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Los hoteles de lujo de Barcelona se visten con vino catalán

La gastronomía catalana siempre ha estado ligada a los vinos del territorio. De hecho, la reivindicación más frecuente del sector es el espacio que ocupa el vino en la dieta mediterránea. Desde hace siglos, el vino forma parte de la cultura catalana y como tal, siempre ha tenido un lugar en la mesa. Sin embargo, los últimos años han sido difíciles para el mundo del vino y la caída del consumo generalizada en todo el mundo ha afectado de lleno a este elaborado tan propio de nuestro país. A pesar de ello, el sector vitivinícola no se rinde y mantiene la lucha por la supervivencia del vino como alimento. Es por eso que surgen muchos proyectos que combinan gastronomía y vino de Cataluña, una manera de enseñar al público que el elaborado va mucho más allá de la copa llena una noche de fiesta. Hotel Wine Fest es una de estas propuestas donde las Denominaciones de Origen pasan a ser las protagonistas de menús degustación de los restaurantes de los hoteles de más prestigio, en este caso de Barcelona, epicentro de la cultura catalana y gran escaparate del sector vitivinícola.

Este año, el festival busca atraer al consumidor con propuestas fuera de serie. En esta tercera edición participarán diez Denominaciones de Origen, reunidas en seis hoteles de la capital catalana, que actuarán como embajadas enológicas temporales durante las dos semanas del festival, que comenzó este miércoles 21 de enero y se prolongará hasta el 4 de febrero, coincidiendo con el final de la Barcelona Wine Week (BWW), el gran evento que apuesta por la excelencia de los vinos del país. De hecho, el festival forma parte del programa oficial BWW Likes the City, impulsado por Barcelona Wine Week, que conecta la feria con la ciudad mediante experiencias en las que el vino es protagonista. En esta edición del Hotel Wine Fest, cada establecimiento ofrecerá una tapa o platillo inspirado en la cocina de los territorios anfitriones, así como un menú degustación de seis platos, «ambos diseñados para armonizar con los vinos de las Denominaciones de Origen protagonistas de la edición», asegura la organización del festival enogastronómico.

Si bien es cierto que no todas las DO participantes son catalanas, el gran enfoque se encuentra en los vinos de nuestro territorio. Es por ello que la tercera edición del evento cuenta por primera vez con el apoyo del Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) como impulsor de la Ruta del Vi Català, que agrupa siete Denominaciones de Origen en tres hoteles del paseo de Gràcia. «Una oportunidad única para recorrer buena parte del mapa vinícola de Cataluña sin salir de la ciudad», confirma la organización del evento. El comienzo de esta primera ruta es este mismo miércoles, momento en el que profesionales de la comunicación del vino han podido ser los primeros en probar la propuesta. En concreto, la hora del almuerzo se ha distribuido en tres paradas indispensables. En primer lugar, el hotel Mandarin Oriental, desde donde la DO Penedès y la DO Pla de Bages han demostrado la versatilidad de sus vinos. La segunda parada ha sido el Majestic Hotel & Spa Barcelona, espacio donde la DO Catalunya y la DO Empordà han recordado que la innovación nunca debe olvidarse del origen y tradición del sector. La última parada ha sido Monument Hotel, donde la DO Conca de Barberà, la DO Terra Alta y la DO Costers del Segre han puesto la última piedra para construir el relato de los vinos catalanes. Tal como ha explicado la organización a Vadevi «la preselección de vinos la han hecho las mismas DO, pero ha sido responsabilidad de los hoteles los encargados de hacer la última selección»; los finalistas que encajaban mejor con sus platos.

Fachada del emblemático Hotel Majestic de Barcelona / EP
Fachada del emblemático Hotel Majestic de Barcelona / EP

Penedès y Pla de Bages acompañan el estilo andaluz

La propuesta del Mandarin Oriental es un homenaje a las tapas. Este platillo típico de Andalucía recibe su nombre de la tapa que se ponía sobre la bebida para protegerla de los insectos. El segundo a bordo de la cocina del restaurante Moments, del chef Raül Balam, Juan Montes, ha ideado una coca de recapte al estilo andaluz y, como era de esperar, ha sido servida sobre una copa de vino. En este caso, las dos Denominaciones de Origen anfitrionas han elegido dos vinos para acompañar este plato. En primer lugar, y tal como ha asegurado el director del restaurante Moments, Pablo Matias Gerhold, «una propuesta para abrir el paladar, más suave y fresca». Este ha sido el vino Bernat Oller Blanc de Picapolls 2024, de la bodega Oller del Mas (Pla de Bages). Un elaborado fresco y aromático preparado para tomar solo, sin adornos. Justo después, acompañado de la tapa de Montes, ha sido el turno de Serres Velles Macabeu 2022, de la bodega Montrubí, un vino pensado para la coca de recapte con un punto de acidez que ha equilibrado a la perfección los crujientes melosos del plato.

Dos vinos tintos para la carne: Catalunya y Empordà

El Majestic es uno de los hoteles más emblemáticos de Barcelona desde hace más de un siglo. Su restaurante ha acogido a la DO Catalunya y la DO Empordà y han decidido quedarse con dos vinos tintos icónicos y muy idóneos para su tapa, un lamp pie a la catalana. David Romero, chef del restaurante Solc, dentro del hotel, ha presentado esta tapa elaborada con cordero del Pirineo y acompañada de una ensalada de hierbas. Para tanta intensidad, se ha puesto a disposición de los comensales el vino Mirador 2022, de Pla de Morei (DO Catalunya) y el Comabruna 2018, de la bodega Espelt (DO Empordà). Ambos vinos han sido una propuesta tánica y con cuerpo, perfecto para mantener la potencia de la carne de cordero. Ahora bien, Mirador ha sido un vino con un regusto más afrutado por la combinación de ull de llebre y merlot. En cambio, la carinyena 100% del Comabruna, con un toque rústico, ha sido el giro ideal para maridar la cremosa carne dentro del pastel.

El ‘rooftop’ barcelonés con sabor a vino catalán

La última parada de la ruta ha sido el Monument Hotel, el espacio donde la DO Conca de Barberà, DO Costers del Segre y DO Terra Alta son las protagonistas. En concreto, el vino catalán se ha apoderado de la terraza del hotel, donde se encuentra el restaurante Verbena Terrace, con la propuesta gastronómica que lidera el chef Martín Berasategui. En este espacio con vista al paseo de Gràcia se ha servido un Brioix con salpicón de salmón marinado, anguila ahumada y manzana verde. Las propuestas de maridaje para esta tapa son diversas y no solo por su procedencia, sino también por su color. El vino de la DO Terra Alta escogido ha sido el Prohom Experientia Blanc 2024, de la bodega Coma d’en Bonet, un elaborado afrutado y fresco que combina con los aromas de manzana verde del plato. El Sot Neral Rosat 2025, de Carviresa (DO Costers del Segre) ha sido la segunda propuesta, un rosado que equilibra la fruta con un toque de acidez y cuerpo, el acompañante ideal para el salmón. La última elección y también el último vino de la ruta ha sido el Únic Merlot 2021, de la bodega Clos Montblanc (DO Conca de Barberà), un elaborado tinto con 14 meses de crianza y aroma de fruta madura y confitada. En boca es cremoso y cálido, quizás la propuesta más alejada del plato que propone el Monument, pero un vino con mucha versatilidad.

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