La de este año ha sido una de las cosechas más tempranas de la historia, con un ligero incremento de la producción respecto al año pasado. La uva ha entrado en las bodegas en excelente estado sanitario después de una primavera muy seca. No obstante, esta meteorología ha acelerado la maduración de la fruta y ha adelantado toda la agenda de cosecha.
A finales de octubre, la mayoría de las bodegas catalanas han terminado de cosechar y, por lo tanto, ya se puede certificar que la cifra de kilos de uva recolectados según el INCAVI es de 352,7 millones. Esto supone un incremento del 3,6% respecto a la campaña de 2025.
La cosecha en cada territorio
DO Penedès y DO Cava han liderado el volumen de producción, comenzando y terminando muy pronto. La DOQ Priorat y la DO Pla de Bages fueron de las que más tardaron en estar en plena cosecha, con una maduración más sostenida, como ya es habitual. De hecho, comenzaron a pleno rendimiento cuando Penedès ya estaba en el sprint final.
Aun así, los últimos en comenzar a cosechar fueron las bodegas de la DO Conca de Barberà, que lo hicieron a partir del 11 de agosto cuando nunca se había hecho antes de llegar a la primera quincena del mes. Además, la cosecha se dio por finalizada el 28 de septiembre cuando, normalmente, a finales de este mes se entraba en los días más intensos de cosecha. Muchas bodegas de la DO Alella también se iniciaron después de la primera semana de agosto.

Hoy, muchos ya tienen cifras definitivas. En el caso de Corpinnat, se han recolectado más de 10 millones de kilos con un incremento del 26% respecto al año pasado, todo proveniente de viñedos ecológicos. En cuanto a la DO Montsant, para la cual la cosecha de este año coincide con sus veinticinco años de vida, se han recolectado 7 millones de kilos. En su caso, la DO Costers del Segre ha calculado un aumento de un 10% respecto al año pasado con 6 millones de kilos.
En la DO Catalunya también expresan satisfacción por una cosecha con un 25% más de uva que el año pasado, en la que el último día de agosto ya se había recolectado más del 60%. En la DO Empordà, la producción final ha superado los 8,6 millones de kilos, un notable incremento del 29% respecto al año anterior y del 69% en relación con 2024. En la DO Penedès ha sido un 4,4% superior al año pasado.
En otros puntos del territorio como la DO Tarragona se comenzó a cosechar a finales de julio. Comenzaron por variedades como el moscatel de grano pequeño y, por ejemplo, no fue hasta la primera semana de agosto que cosecharon el chardonnay. La producción es similar a la de 2025; alrededor de los 2 millones de kilos.
En la DO Pla de Bages estiman una producción en torno a los 1,5 millones de kilos de uva, una cifra similar a la del año pasado. Un número similar al de la Conca de Barberà, que este año ha hecho 1,3 millones de kilos, la mayoría destinados al cava.
El sector continúa remontando, pero lejos de recuperar cifras
A pesar del aumento productivo, la cosecha ha acabado alejándose bastante de las previsiones iniciales, que se habían hecho a raíz de un otoño y un invierno de lluvias generosas. La primavera y el verano han compensado con su sequía, que ha limitado el potencial de muchas viñas.
Es precisamente esta la razón por la cual la campaña de este año no ha logrado alcanzar las cifras habituales previas al déficit hídrico, a pesar de la notable mejora de los resultados. De hecho, según datos del INCAVI, la disminución de la producción respecto de 2018 es del 19%.
Aunque 2024 fue el peor año desde entonces, la recuperación que se inició el año pasado continúa este 2026. En efecto, entre 2024 y esta añada se ha registrado un aumento de más del 43%, aunque faltan 82,7 millones de kilos para alcanzar el volumen de 2018.

La cosecha de las variedades autóctonas
Las variedades blancas son las que concentran la mayor parte de la producción, representando un 77% de la cosecha con más de 272 kilos. Así pues, las negras son cerca del 23% de la uva recolectada con 80,1 millones de kg. Son las que han sufrido una caída proporcionalmente más intensa. En el caso de la Terra Alta, por ejemplo, destacan la calidad de la uva blanca porque los calores de principios de septiembre deshidrataron mucho la negra.
En cuanto a las variedades blancas principales, xarel·lo y macabeo son siempre ejemplos representativos del aumento de los blancos en el sector. En el Penedès, estas dos variedades se han superpuesto mucho más este año de lo que suelen hacerlo. No obstante, los grandes incrementos de este 2026 se han producido con las garnachas, tanto la blanca (30% respecto del año pasado) como la negra (15%).
Lo mismo ocurre con el trepat, que ha registrado una evolución positiva. Este incremento se ha notado especialmente, claro está, en la Conca de Barberà. La parellada se ha mantenido en niveles similares a los de 2025.

Año tras año se ve -como bien saben los viticultores- que las variedades autóctonas son las que mejor sobreviven a la realidad climática actual. Es por eso que las bodegas apuestan cada vez más en exclusiva por ellas. Por ejemplo, solo en Montsant, se han recolectado más de 5 millones de kilos de variedades identitarias de la DO; un 73% de lo cosechado ha sido garnacha, cariñena y macabeo.
En este sentido, el vicepresidente de Corpinnat, Roc Gramona, en la rueda de prensa de valoración de la cosecha destacaba que más del 92% de la uva recolectada en Corpinnat ha correspondido a las variedades locales y, decía, “el objetivo es que de aquí a ocho años lleguemos al 100%”.
Excelente estado sanitario de la viña
Uno de los aspectos más destacables de esta cosecha ha sido el magnífico estado sanitario de la uva. En general, casi no ha habido afectaciones de mildiu ni de oídio. El mosquito verde también ha tenido poca incidencia y, en los pocos casos en que ha afectado las viñas, lo ha hecho después de la cosecha.
De hecho, desde la DO Catalunya señalan que la única incidencia fitosanitaria destacable ha sido la presencia de malura -u oídio- en algunas viñas que no se habían protegido adecuadamente, que en conjunto han sido muy pocas.
Eva Farré, secretaria técnica de DO Pla de Bages, explica que, en su caso, “la falta de precipitaciones ha favorecido una incidencia muy baja de plagas y enfermedades, lo que ha permitido llegar a la cosecha con una uva en muy buenas condiciones”. Son muchas las denominaciones de origen que apuntan a las altas temperaturas y la falta de lluvias como las grandes causas de las buenas condiciones de la uva.
El momento clave para comenzar a cosechar
La maduración del fruto ha sido desigual por las diferencias climáticas entre territorios, la disponibilidad de agua y la diversidad de variedades. Esto ha requerido un seguimiento riguroso de cada parcela por parte de los viticultores, que han tenido que estar muy atentos al momento idóneo para cosechar. En este sentido, Isidre Ribalta, presidente de Costers del Segre explicaba que, en su caso, “todas las variedades se han tenido que recolectar de golpe para evitar sobremaduraciones”.
En la Terra Alta, por ejemplo, expresan que no ha habido ninguna afectación gracias a la labor que desde el servicio de sanidad vegetal del Consejo Regulador, que les provee de un asesoramiento específico para las viñas de la comarca, con diferentes momentos de tratamiento dependiendo de las ubicaciones de las fincas.
Este es también el caso de la DO Empordà, que para ayudar a los viticultores a elegir el momento óptimo para cosechar la fruta, el Consejo Regulador ha impulsado el Observatorio de la Maduración. En los últimos años había funcionado como prueba piloto, pero este año ya se ha consolidado. Técnicos del consejo han hecho análisis semanales en varias fincas representativas y han elaborado informes periódicos que comparten con las bodegas ampurdanesas para permitir a los viticultores tener todos los datos para escoger el momento idóneo para cosechar.

El precio de la uva
La cosecha del 2026 ha generado polémica y protestas entre los viticultores. Denuncian que las grandes empresas del cava ofrecen precios muy por debajo de los costos de producción. Según el INCAVI, para cubrir estos costos, la uva debería pagarse a 0,53 €/kg en el caso del macabeo y el xarel·lo, y a 0,56 €/kg en el de la parellada. Aun así, algunas de las ofertas de las grandes empresas quedan bastante por debajo de estas cifras.
La situación es diferente en el caso de Corpinnat: el precio medio pagado a los viticultores esta cosecha se sitúa en 1,02 €/kg, mientras que el precio mínimo de referencia es de 0,943 €/kg. Este mínimo acumula un incremento superior al 57% desde 2018.
Otro factor que condiciona el sector es el excedente de producción: se ha acumulado más uva de la que el mercado puede absorber, una situación que afecta especialmente a territorios como el Penedès y la Terra Alta.
La realidad, sin embargo, varía según la denominación de origen. Por ejemplo, Maria Rosa Blanch, presidenta de la DO Tarragona, explica: “Por la idiosincrasia de nuestra DO, nosotros no hemos tenido problemas de excedentes, ya que toda la uva entrada bajo la certificación DO Tarragona la utilizamos para nuestras propias elaboraciones y sale con nuestras propias botellas”.

