Tener una bodega es mucho más que elaborar vino y luego venderlo. Estas empresas están arraigadas al territorio y comparten espacio con bosques y otras partes del paisaje; un equilibrio que las hace formar parte de la fragilidad de la naturaleza y las convierte en herramientas clave para preservar el planeta. Espelt Viticultors es un ejemplo de cómo la combinación de empresa y medio ambiente puede ser beneficiosa para ambas partes, en muchos otros sectores enfrentadas. Su estrategia de mosaico, es decir, de entender la bodega como parte de un ecosistema y remar conjuntamente para mejorarlo es lo que les hace merecedores del Premio Vinari al Mejor Proyecto Ecológico, un galardón patrocinado por Nissan que reconoce el trabajo que hay detrás del cuidado de la naturaleza con un regalo único: Una furgoneta Nissan Townstar.
«Los vehículos eléctricos encajan muy bien en este objetivo de sostenibilidad y de cuidado del medio ambiente que tienen muchas bodegas», asegura Joan Nicolàs, responsable de Nikko Center. En este sentido, la furgoneta de Nissan se puede convertir en el aliado perfecto para la apuesta por la sostenibilidad de Espelt, ya que tiene una autonomía de 200 o 300 kilómetros con la posibilidad de una carga rápida en menos de 40 minutos, no hace ruido, es compacto y fácil de maniobrar. En definitiva, un vehículo pensado para empresas que se dedican en cuerpo y alma a proteger el paisaje; bodegas como Espelt que no solo expresan en sus vinos todo su esfuerzo, sino que se convierten en referentes en el sector vitivinícola catalán y mundial.
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La sostenibilidad en la viña
En Espelt Viticultors trabajan con variedades locales y viticultura ecológica, buscando reducir el uso de agua y de abono para elaborar vinos de terruño con identidad. Uno de los ejemplos clave es la viña de Mas Marès, situada dentro del Parque Natural del Cap de Creus, donde desarrollan un modelo de gestión en mosaico que combina viña con otros elementos del paisaje: ganadería extensiva, alcornoques, desbrozados selectivos, una charca para anfibios y una torre para el cernícalo primilla. Este sistema incrementa la biodiversidad y, al mismo tiempo, genera más resiliencia frente a los incendios. El modelo se validó el 22 de febrero del 2022 durante un incendio, cuando los bomberos pudieron trabajar con más seguridad y se contribuyó a proteger el pueblo de Roses del fuego. Desde entonces, el proyecto se ha convertido en un referente y recibe visitas de todo el mundo para conocer esta manera de trabajar.

