El adjetivo etéreo o etéreo se aplica a aquellas cosas extremadamente delicadas, ligeras, muy sutiles, espirituales, celestiales. Incluso, demasiado perfectas para este mundo humano y terrenal. Para Carlota Pena, al frente junto con su madre, de la bodega Vinyes d’Olivardots (DO Empordà), la mariposa encarna como ningún otro ser vivo esta sublimación, esta eterificación de la vida. Porque su fragilidad, su vuelo silencioso, su adaptación a la naturaleza y, sobre todo, su metamorfosis (oruga y crisálida) evoca el terruño, la viña, el brote, el fruto y su posterior conversión en los vinos que comercializa.
El Ethèric, un blanc de noirs de la bodega, ganó el Premio Vinari Gràfiques Varias a la Mejor Etiqueta 2025. La totalidad de la etiqueta la ocupa un dibujo hecho al carbón de una mariposa, bien modelado y definidos el cuerpo y las alas de la izquierda, mientras que las de la derecha se transforman y se desvanecen en un puñado de hojas que se esparcen al viento. La combinación perfecta entre animal y naturaleza.

Carlota eligió esta ilustración porque “es la primera capa del aura alrededor del cuerpo, sutil al ojo desnudo” y porque, como la viña, también reacciona al ciclo vegetativo, al de la vida misma.
El diseño de la etiqueta, el tipo de botella -en este caso más ovalada- las variedades del coupage o incluso el precio o su disposición en una estantería, hace que el posible cliente se decante por un vino o por otro. Porque, antes de la cata -y sin ninguna referencia previa- la vista, según Carlota, es el primer sentido que nos influye a la hora de elegir un vino.
A pesar de provenir de Alella -con DO propia- la familia de Carlota Pena se enamoró del Empordà. Allí su madre, Carme Casacuberta, después de estudiar enología a los 40 años, emprendió un negocio hace ahora una década con tan solo 4 hectáreas de viña. Ahora tienen 19 en propiedad y lanzan al mercado unas 70.000 botellas entre 17 referencias (“pequeñas pinceladas de cada una”, afirma), con especial cuidado hacia las garnachas y las cariñenas, sin olvidar, en menor medida, el macabeo y el syrah.


