Las exportaciones de vino catalán no están en su mejor momento. La inestabilidad del sector debido a la caída del consumo mundial y los aranceles impuestos por Donald Trump a los Estados Unidos han jugado una mala pasada al sector vitivinícola que ha visto reducidas sus ventas exteriores tanto en valor como en volumen. Aún así, la caída es más pronunciada en el volumen, lo que se traduce en un ligero aumento del precio de los vinos, una conclusión que permite defender la teoría de que cada vez hay más interés por los elaborados de ocasión y de valor añadido y no tanto la compra extensa de vinos de mucho volumen y menos calidad. Además, también hay un claro interés creciente de países del nuevo mundo por los elaborados catalanes, a diferencia de territorios más tradicionales que están reduciendo sus compras debido a la inestabilidad. Con todo, el vino vive momentos tensos y, contra la tendencia al alza de las exportaciones agroalimentarias catalanas, que este lunes han vuelto a marcar un nuevo récord histórico, los elaborados del país hacen malabares para mantener su liderazgo en otros países.
Las nuevas políticas arancelarias de Trump han sido un revés para las exportaciones de vino catalán este 2025, pero también la punta del iceberg de la caída de las importaciones de vino en los mercados tradicionales. Estados Unidos, Alemania y Japón, los que un día habían sido firmes defensores del vino catalán, disminuyen sus compras por diversas causas, pero todas apuntan hacia la reducción del consumo, que aumenta la feroz competencia que hay para exportar. En concreto, las exportaciones a Estados Unidos retroceden un 14,03%, en Alemania registran un descenso muy drástico del 39,03% y en Japón caen un 25,29%. En cambio, destacan el crecimiento de las ventas que van hacia Brasil (49,67%), los Países Bajos (21,21%), Polonia (18,06%), el Reino Unido (7,44%) y Suecia (6,29%). También México se abre como un nuevo posible mercado que en solo unos años ha aumentado mucho sus compras de vino catalán; y la India, que después de la puesta en marcha del nuevo tratado de libre mercado, se convierte en un destino atractivo para las bodegas catalanas.
Los vinos catalanes, en todo caso, no son los únicos que ven una caída de las ventas internacionales. También les ocurre a los grandes exportadores europeos: Francia pierde un 6,30% en valor y un 5,70% en volumen, mientras que Italia retrocede un 6,49% y un 5,32%, respectivamente.

A pesar de ello, en un entorno global de contracción estructural, el mercado mundial del vino continúa mostrando síntomas de debilidad de la demanda. En 2025, el consumo mundial se redujo en 106 millones de litros, un 6% menos que en 2024, según datos de Euromonitor International. Ahora bien, esta dinámica no es igual en todas las categorías: mientras que el vino tranquilo retrocede, los espumosos evolucionan a contracorriente con un aumento del 2% (+46 millones de litros). Parece ser que el consumidor vuelve a buscar el vino como un producto de ocasión, para celebraciones o momentos especiales y abandona el consumo diario. Cataluña no es ajena a estas tendencias de mercado, pero las cifras de este año no terminan de encajar con las conclusiones mundiales. Si bien es cierto que los espumosos continúan siendo la joya de la corona catalana, los datos de exportaciones de 2025 demuestran que tampoco son intocables y se comprueba como -igual que el vino tranquilo– ha habido un cierto decrecimiento.
El conjunto del sector del vino reduce el valor exportado un 6,39% y registra también una caída del volumen del 9,28%. El volumen retrocede de manera más intensa que el valor (9,28% en volumen y 6,39% en valor). El vino tranquilo representa el 36,14% del valor total exportado y decrece un 5,29% en valor y un 6,32% en volumen. Los espumosos, aunque se mantienen como el motor del sector y concentran el 62,35% del valor del vino exportado, caen un 6,42% en valor y el volumen un 9,97%. Así pues, los datos demuestran que la caída de ventas en países históricos todavía es mayor que el nuevo interés por el vino catalán de algunos países recién llegados al sector, una situación que deja al vino como uno de los productos agroalimentarios catalanes que más sufren las inestabilidades de las exportaciones de alimentos en todo el mundo.
Un repunte de precio que demuestra valor añadido
La tendencia mundial apunta hacia productos vitivinícolas de valor añadido, con historia y mucha calidad. El vino deja de ser un producto cotidiano para pasar a la ocasión y como tal, se exige un cierto valor con el que no todos pueden competir. De hecho, los mercados tradicionales, donde el exceso de competencia ha dejado poco espacio para los vinos catalanes, no son el mejor ejemplo de estas nuevas necesidades. Lo que sí las explica muy bien es este interés de los nuevos mercados, con una mirada mucho menos experta y más centrada en el relato detrás del vino. Es por eso que, a pesar de la caída de precio, parece que los vinos catalanes todavía aportan valor añadido. En este sentido, el precio del vino del país ha incrementado un 3,94% en el exterior. Destaca, sin embargo, la revalorización de los espumosos, que desde hace un par de años han comenzado a demostrar su valor. Este año, la diferencia entre la caída del volumen y el valor se traduce en un incremento del precio medio del 3,19% respecto de 2024. El vino tranquilo, por contra, queda más lejos de este dato y prácticamente se mantiene en su precio ordinario, con un aumento de solo un 1,10% en 2025.
La indudable caída de las ventas en Estados Unidos
En el caso concreto de Estados Unidos, la imposición de aranceles a los productos agroalimentarios europeos por parte de la administración Trump, vigentes desde el mes de agosto, junto con un tipo de cambio euro-dólar, desfavorable para los intereses europeos, ha tenido un impacto claramente negativo sobre el comportamiento de las exportaciones de vino. Este doble condicionante ha generado una disminución significativa de las ventas en el mercado norteamericano. Así, desde la entrada en vigor de estas medidas y hasta el mes de diciembre, las exportaciones de vinos catalanes han experimentado una caída del 27,26% en valor y del 11,94% en volumen. Pero los datos aún son más alarmantes si solo se tiene en cuenta el momento de aplicación de las nuevas políticas arancelarias. Si se considera estrictamente el período posterior a los aranceles, se observa que el valor exportado ha disminuido un 26,76%, mientras que el volumen lo ha hecho en un 29,08%, confirmando así el efecto adverso de estas medidas sobre el flujo comercial del vino catalán con este mercado.

