El arte y el vino siempre han ido de la mano. Incluso hay momentos en que los elaboradores son considerados artistas por ese líquido tan preciado que hay dentro de sus botellas. Es por eso que la bodega Mas Blanch Jové lo tuvo muy claro desde el principio. Su bodega no solo pretendía ser la meca del vino, sino también un espacio cultural donde disfrutar de artistas emergentes y grandes nombres que han hecho posible que Cataluña sea tierra de arte. Este año celebran la vigésima, veinte vendimias que les han hecho crecer junto a los artistas y un puñado de viñedos que están rodeados de esculturas y proyectos de algunas de las personas que más han marcado la escena cultural leridana y del país. Como era de esperar, la bodega presenta un festival que une los dos mundos que los han hecho grandes: arte y vino se unen en un espacio idílico para compartir con unos cuantos afortunados.
Con solo 500 entradas a la venta, Mas Blanch Jové crea A Quatre Vents, un festival de la mano del festival de Ponent Paupaterres para disfrutar del vino de una manera muy diferente. La fecha señalada es el 27 de junio por la tarde y reunirá artistas y compañías “de primer nivel”, en palabras de la bodega, que crearán un recorrido por los espacios más emblemáticos de la bodega. Casi una decena de artistas llenarán la Viña de los Artistas, una parcela muy representativa de la historia de la bodega, en la cual las obras de arte conviven entre cepas y olivos. En este festival, el público podrá pasear entre esculturas, música, luces y espectáculos mientras descubre diferentes rincones de la viña.
“Hemos puesto un precio popular de 18 euros que incluye buena parte de los productos”, explica Sara Jové, propietaria y segunda generación de la bodega en la presentación del festival de este jueves. Para ella, es esencial acercar esta celebración al público general, y por eso ha decidido trabajar con Paupaterres, ya que la empresa tiene un ojo especial en saber montar eventos en Ponent con grandes perspectivas de éxito. “No ha sido fácil, pero hemos visto muy buena acogida por parte de todos los artistas”, aseguran desde Paupaterres. La realidad es que Mas Blanch Jové es una bodega que siempre ha estado cerca de los artistas y, por tanto, en el momento en que los necesita, estos no han dudado en querer participar en la jornada de celebración.

Todos los artistas del aniversario
La celebración del 20º aniversario de la bodega consistirá en un recorrido por los viñedos, en el cual en cada parada habrá alguna actuación. La clave será que los participantes puedan disfrutar de todos los artistas a su tiempo y sin necesidad de seguir un orden concreto: “Queremos que sea una experiencia íntima y personal”, afirma Jové. Uno de los grandes protagonistas será Tomeu Penya, que actuará por la noche en el espacio Cap de Bou, la obra de Joan Brossa. En este mismo lugar actuará Jambolainers, considerada una de las bandas de rumba más potentes del territorio. También Didacellist, el artista reconocido internacionalmente por fusionar violonchelo y electrónica.
En la obra Dongda, La Gran Campana, de Evru, habrá la actuación del arpa y la voz de Awen Duet. En el espacio No Et Prometo Res, del artista Carlos Pazos, la compañía Traüt Espectacles presentará una actuación de música dixie, acrobacias y humor. La sala de barricas acogerá la bienvenida institucional, a cargo de Laberta Delpoblet, quien junto con la mascota de Paupaterres, La Pell, amenizará la llegada de la gente con humor.
Una de las grandes propuestas de la noche será Cariló, de la compañía La Tal, que tendrá lugar en La Sargantaneta, de Carles Santos. En este espacio habrá un reloj gigantesco y personajes fantásticos que harán de la ubicación un universo poético y visual. Unos metros más al lado, pero en este mismo espacio, el Circ de Jocs ofrecerá actividades participativas para pequeños y grandes. Finalmente, en la obra de Esteve Casanoves, La Llum Planant Damunt La Terra, la compañía Ponent Circ-Trapetelando ofrecerá un espectáculo de acrobacias, del cual los asistentes a la presentación del festival ya han podido ver un pequeño adelanto.

20 años de artistas y vinos
Mas Blanch Jové es una bodega resiliente que ha querido marcar su camino a base de combinar el arte con el arte de elaborar vino. Además, añaden la naturaleza que rodea el edificio, en la Pobla de Cérvoles, un entorno que parece sacado de una postal. Superando sequías, caída de la demanda y otras dificultades, la bodega sigue siendo todo un emblema del territorio y su manera de vivir el vino y el arte los convierte en un reclamo turístico como pocos otros: “Algo funciona bien si 4.000 personas visitan la bodega cada año”, concluye Jové.

