La Comisión Europea ha puesto en marcha una serie de medidas excepcionales, interviniendo al sector del vino, «para poner remedio a los desequilibrios que sufre el mercado en varias regiones de la Unión Europea», apuntan desde la CE, donde los viticultores tienen problemas para comercializar el vino y también se enfrentan a una caída de los ingresos. Así, por ejemplo, los Estados de la UE podrán usar la destilación como medida excepcional para eliminar los excedentes, retirándolo del mercado y usando el alcohol resultante solo para finalidades no alimentarias.
Una combinación de factores que ha impactado gravemente el sector
El sector vinícola europeo está sufriendo los efectos de una buena vendimia de 2022 que, combinada con una reducción del consumo a causa de la inflación y de los problemas arrastrados todavía de la pandemia de Covid-19, han resultado en una acumulación de reservas de vino que, en muchos países, están suponiendo un problema importante, haciendo caer los precios, complicando la comercialización del vino y haciendo caer los ingresos.

Más libertad en los Estados miembro para tomar las medidas que consideren adecuadas
Es por eso que, además de abrir la puerta a la destilación, Bruselas también ha dado más flexibilidad en la hora de implementar los programas de apoyo al sector del vino, cosa que da más posibilidades para la vendimia en verde durante esta temporada y también para aumentar la tasa de cofinanciación de la UE para las medidas que tengan que ver no solo con ella sino también con la reestructuración, la promoción y las inversiones.
Con todo ello, las autoridades comunitarias quieren ayudar los países a adaptarse mejor a las necesidades concretas de su mercado vinícola y ayudar a prevenir o a reducir la posibilidad que, el próximo año, vuelva a haber excedentes de vino.
