La cosecha está en marcha en el Empordà con buenas perspectivas. El Consejo Regulador de la DO Empordà prevé que la producción de este año aumente entre un 10% y un 15% respecto al año pasado, situándose cerca de la media habitual, de unos 60.000 hectolitros. La previsión rompe así la tendencia a la baja de las últimas campañas, marcadas principalmente por los efectos de la sequía. La campaña se ha adelantado, como ya es habitual en los últimos años, y ha comenzado unos quince días antes de las fechas tradicionales. El grueso de la cosecha, correspondiente sobre todo a las garnachas y las cariñenas, llegará durante las próximas semanas. Si la meteorología acompaña, la cosecha se prolongará hasta finales de septiembre o principios de octubre.
Una uva sana y con buenas reservas de agua
Uno de los factores que explican las buenas expectativas de esta campaña son las lluvias abundantes del invierno y la primavera. Las precipitaciones han permitido acumular reservas hídricas en los suelos y han ayudado a las cepas a afrontar las altas temperaturas y los episodios de calor de este verano. Aunque en los últimos meses las precipitaciones han sido escasas, las plantas y los frutos han tenido un buen desarrollo. Además, el Consejo Regulador destaca el buen estado sanitario del viñedo y un equilibrio óptimo entre el grado y la acidez de la uva, condiciones que hacen prever una buena calidad enológica.

La producción definitiva, sin embargo, dependerá de cómo evolucione el tiempo durante las próximas semanas, que serán clave para la maduración de la uva y para determinar el volumen final de la cosecha. Para ayudar a los viticultores a decidir el momento óptimo de cosecha, la DO Empordà mantiene plenamente operativo el Observatorio de la Maduración. Los técnicos del Consejo realizan análisis semanales en varias fincas representativas y comparten los resultados con las bodegas, que pueden combinarlos con sus propios datos.
El riesgo de la fauna cinegética
La campaña también estará marcada, un año más, por los daños provocados por la fauna cinegética. El jabalí y el corzo dañan la uva especialmente en las parcelas más aisladas o situadas junto a zonas boscosas, incluso en fincas protegidas con pastor eléctrico. Los animales buscan en los viñedos agua y alimento ante la falta de recursos en las zonas de montaña. A esta problemática se suma el aumento de la afectación de las aves, que el sector ya considera un problema importante para el rendimiento de los viñedos.

La DO Empordà agrupa una cuarentena de bodegas y cerca de dos tercios de su superficie de viñedo corresponde a variedades autóctonas y tradicionales. Entre estas, destacan la garnacha y la cariñena, que han ganado peso en los últimos años gracias a la apuesta de los viticultores por elaborar vinos con personalidad y vinculados al territorio.
