La calidad de los vinos catalanes es inmejorable, pero muchas veces pasa desapercibida. En un mundo donde cae la demanda y la gente es poco conocedora de todo lo que puede ofrecer el sector vitivinícola catalán, es muy complicado sobrevivir. Es por eso que unirse siempre acaba siendo la mejor solución; crear un colectivo, una marca que represente todo lo que el conjunto de bodegas que la conforman quieren transmitir. Vinya Celler Masia fue la primera marca colectiva certificada de Cataluña, un sello cualitativo que buscaba un único objetivo: «la elaboración de unos vinos con la nobleza de nuestra tierra, cuidados, con el máximo respeto por la naturaleza que nos rodea y, sobre todo, vinos auténticos de cosecha propia«. Actualmente lo conforman 27 bodegas de todo el país.
«Nos encontramos en un momento complicado y por eso más que nunca queremos demostrar toda nuestra calidad», explica el presidente del sello, Francesc Suriol. La marca comenzó a crearse en 1987, pero no fue hasta 2001 que se constituyó con un nombre «autoexplicativo» como dice el presidente. En este sentido, a través de su nombre se puede entrever de qué presumen las bodegas que forman parte de la marca. Se trata de elaboradores integrales, que como describe Sara Jové, de la bodega Mas Blanch i Jové «viven en los viñedos». Aunque su sello funciona como representante de calidad, el presidente asegura que trabajan con «una declaración de responsabilidad», es decir, que no tienen una empresa externa que los avala, sino que ellos mismos son conscientes y responsables de mantener vivo y veraz el sello. Además, no es incompatible con estar adherido a alguna DO.
Un mundo donde la comunicación es esencial
Vinya Celler Masia reivindica su visión del sector en un momento en que el mundo del vino está en constante cambio. Cada vez hay menos personas interesadas por el vino en todo el mundo y la producción ha pasado por momentos convulsos debido a la sequía. De esta manera, se necesitan nuevas maneras de llegar al público y tener ciertas prácticas que aporten valor añadido a la marca. El sello de calidad catalán forma parte de esta pequeña élite de elaboradores integrales del país y quieren hacerse escuchar como tal. Es por eso que este año han decidido otorgar el premio Masovera 2026 a la comunicadora y sumiller titulada, Marta Clot, una creadora de contenido que ha enamorado al público joven y ha entrado de lleno en el sector vitivinícola catalán para explicar todos sus secretos al público general. «Sabemos que a nosotros se nos ha pasado el arroz, por eso agradecemos y necesitamos el trabajo que hacen personas como Marta», expresa Suriol, quien añade que «toca seducir a las nuevas generaciones».

Clot recibió el premio el pasado lunes en un acto en el Palau Robert, ante una gran representación de las bodegas del sello de calidad y del director del Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI), Joan Gené. La sumiller y comunicadora agradeció el galardón e hizo una oda a la calidad de los vinos catalanes en su discurso. «Larga vida a los vinos catalanes arraigados a nuestro territorio«, sentenció Clot, lo que provocó un gran aplauso por parte de los elaboradores en la sala.
Nuevas tendencias y largas tradiciones
Más allá de la calidad, los vinos catalanes tienen un gran reto entre manos. Recuperar al consumidor es una asignatura pendiente y aunque en Vinya Celler Masia tienen un factor de valor añadido, en los tiempos modernos, las nuevas tendencias deben tenerse en cuenta. «Si se deben bajar las graduaciones para llegar a nuevos públicos, se hará», afirmaba el director del INCAVI en el acto. Él mismo añadió que Cataluña puede jugar muchas partidas, desde las altas gamas hasta los vinos más asequibles: «No es necesario que todos hagan vinos de 200 euros, pero sí que se necesitan sellos de calidad como estos», aseguró. Ahora bien, aunque Gené dio una lección de adaptación, fue muy tajante con los desalcoholizados: «Yo el 0,0 hasta que no pruebe uno mejor, no lo recomiendo».

