Una sesentena de términos municipales han comenzado recientemente a formar parte de la Denominación de Origen Catalunya. Zonas diversas de todo el país, desde el Ebro hasta el Pirineo, se han incorporado para poder optar a certificarse con este origen.
Los vinos y bodegas que se podrán acoger lo podrán hacer en las cosechas que deriven de la vendimia actual, aún en marcha, y en muchos casos necesitarán un proceso previo de certificación, si es necesario. Así pues, se prevé que muchos de los bodegueros de municipios como Amposta, Molins de Rei, Pineda de Mar, Ulldecona, Alt Àneu o Llinars del Vallès, entre muchos otros, pasen a ser DO Catalunya.

Terrassa es uno de estos términos y es donde se encuentra Barrancs de Gaià. Esta joven bodega es una empresa familiar que ha recuperado la variedad autóctona Terrassenc en la finca protegida de Can Font de Gaià. Hasta ahora solo había realizado una vinificación, el año pasado, que fue de hasta 400 botellas. Así pues, la posibilidad de etiquetar bajo esta denominación de origen coincide con su segunda añada, de la cual esperan un millar de botellas de cada uno de sus tres vinos.
Barrancs de Gaià plantó viña hace tres años y ya estrenó la plantación y la bodega con los estándares que ahora requiere la DO. No necesitarán hacer cambios. Tal como explica Joan Ramon Lao, responsable del proyecto, para ellos significa «un incremento del estatus de la bodega y de su prestigio». Lao comenta que, hasta ahora, muchas poblaciones no encajaban en ninguna denominación por culpa de su situación y poder formar parte de la DO Catalunya es una mejora porque les permite «entrar en un conjunto de grupos de bodegas que son más reconocidos».
Otro de los proyectos que entran en este grupo es Mas Clarella, en Santa Maria de Besora (Osona), en una comarca sin mucha tradición vitivinícola. La bodega comenzó a comercializar en 2019 después de varios años de vinificación y, ahora que existe la posibilidad, también decide entrar a formar parte de la DO Catalunya. Lo definen como una “decisión estratégica” porque “al estar en una zona poco vinícola, Mas Clarella se quedaba en el limbo”. Ahora, dicen, “por territorio y por afinidad” la DO Catalunya es la que más les encaja.
