La cariñena, esta uva de cuerpo ancho y color intenso, tiene un día para ser celebrada, y es el 31 de octubre. Esta variedad que tanto se utiliza en los cupajes catalanes junto con la garnacha es, sobre todo, fruto del Priorat y el Montsant -que acogen un 30% de las plantaciones en Cataluña-, del Empordà y del Penedès.

Su adaptación al clima mediterráneo y el hecho de que brote tarde la hacen resistente frente a las heladas de nuestras estaciones. Al mismo tiempo, es uno de los grandes pilares de zonas de licorella. Es allí donde esta variedad reduce su gran vigor para perder el amargor que las tierras más fértiles le darían. A cambio, estas le aportan mineralidad y profundidad. También se trabaja en suelos de grava, de cantos rodados y arenosos a lo largo de toda Cataluña.

No hay que olvidar la variación blanca de la cariñena. Documentada desde principios del siglo XX, se origina en una mutación de piel clara de una cepa negra. Históricamente, su presencia en Cataluña es en el Alt Empordà, pero más recientemente se ha recuperado su cultivo en zonas como la DOQ Priorat. En el Rosellón también se cultiva una gran cantidad de hectáreas.

Foto de una cepa de cariñena blanca | INCAVI

Muchas de las viñas de cariñena negra en el país son viejas. Es el caso de la del Celler Parató. La suya fue plantada en el año 1976 cuando aún prácticamente nadie lo hacía en el Penedès. Ahora y desde entonces ha sido su variedad emblemática. Tal como explica Josep Elias Terns, propietario y elaborador de la bodega, plantaron tres hectáreas “porque en ese momento una bodega importante del Penedès recomendó plantar”.

Hasta entonces, la buscaban en la Terra Alta porque les servía para los cupajes, pero cuando tuvieron, se dieron cuenta de lo productiva que era. “Los primeros 5 o 6 años daba muchos kilos”, dice Elias, “pero hacia los años 90 estuvimos a punto de arrancarla porque no nos servía para el rosado que queríamos hacer”. Así pues, empezaron a venderla, hasta que alguien les advirtió que la calidad era demasiado buena.

Por eso se decidieron, en 2006, a hacer la primera botella con un 100% de esta uva. “Desde entonces, la hemos hecho cada año con esta cariñena”, dice Josep. Y añade: “ahora la sabemos tratar y la podemos elaborar sola porque es diferente, fresca, elegante y perfumada”.

Una cepa de cariñena, presente en varios puntos de Cataluña

Desde siempre, ha habido confusión en la denominación de esta variedad. No se sabe bien de dónde viene el nombre, y si tiene algo que ver con la región de ‘Cariñena’, en Aragón, o con la variedad francesa ‘carignan’.

Según el historiador Josep M. Puiggròs en su trabajo ‘Historia de los orígenes de la cariñena’, a finales del siglo XVII aparecen documentos que comprueban que se acepta que ‘crujillón’ en la comarca de Cariñena, ‘cariñena’ en Cataluña, ‘caranyana’ en la Cataluña Norte, ‘mazuela’ en La Rioja y en Navarra, y ‘carignan’ en Occitania son sinónimos. Su origen, sin embargo, no queda nada claro. En la localidad aragonesa de Cariñena se cultiva bien poco desde hace años y los franceses no la sitúan en Carignan, sino en España.

Para ampliar el embrollo, en Cataluña le llamamos también samsó. Según Josep M. Puiggròs, el nombre ‘samsó’ no aparece hasta finales del siglo XX y hay muchos técnicos que opinan que viene de la variedad negra francesa ‘cinsault’. Aún ahora es considerado por muchos expertos como un error histórico impuesto.

“El padre nos dijo que no podíamos llamarle más samsó porque habían impugnado el nombre”, dice Josep Elias del Celler Parató. Durante un tiempo solo pudieron hablar de cariñena, pero hoy ya etiquetan bajo ‘Parató Samsó’. En la botella hay un pájaro y habla de ‘Viñas Viejas «Las Perdices»‘ porque “los cazadores soltaban perdices para cazar”. “Si el ave es salvaje, vuela muy bajo y la puedes coger casi con la mano, y por eso hablábamos todo el día de la viña de las perdices, y se quedó así», explica.

Parató Samsó Viñas Viejas
Parató Samsó Viñas Viejas «Las Perdices» / Celler Parató

Se trata de una viña que tienen “muy mimada”. No hacen vino para otros y tienen la trazabilidad separada porque es un Gran Vino de Mas. “Si quieres hacer un Vino o un Gran Vino de Mas implica que las viñas pueden estar a una distancia máxima de dos kilómetros de la bodega, debe ser viña vieja, ecológica, cosechada a mano, alrededor del mas y bien calificada”.

En Parató tienen el ejemplo perfecto de una viña de cariñena bien tratada desde hace años. Sin embargo, todavía hoy hay muchas bodegas que se adentran de cero en la aventura de recuperar cariñenas de viñas viejas. Su extraordinaria elegancia y el buen equilibrio que tienen lo valen.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa