El Institut Català de la Vinya i el Vi (Incavi) ha puesto las variedades de viña de Cataluña en el mapa. Literalmente. Porque acaba de lanzar el Atlas de Variedades de Viña de Cataluña, una publicación pionera que muestra la distribución de las principales variedades de uva, DO por DO, en un extenso trabajo que refleja la diversidad y la riqueza vitivinícola del país. Por ejemplo, si eres un clásico que venera el vino tinto –pasión compatible con el entusiasmo por el resto de vinos del país, tranquilos y espumosos–, te interesará el mapa que tienes sobre estas líneas, donde está marcada la distribución de variedades negras plantadas en territorio de la denominación de origen calificada (DOQ) Priorat. Esta es solo una de las 191 páginas del atlas y uno de los muchísimos gráficos que se encuentran en él.
Los datos recogidos están extraídos del Registro Vitivinícola de Cataluña (RVC) y del Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas (SIGPAC). Se han analizado las cerca de 55,000 hectáreas de viña que hay en Cataluña y se ha recopilado información sobre más de noventa variedades. De hecho, desde el Incavi presentan el trabajo como la «primera cartografía exhaustiva de las variedades de viña» de Cataluña.
Los datos corresponden al otoño-invierno pasado, a un período comprendido entre noviembre del año pasado y enero de este 2026. En el atlas se han incluido todas las parcelas que están dentro del área territorial de cada DO, al margen de cómo están inscritas administrativamente y de dónde se destine la uva que se recoge.
Todos los datos
Los mapas no van solos. El atlas recopila y sistematiza todos los datos para tener una radiografía completa. Aparte de tener sobre el mapa las variedades que se pueden encontrar en cada DO, también hay pintada una distribución geográfica precisa, y se puede descubrir la edad de las plantaciones, a qué altitud están localizadas y qué porcentaje representa cada variedad en cada DO. Para el Incavi, se trata de una «visión inédita» de la composición de la viña catalana. Aunque la obra tiene interés para cualquier aficionado al vino, la voluntad es que sea «una herramienta de consulta para profesionales del sector, grupos de investigación, universidades, centros tecnológicos, administraciones públicas, denominaciones de origen y bodegas». Por eso se puede consultar y descargar gratuitamente a través del sitio web del Incavi.
Para el jefe del servicio de Enología y Viticultura del Incavi, Xoán Elorduy, este atlas es «una herramienta de conocimiento al servicio del sector que nos permite visualizar y comprender mejor la riqueza varietal de nuestro país». «Esta información será clave para afrontar los retos de futuro de la viticultura catalana, especialmente en materia de sostenibilidad, adaptación climática y valorización del patrimonio vitícola», añade.
Mapas por DO y temáticos
La base del atlas son una serie de mapas temáticos que permiten visualizar la distribución de las principales variedades de viña en los 11 territorios. Y, de cada DO, hay el detalle sobre las variedades blancas mayoritarias, variedades negras mayoritarias, variedades tradicionales minoritarias, la edad de la viña y su distribución según la altitud. El documento se completa con un anexo específico dedicado a las superficies de viña situadas fuera de los ámbitos territoriales de las denominaciones de origen, ofreciendo así una visión global de la realidad vitícola catalana.

Diversidad de suelos, múltiples variedades
Si Cataluña es el país donde puedes ir a esquiar por la mañana y por la tarde pasear por una playa, esta diversidad geográfica y climatológica está asociada a una gran variedad de suelos que acaban dando una gran singularidad a los vinos catalanes, a través de numerosas variedades y su potencial de adaptación, también, a los efectos del cambio climático. Esto hace que haya variedades tradicionales y minoritarias que representan una reserva de biodiversidad con un gran potencial de resiliencia.
En este sentido, entre las variedades representadas en el atlas hay algunas de las variedades más emblemáticas de la viticultura catalana, como el macabeu, el xarel·lo, la parellada, la garnacha o la cariñena, además de variedades minoritarias recuperadas en los últimos años, como la malvasía de Sitges, la morenillo o el xarel·lo vermell. Otros mapas muestran las variedades minoritarias, que representan una reserva de diversidad genética.
Con la publicación y difusión de esta obra, el Incavi quiere reafirmar su «compromiso con la creación y transferencia de conocimiento al sector vitivinícola catalán», con una herramienta que «quiere contribuir a preservar el patrimonio vitícola, impulsar la investigación y, al mismo tiempo, reforzar la competitividad de los vinos catalanes ante los nuevos escenarios de mercado y consumo».
