La sociedad actual ya no quiere tomar solo un vino mientras está en el bar o en el restaurante. La diversidad de sabores, aromas y posibilidades lleva a muchos clientes a pedir vinos por copas. Esta nueva tendencia abre nuevos caminos para la restauración, pero también plantea algunas dificultades. Lo más común es que una botella se consuma en una sola comida, pero en el caso de los vinos por copas, las botellas pueden permanecer abiertas durante un tiempo. Si no se consumen antes de caducar, es decir, alrededor de dos o tres días, deben desecharse. Este es el principal factor que hace que bares y restaurantes no tengan una apuesta clara por el vino por copas, a pesar de haber probado ser una gran alternativa. Es por eso que nace Coravin, una herramienta que permite servir el vino sin abrir la botella.
En el marco de la Barcelona Wine Week, Coravin ha invitado a varios profesionales y restauradores a una cata interactiva. Junto con la asociación Mujeres del Vino ha puesto a prueba a los asistentes para demostrar que sus herramientas son infalibles y, por tanto, el aliado perfecto para los restauradores que quieran unirse a la moda de los vinos por copas. Se han puesto sobre la mesa tres icónicos vinos de Codorníu, Torres y Clos Figueres (Espumoso, Blanco y Tinto). Para cada asistente había nueve copas, tres de cada vino. «Unas han sido abiertas hace un rato y otras hace semanas, pero se conservan con el sistema de Coravin», ha confirmado Marcello Magaldi, responsable de ventas internacionales de la compañía. El resultado ha sido claro: ni siquiera todas las enólogas han podido saber qué vinos habían sido abiertos al instante y cuáles no. Una clara victoria para la marca que no solo se ha llevado la ovación del público, sino también unas cuantas tarjetas de contacto.

Un auténtico invento del futuro
Coravin fue inventado a finales de los años noventa por Greg Lambrecht, un ingeniero biomédico estadounidense. Lambrecht es un apasionado del vino y a menudo lo compartía con su esposa. Sin embargo, cuando ella se quedó embarazada, el ingeniero descubrió lo complicado que era beber solo y mantener las botellas enteras, sin oxidación. Este cambio en su manera de consumir vino lo llevó a cuestionar los hábitos tradicionales y a buscar una solución que permitiera disfrutar del vino sin tener que abrir la botella entera. De aquella pequeña situación personal nació la primera idea de lo que sería Coravin, un proyecto que se terminó consolidando y del cual han surgido tres sistemas indispensables: El Timeless, que mantiene las botellas de vino durante años; el Pivot, perfecto para restauradores y con una durabilidad del vino de unas semanas; y el Sparkling, para alargar la vida de los espumosos.
En concreto, Coravin es un sistema que permite servir vino sin tener que abrir la botella, una herramienta especialmente pensada para preservar la calidad del producto a lo largo del tiempo. Su funcionamiento se basa en una aguja muy fina que atraviesa el tapón de corcho natural y extrae la cantidad de vino deseada. Al mismo tiempo, el dispositivo inyecta gas argón, un gas inerte que evita el contacto del vino con el oxígeno y, por lo tanto, impide su oxidación. Una vez retirada la aguja, el corcho recupera su forma original y la botella queda de nuevo sellada. Gracias a este sistema, el vino se puede conservar en condiciones óptimas durante meses o incluso años después de haber servido una copa. Esto permite degustar un mismo vino en diferentes momentos sin alterar sus propiedades, como si la botella no se hubiera abierto nunca.


