Xipella. Este es el nombre, con el permiso de los filólogos, de la variedad dialectal del catalán de la Conca de Barberà. Un símbolo de identidad evidente de los habitantes de la comarca. Esta idiosincrasia lingüística es perfectamente comparable con la vitivinícola de la comarca que actúa como bisagra entre Ponent y el Camp de Tarragona. Los vinos de la Conca de Barberà tienen personalidad e identidad propia, y con una joya de la corona que hace brillar aún más la riqueza de sus bodegas: la variedad trepat. Una uva de sabor y sensación ligera, afrutada y con un punto equilibrado de acidez que otorga un acento particular a unos vinos que día a día aumentan su prestigio.
El trabajo de este año en la viña y en las bodegas será motivo de celebración con la ceremonia de entrega de premios del Concurso Sigillum de la Denominación de Origen Conca de Barberà. Será este sábado, 29 de agosto, en l’Espluga de Francolí. Un evento que suma la ingente labor de los viticultores y la precisión de los profesionales que, con rigor, orden y tranquilidad, coordinan las catas –que se realizan este martes–, preparan las muestras y cuidan todos los detalles para proveer copas sobre la mesa y dejar que los sommeliers prueben en silencio y en el incomparable marco de la Hostatgeria del Monestir de Poblet.

Una copa, una experiencia
«Como sumiller, hay una parte de la cata que vivo de una manera especialmente intensa», detalla la coordinadora de eventos de los premios Vinari, Maribel Valle, al relatar su experiencia en la organización de los Sigillum. «Entiendo qué significa sentarse delante de una copa sin saber qué encontrarás y dejar que el vino hable», añade. «Sé también la responsabilidad que implica valorarlo: mirar, oler, probar, analizar y, finalmente, poner una puntuación a todo lo que la bodega ha querido expresar en esa botella», reflexiona.
Toda una tarea que permite afirmar que «un concurso de vinos es más que un concurso de puntuaciones», y más en un entorno privilegiado como es el escenario de la cata, que aporta un valor añadido extraordinario, una dimensión especial para poder captar la fotografía de un momento concreto del sector y de la denominación de origen que certifica los vinos ganadores con el Sigillum, palabra que significa sello en latín. Todo esto en seis categorías: vinos blancos jóvenes; vinos blancos con crianza; vinos rosados; vinos tintos jóvenes; vinos tintos con crianza y vinos tintos de trepat. Los premios se entregarán durante la 55ª edición de la Fiesta de la Vendimia DO Conca de Barberà, que se celebra los próximos 28, 29 y 30 de agosto en el parque fluvial, a los pies de la bodega modernista y sede histórica de la cooperativa de l’Espluga de Francolí.
Tres intensos días de actividades programadas alrededor del vino entre las cuales destacan la presentación del libro L’hereu Noradell, de Carles Bosch de la Trinxeria, a cargo de Josep Camps Arbós y publicado por Editorial Barcino, acompañado de una copa de vino. El programa incluye una cata maridaje de pescados ahumados y vinos DO Conca de Barberà y una cena cata, así como la proyección de la película L’incroyable trésor de Michel Chasseuil, de Romain Dybiec (Francia, 2024), ganadora del premio al Mejor Documental del Most Festival Internacional de Cine del Vino 2025, con la colaboración de VINSEUM. En la lista, también se cuentan las visitas guiadas a la Fassina Balanyà -fábrica de aguardiente- en la iglesia vieja de Sant Miquel y en la torre del campanario, la tradicional desplantada y bajada del Chopo, la entrega de premios, actividades infantiles y la pisada tradicional del primer mosto y muestra de vinos y cavas de la denominación de origen.
