«¡Habéis logrado vencer la riojitis!», arengaba -desde el escenario- Joan Gené, director general del Incavi. Y, de hecho, la fiesta de los 40 años de la DO Costers del Segre ha desprendido un cierto tono de victoria, de reivindicación y de autoestima. El dato fundamental es que los vinos de Ponent ya son la tercera DO catalana en ventas en el mercado interior, un hito que no era esperable cuando se fundó, hace justo cuarenta años.

La idea era fijar esta percepción de éxito y por eso el marco glamuroso de la terraza de la Llotja, a la orilla del Segre, en una fiesta con Meritxell Falgueras dirigiendo bajo los focos, con un vestido largo y rojo. Y por allí han pasado cuatro décadas de historia de la DO, con los antiguos presidentes -Magí Raventós, Xavier Farré y Tomàs Cusiné- como testigos de continuidad y la institucionalidad leridana al completo, con José Crespín, subdelegado del gobierno español, Jordi Verdú, en nombre de la Diputación de Lleida y Fèlix Larrosa, alcalde de la capital. Y ha sido Larrosa el más aplaudido cuando ha expresado el orgullo de los vinos de Ponent y, sobre todo, cuando ha reivindicado «más compromiso por parte de los restauradores del territorio«.

Meritxell Falgueras i Isidre Ribalta descobrint el quadre commemoratiu del 40 aniversari de la DO Costers del Segre / S.C.
Meritxell Falgueras e Isidre Ribalta descubriendo el cuadro conmemorativo del 40 aniversario de la DO Costers del Segre / S.C.

Pero el protagonista de la noche ha sido, obviamente, Isidre Ribalta. El actual presidente de la DO ha reivindicado los vinos de Costers del Segre como la culminación de un trabajo colectivo: «Es momento de agradecer a los viticultores, a las bodegas y a los enólogos porque es en la viña y en las bodegas donde nace todo, donde el territorio, el trabajo y la pasión acaban convirtiéndose en los vinos que hoy llevan nuestro nombre por todo el mundo«.

Viñas que miran hacia un río y con los Pirineos de fondo

El caso es que la DO Costers del Segre ha logrado crearse una identidad propia a pesar de ser un mosaico de territorios diferenciales, todos juntos repartidos a lo largo del curso del río. Al final, los vinos de Costers del Segre son, básicamente, lo que ocurre cuando pones viñas en un trozo de Cataluña que no mira hacia el mar, sino hacia la Seu Vella, el río Segre y, de fondo, los Pirineos. Un rompecabezas de siete piezas —Pallars, Segrià, Urgell, Artesa, Raimat, Garrigues y Valls del Riu Corb— con suelos calcáreos, pocas lluvias y un clima continental, con el Mediterráneo lejos, pero presente: mucho calor de día, fresco hacia frío de noche y contrastes que hacen que la uva madure con nervio. En definitiva, pasados los cuarenta años, la Terra Ferma madura.

La festa del 40è aniversari de la DO Costers del Segre ha omplert la Terrassa de la Llotja / S.C.
La fiesta del 40º aniversario de la DO Costers del Segre ha llenado la Terraza de la Llotja / S.C.

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