«Casi siempre el anónimo es una mujer», ha asegurado Meritxell Falgueras, comunicadora del vino y presentadora de una de las primeras charlas de la Barcelona Wine Week (BWW) centrada exclusivamente en vinos elaborados por mujeres. En estos congresos, la participación femenina aún es escasa. En este sentido, todavía hay muchas conferencias donde las mujeres no tienen cabida. Incluso en la elaboración de vinos, algunas mujeres quedan invisibilizadas detrás de algún familiar masculino. Por eso Falgueras presenta ocho «Vinos de Autora» elaborados por mujeres, exclusivos, únicos y originales. Una cata que busca demostrar que detrás de la excelencia de una bodega, no siempre tiene que haber un hombre.
Laura Tragant es la enóloga de Codorníu, empresa vitivinícola que ha hecho posible esta conferencia. La experta presenta Ars Collecta Corral Nou, un cava del cual solo se han elaborado 100 botellas. Está cultivado a más de 500 metros de altura con respecto al mar y su característica más única es la variedad de la que está elaborado. Es un 100% parellada, una decisión poco común para un cava, pero que según Tragant «le da la fuerza que necesita». Tras esta apertura de boca con el cava, la conferencia hace que los asistentes se trasladen a Navarra, donde está la bodega Ochoa, que actualmente es regentada por dos hermanas, una de ellas Ariadna Oxoa, presente en la conferencia. Ella trae un vino seco elaborado con moscatel, una variedad muy catalana, pero que también ha sabido encontrar su espacio en Navarra, entre las parcelas de Ochoa. Es un vino de aromas de fruta absolutos, con una personalidad marcada, pero también muy sencillo. Toda una declaración de intenciones de dos mujeres que han decidido continuar con el legado familiar de su padre.
La personalidad de las mujeres de esta conferencia se traslada a las bebidas que tienen delante los asistentes. Mujeres que no lo han tenido fácil, que se han quedado con negocios a pesar de los prejuicios del sector y han sabido darles una expresión única. Los cinco primeros vinos, contando el Oxoa, han sido blancos. Uno podría pensar que al ser mujeres, este es el estereotipo más básico, pero todo lo contrario, los vinos blancos que han presentado todas las autoras son diferentes; frescos para congeniar con las nuevas necesidades del sector, pero originales para mantener esa esencia tan suya. El siguiente es el Microvi de Cariñena Blanca de Marta Pedra, de *la Vinyeta. Su proyecto promueve la ecología y también el feminismo. Como la cariñena blanca, que solo se puede encontrar en unas 20 hectáreas del Empordà, el proyecto de Pedra y su vino son difíciles de encontrar en otros lugares. Con tan solo 1.800 botellas, este vino blanco también tiene muy presente la acidez; sin embargo, se presenta como un vino con cuerpo y cierto volumen dentro de la boca.
Proyectos que se salen de lo establecido
Las Islas Canarias son conocidas por sus microclimas. Tormentas, días de sol y todo lo que uno puede imaginar en un territorio tan pequeño. Es por eso que los vinos que se elaboran allí parecen que pueden superar todo. Jessica Martín también viene de familia de elaboradores, pero en su caso su padre no quería embotellar, solo creía que podría vender a granel. Martín entró en el negocio familiar para cambiar esta visión y contra los consejos de su padre empezó a embotellar. De aquí surgió Ruku Ruku 2023, un vino blanco con una acidez muy marcada que puede soportarlo todo. También para romper con las reglas del juego, Maite Calvo participa de esta cata. Su bodega se encuentra en La Rioja, gran tierra de vinos tintos, donde parece que cualquier cosa que no lo sea, no tiene mercado. Calvo trae a la mesa un Viña Pomal Blanco Reserva 2020, un vino blanco con mucha expresión: «Es un vino blanco para hacerse valer en un mundo de tintos», dice Falgueras al probarlo.

La siguiente ponente es Pilar Salillas, del proyecto La Gravera, también un espacio de ecofeminismo. Salillas presenta La Pell Rosat «El Vinyet» 2021. Un vino del cual solo se han hecho 94 botellas. No solo eso, sino que está elaborado con picapoll, una variedad poco común. Es un vino que no destaca por ser extremadamente aromático, pero sí que se puede convertir en el acompañante perfecto. En este sentido, el elaborado es un vino de maridaje que gracias a su salinidad «hace explotar de sabor cualquier plato», explica la autora.
Los dos últimos vinos de esta charla son tintos. El primero es el de Anne Cannan, de Clos Figueres que aún no se encuentra en el mercado. Esta es la primera vez que la enóloga lo hace probar y la reacción es muy positiva. El Clos Figueres Sin Igual 2023 no encaja con el Priorat, región de donde proviene el vino, ya que está elaborado con cabernet franc y cabernet sauvignon. A pesar de ello, se gana el aplauso de la sala por su carácter arriesgado. Finalmente, la última en presentar su vino es Ana Carazo, de la bodega La Loba. Su vino no habla tanto de sí mismo como de la región en la que se encuentra. La bodega está situada en Soria, en un pequeño pueblo llamado Matanza. Carazo reconoce que la exclusividad tal vez no surge de sus vinos, sino del proyecto. Matanza era un pueblo desconocido con tierras perfectas para cultivar viñas. Tras el éxito de los vinos de Carazo, el pueblo vuelve a tener vida. «Qué orgullo pensar que estos vinos le han otorgado el valor que merecía«, dice la bodeguera. Una última frase que clausura un acto de vinos de alta calidad que también han elevado a sus autoras al lugar que merecían.




