Las bodegas de Cataluña demuestran constantemente que están por encima de la media. Alta calidad en los vinos que elaboran, un gran cuidado del ecosistema que los rodea y el auge de las actividades enoturísticas son solo algunos de los elementos que hacen de las bodegas catalanas unas empresas admirables dentro del país, pero también fuera. Este año, el ranking The World’s Most Admired Wine Brands 2026 -uno de los más prestigiosos del mundo-, elaborado por la revista Drinks International, ha subido al podio a media docena de bodegas de Cataluña. Una decisión que, aparte de demostrar la calidad de las empresas catalanas del sector vitivinícola, impulsa el conocimiento de la narrativa del vino catalán en todo el planeta.
La revista británica elabora cada año este ranking a partir de una encuesta realizada a un centenar de profesionales del sector del vino de todo el mundo, que van cambiando para garantizar una representación justa del sector a escala global. En este sentido, la muestra se mantiene, pero a medida que pasa el tiempo, los expertos van rotando para que haya diversidad en la elección. A los participantes de la encuesta se les pide que nombren las cinco marcas que más admiran, considerando criterios como la calidad y consistencia del vino, la relación calidad-precio y la solidez de la marca.
Los catalanes que triunfan
En la tercera posición del ranking mundial y la primera de todo el estado español y Cataluña se encuentra Familia Torres. Una bodega que fue fundada en Vilafranca del Penedès en 1870, hace más de 150 años. Este nuevo reconocimiento se suma a una sólida presencia histórica en este ranking internacional, en el cual Familia Torres se ha mantenido entre las cinco primeras posiciones en las 16 ediciones publicadas hasta ahora. Este año, han sido galardonados, entre otros factores, por su lucha contra el cambio climático y la defensa de la sostenibilidad. De hecho, el mismo Miguel A. Torres, presidente de la bodega ha asegurado en un comunicado «que Drinks International subraye nuestro papel como uno de los defensores más firmes de la sostenibilidad y la acción climática del sector vitivinícola es especialmente significativo para nosotros».

La siguiente bodega catalana que entra en este ranking internacional es Juvé & Camps, que recientemente ha pasado a formar parte de la marca colectiva europea Corpinnat. Las raíces vitivinícolas de la emblemática bodega familiar del Penedès -que ocupa la posición 26 en la lista- se remontan al año 1796. No obstante, la empresa tal como se conoce hoy, fue fundada en 1921 y, desde entonces, elabora vinos espumosos en la zona. Bajo la dirección de Meritxell Juvé y la presidencia de Joan Juvé, la marca es una de las más reconocidas en Cataluña, con una producción que ronda los 2,5 millones de botellas.

La bodega ampurdanesa Perelada ocupa este año la posición 28 de la lista. Esta es una de las bodegas referentes de la DO Empordà, una de las regiones vinícolas más antiguas del Estado, marcada por su ubicación entre el Pirineo y el Mediterráneo. Sus orígenes se remontan a 1923, cuando la familia Mateu, dedicada al sector del metal y fundadora de la compañía automovilística Hispano Suiza, se instala en el Castillo Perelada, en Girona. Entre los principales factores que han influido en la nueva posición de Perelada en el ranking, desde Drinks International han concretado “el propósito de la marca de transmitir la identidad local, con el apoyo de una inversión sostenida en investigación, arquitectura y sostenibilidad, reflejadas en una bodega tecnológicamente avanzada y de enfoque medioambiental”.

Una de las marcas creadoras del cava también entra en esta lista en la posición 39. Se trata de Codorníu, otro de los emblemáticos de las burbujas catalanas. El jurado, que ha descrito a Codorníu como “líder en cava y una de las grandes casas de espumosos del mundo”, y ha añadido que la bodega “ha ejercido un papel crucial en la introducción del cava en los mercados internacionales, configurando la percepción de la categoría a través de la coherencia y la visibilidad de la marca”. La bodega ya había sido reconocida en el ranking como elaboradora de cavas en 2017 y 2018, mientras que en 2021 y 2022 recibió la distinción dentro del grupo Raventós Codorníu.

En la posición 40 se encuentra la bodega Abadal, otro de los grandes destacados de Cataluña y también de esta edición del ranking. Fundada en 1983 por Valentí Roqueta, y heredera de una tradición vinícola que se remonta más de ocho siglos atrás, Abadal se sitúa en el corazón del Bages, en Santa Maria d’Horta d’Avinyó. Según la publicación británica, la bodega es valorada por «su labor de recuperación y valoración de una zona histórica catalana, así como por la apuesta decidida por las variedades autóctonas y la expresión del territorio». También se destaca su «compromiso con la sostenibilidad, el trabajo cuidadoso de la viña y la capacidad de ofrecer vinos con identidad propia que amplían la narrativa del vino español más allá de las denominaciones más conocidas».

Por primera vez, esta lista ha valorado la bodega más antigua del Priorat, cuyo origen reside en las tierras que rodeaban el monasterio de Scala Dei, donde los monjes cartujos elaboraban vino desde el año 1263. La organización de la publicación ha felicitado a Scala Dei por su incorporación al ranking por primera vez, al considerarlo “una bodega histórica del Priorat arraigada en la tradición vitivinícola catalana, donde ocupa un lugar fundamental”. Según el jurado, “el sector respeta a Scala Dei por combinar la resonancia histórica con la precisión técnica, alzando un puente entre el pasado monástico del Priorat y su prestigio contemporáneo. La bodega ofrece tanto profundidad narrativa como autoridad estilística, reforzando su estatus como referente dentro del Priorat, una denominación de origen de gran valor”.


