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Un vino del Priorat, aliado con la águila-azor perdicera

La XII edición del Delta Birding Festival, celebrada el pasado fin de semana en el Delta del Ebro, fue el escenario elegido para la presentación de l’Àliga, un vino nacido en el Priorat que pretende contribuir a la conservación de la águila-azor perdicera en esta comarca. Parte de los beneficios de la venta de este vino, elaborado por la bodega La Conreria de Scala Dei, se destinarán a promover el aumento de los ejemplares de esta especie, en peligro de extinción. Actualmente, en Cataluña se registran unas 80 parejas de águilas-azor perdiceras, una docena de las cuales en el Priorat.

El proyecto surgió de la mano de Gerard Rocamora, doctor en Ecología y ornitólogo, y se inició con la recuperación de los viñedos de la finca familiar en la Vilella Alta, con la implicación de La Conreria de Scala Dei en la elaboración del vino y de la entidad Som Aguait en las acciones de conservación de la especie. Rocamora, director científico de la Universidad de las Seychelles, donde reside, recordó la vinculación de su familia con el Priorat, con más de 700 años de tradición viticultora, y calificó de «sueño» poder volver a ver cultivadas las tierras familiares, los viñedos de Cal Sambori, con el objetivo añadido de ayudar a preservar la águila-azor perdicera.

Vino l’Àliga, de la bodega prioratina La Conreria d’Scala Dei, presentado en el Delta Birding Festival, para proteger la águila-azor perdicera. / L.C.

Medidas de protección

A continuación, Joan-Carles Abella, representante de la asociación Som Aguait, explicó las actuaciones para favorecer la protección de estas rapaces. Entre las principales medidas está la identificación de las torres eléctricas que representan un riesgo más elevado para las aves, especialmente para la águila-azor perdicera; la restauración de puntos de alimentación para aumentar sus presas habituales, como conejos y perdices; y el fortalecimiento de una red de voluntariado en la zona. En este sentido, Abella hizo un llamamiento a la participación ciudadana en el proyecto.

Por su parte, Jordi Vidal, viticultor y cofundador de la bodega La Conreria de Scala Dei, explicó las singularidades de los viñedos de Cal Sambori y destacó la importancia de conservar el paisaje. Vidal definió L’Àliga, un cariñena ecológico, como «un vino fácil de beber, ligero, fresco; un vino para la naturaleza».

Viticultura y preservación

La conexión entre el vino y la protección de la biodiversidad fue profundizada por Miquel Torres, de Familia Torres, que expuso varios ejemplos de cómo la viticultura moderna puede contribuir activamente a la preservación de los ecosistemas agrarios. Por su parte, el profesor Joan Real, de la Universidad de Barcelona, analizó la situación actual de la especie en Cataluña e insistió en la necesidad de crear sinergias con las compañías eléctricas para reducir el impacto de las líneas y torres sobre las aves. En este sentido, Jordi Sargatal, secretario de Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya, hizo referencia a los acuerdos que han permitido adaptar cerca de un millar de postes eléctricos para minimizar los riesgos para las aves. Sargatal fue el encargado de cerrar el acto de presentación del vino, en una edición del Delta Birding Festival que registró la participación de más de 5.000 personas, un 10% más que en la edición del año pasado.

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