La última fase del concurso del Mejor Sumiller de Cataluña ha sido muy ajustada y llena de caras conocidas. Anna Casabona y Chus Brion vuelven a competir para coronarse campeonas, después de quedar en segunda y tercera posición en el podio del año pasado, que ganó Cyril Vermeulen. La cara nueva de este año es Paula Cuenda, otro rostro femenino que completa esta tríada que ha llegado a la final del famoso concurso referente en todo el país. La Asociación Catalana de Sumilleres (ACS) se ha apoderado de parte del Fòrum Gastronòmic de Girona, donde este lunes por la mañana ha comenzado la primera fase del concurso. Una docena de sumilleres han competido en una jornada a puerta cerrada donde se ha puntuado su actitud, su conocimiento y su capacidad de recomendar elaborados.
La tarde, sin embargo, ha sido para tres mujeres; tres finalistas que lo han dado todo para llevarse el título de Mejor Sumiller de Cataluña a casa. No es la primera vez que Brion y Casabona lo intentan, de hecho, fueron las finalistas del año pasado. Un ímpetu que las mantiene alerta y decididas a no darse por vencidas y continuar en la carrera por conseguir este esperado título. Ambas son profesionales tituladas y tienen una larga experiencia como sumilleres. «Yo hace tres años que me presento y salga lo que salga estaré satisfecha», explica Brion a Vadevi, una de las finalistas por segundo año consecutivo. También responde esperanzada Casabona quien confiesa que se ha enredado en algunos momentos de las pruebas, pero se enorgullece de su concurso.

Cuenda es una cara menos conocida en este concurso. Sumiller por la CETT Universidad de Barcelona y WSET 3, es actualmente Head Sommelier del restaurante Villa Mas, cargo que ha ocupado también en diferentes establecimientos como el Vraba Restaurant, el Normal Restaurant-Celler de Can Roca o el Espai Mas Marroch. Cuenda es especialista en vinos y gestión de cocina y también ha realizado estancias en restaurantes como Fonda Xec, Les Cols o el mencionado Celler de Can Roca. «Es un sueño poder ser finalista en esta edición de mujeres», dice Cuenda a este diario, quien lamenta que todavía hay muchos micromachismos en el mundo del vino, pero que concursos así «demuestran que no es un sector solo para hombres».
Un Pisco Sour sorpresa
Una de las fases del concurso que siempre se envuelve de cierto misterio es la prueba sorpresa. Cada año los finalistas se encuentran con una prueba de la que no saben nada. Este año ha sido una demostración del conocimiento de coctelería que tenían las tres sumilleres. Dos de los jueces les han proporcionado todo lo necesario para preparar un Pisco Sour, una bebida que se popularizó en los ochenta y noventa en todo el mundo, pero que provenía de Perú y Chile. Con esta prueba no se busca acorralar a los concursantes, sino asegurar que un sumiller digno del título ganador es capaz de controlar prácticamente cualquier bebida.

