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Codorníu cede planos inéditos de Puig i Cadafalch al Colegio de Arquitectos

Son una treintena de planos originales e inéditos de los arquitectos Josep Puig i Cadafalch y Lluís Bonet y Garí, discípulo de Gaudí, donde proyectaron (y después construyeron) los edificios modernistas de Codorníu en Sant Sadurní d’Anoia entre los años 1902 y 1915. Y ahora, estas piezas se han cedido en el Colegio de Arquitectos de Cataluña, COAC.

La cesión se ha hecho oficial esta semana en un acto que ha reunido a las instalaciones de la bodega el alcalde de Sant Sadurní d’Anoia, Pere Vernet; el decano del COAC, Guillem Costa y Calsamiglia; y el CEO del grupo Raventós Codorníu, Sergio Fuster, entre otros. Fuster reflexionaba sobre esta cesión, señalando que «Codorníu es historia y cultura, y es nuestra responsabilidad preservar este valiosísimo legado».

Guillem Costa (COAC) y Sergio Fuster, CEO de Codorníu | Foto: Codorníu

Datados entre finales del siglo XIX y principios del XX, los planos muestran de forma inédita parte del conjunto arquitectónico de Codorníu, como la Bodega Grande (espacio icónico del Modernismo catalán), el Porche de las Prensas y la casa de Can Codorníu, donde los Raventós vivieron hasta los años 80. También se conservan planos con propuestas que no se llegaron a construir nunca, probablemente por decisión de Manuel Raventós, que según recuerda la marca, «acompaño el proyecto al detalle». Ahora, los documentos quedarán custodiados al COAC y se podrán consultar de forma pública.

Fotos originales de la construcción de la torre familiar | Foto: Codorníu

Los orígenes del proyecto y los ‘siete sabios’

En 1898, en un Penedès que había quedado arrasado por los efectos de la filoxera, Manuel Raventós decidió encargar una nueva bodega a Josep Puig i Cadafalch. Raventós había dirigido la lucha contra la plaga con un grupo de propietarios denominados irónicamente los Siete Sabios de Grecia. Después de muchas pruebas, optaron por la solución general, que pedía plantar nuevos pies de cepa de procedencia americana que facilitarían el resurgimiento de la viña.

En este contexto, Raventós contactó con Puig i Cadafalch, a quien conocía de los ambientes políticos y sociales de Barcelona, para que proyectara una nueva bodega mucho más grande y de estilo modernista. Le encargó tres edificios: uno para vinificar (la Bodega Grande); uno para las prensas (hoy convertido en museo); y uno para la expedición y etiquetado, actual recepción. El arquitecto aceptó el encargo, que ejecutarían constructores de la región, y entonces se inició un intercambio de cartas entre los dos, muchas de las cuales todavía se conservan en Can Codorníu.

Más planos del proyecto original | Codorníu-COAC

Puig i Cadafalch proyectó un conjunto de edificios industriales modernistas con técnicas experimentales, como por ejemplo naves cubiertas con arcos parabólicos, vueltas de ladrillo, decoración de trencadís, cristaleras plomadas y pináculos ornamentales. Manuel Raventós le hacía indicaciones funcionales, como las medidas de los andenes para facilitar la descarga de los carros, la inclinación necesaria para hacer que el mosto caiga a la bodega por decantación desde la sala de prensas, o la necesidad que la sala de embotellar no tuviera columnas para facilitar el trabajo y el movimiento de cajas. El año 1900, como certifican las cartas que se habían intercambiado, Raventós le reclamaba que empezara las obras «de forma inmediata».

En 1907, mientras avanzaban las obras de la bodega, Manuel Raventós decidió construir una torre señorial porque la masía familiar, que también acogía las oficinas, estaba quedando pequeña. Puig i Cadafalch, autor de la Casa Amatller o la Casa de las Pinchas de Barcelona, le envió entonces un presupuesto de 3.500 pesetas (que todavía se conserva) e inició el proyecto.

Sala de prensas de la bodega | Foto: Codorníu

Nueva ampliación, manteniendo la armonía artística, con Bonet y Garí

Años más tarde, el crecimiento del negocio del cava hizo que la bodega volviera a quedar pequeño. La familia Raventós, con el objetivo de mantener la armonía artística, encargó un nuevo edificio a Lluís Bonet i Garí (1930-1980) quien, por cierto, fuera director de las obras de la Sagrada Familia.

Los planos de Puig i Cadafalch y Bonet y Garí se han conservado durante años en archivos especiales para dibujos técnicos a las instalaciones de la bodega, junto con cartas, fotografías de la época, carteles publicitarios y varios libros de contabilidad de la bodega. El año 2016 la marca ya había cedido un millar de fotografías inéditas de principios del siglo XX al Archivo Comarcal del Alt Penedès.

Con esta nueva cesión, los planos de Puig y Cadafalch y Garí también quedarán preservados, digitalizados y accesibles para todo el mundo en el Colegio de Arquitectos de Cataluña y suman valor al sello que los distinguió hace unos meses como Empresa Comprometida con la Cultura, otorgado por la Fundación Cataluña Cultura.

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