El vino es un producto muy presente en la cultura catalana, pero la realidad es que pocas personas saben cómo tomarlo para absorber bien todo lo que puede aportar. Expertos y profesionales hacen listas, dan pistas y aseguran que aunque no haya una manera perfecta de beber vino, algunos consejos pueden ayudar a degustarlo mejor. Desde Vadevi, con la colaboración de los sommeliers Pilar Ferrando y Jaume Piqué de la enoteca La Cadireta de Gandesa, hemos recopilado 10 consejos que podrían mejorar la experiencia de beber vino.
1. Abrir la botella
El extremo superior de una botella de vino se divide en tres partes claramente diferenciadas: la boca, la anilla y el cuello, recubiertas siempre por una cápsula. Deberemos extraerla cortándola por debajo de la anilla. Ni más arriba ni más abajo. Normalmente los sacacorchos ya incorporan una pequeña navaja para hacerlo.
Después, para sacar el tapón (sea de corcho o de silicona) utilizaremos un abridor de sacacorchos. Lo clavaremos justo en el medio del tapón y con la botella en vertical. Daremos vueltas hasta el primer intersticio del sacacorchos. Esta pestaña, que apoyaremos en la boca de la botella, nos ayudará a extraer la primera mitad del tapón haciendo palanca hacia arriba. Repetiremos la misma acción con el segundo intersticio.
¿Le parece complicado? Compre un sacacorchos automático y en un abrir y cerrar de ojos tendrá el vino abierto.
2. Servir el vino
Para que la botella no gotee puede emplear dos tipos de accesorios, una anilla antigoteo o un Drop Stop. Evitará manchar los manteles y tener que poner una lavadora.
Serviremos el vino con la copa en posición vertical -nunca inclinada- y quieta sobre la mesa. Si es un vino blanco, que se bebe siempre fresco, ponga poca cantidad y así no aumentará la temperatura. Con dos o tres dedos es suficiente. Respecto a los tintos, no haga el tonto y no llene la copa hasta derramar. Hasta un poco menos de la mitad de la copa es suficiente.
3. Copas
Esto se presenta más complicado porque hay de mil formas y precios. Relación calidad/precio puede adquirir las Riedel. Siempre acertará. Para servir blancos, espumosos e incluso dulces use las llamadas copas tulipa y para los tintos, la clásica borgoña. A la hora de beber, sostenga siempre la copa por el tallo y nunca, pero nunca, con la palma. Si lo hace, la gente lo mirará de reojo y además calentará el vino.
4. Ahora toca beber
Una vez en la copa, primero huela el vino sin moverlo. Estos aromas primarios que le llegarán serán la carta de presentación de lo que podrá saborear después. Una vez hecha la primera exploración, ya puede mover la copa y, si lo desea, volverlo a oler.
No se trague de golpe el primer sorbo. Procure que el vino le llene la boca, saboree y deje que fluya. De esta manera descubrirá el buqué, la estructura y el retrogusto. Y así podrá disfrutarlo plenamente.
5. Decantar los vinos
Por regla general se decantan los vinos tintos de grandes reservas y crianzas prolongadas (tanto en barrica como en botella) a partir de 36 meses. De esta manera liberaremos los aromas, suavizaremos la estructura y eliminaremos ciertos olores generados por la falta de oxígeno.
6. Temperaturas
Sirva los vinos blancos y espumosos entre 5 y 7 grados. Y los tintos entre 15 y 18 grados.
7. Maridajes
¿Verdad que siempre le han asegurado que con un buen jamón es mejor un vino tinto? Pues pruébelo con un espumoso. Ya verá.
El tema de los maridajes va a gustos. Y el vino y la comida son muy particulares. Cada uno tiene su manera de hacer y no hay una regla fija por mucho que haya leído tal o cual cosa. Solo debe tener en cuenta un consejo: que el vino no anule ni disuelva los sabores del plato y viceversa. Debe poder saborear ambos placeres y deleitarse. Un ejemplo: no sirva un tinto de larga crianza con un lenguado, de textura fina, suave y delicada, porque no disfrutará ni del vino ni del pescado.
8. Conservar el vino
Las botellas de vino deben guardarse en una temperatura ambiente de entre 12 y 15 grados -estable y sin cambios bruscos- y con una humedad relativa de entre el 50 y el 75%. Evite el sol directo y los malos olores. Los vinos jóvenes se conservan mejor con la botella derecha y los de crianza y guarda en horizontal. Fíjese, si no, en cómo están colocados dentro de las cajas de venta.
¿Y una vez abiertos? Hay tapones especiales para vinos y espumosos. También puede utilizar un vacuvin para extraer el aire de la botella. Los espumosos, los blancos y los rosados pueden conservarse hasta un máximo de tres días y los blancos de crianza, entre 3 y 5 días. Todos ellos en la nevera. Los tintos hasta un máximo de 5 días y guardados en un lugar seco. Para los vinos, lo ideal es tapar la botella con el mismo corcho, porque una vez dentro se hinchará.
Los vinos jóvenes deben beberse durante la misma añada. En cambio, este abanico de tiempo se amplía con los de crianza.
9. ¿Vinos por copas?
Si para el vermut o saliendo con los amigos prefiere una cerveza… adelante. Usted se lo pierde. Si opta por una copa de vino, un joven fresquito le caerá de maravilla: un xarel·lo, un sauvingnon blanco o una garnacha blanca.
10. Totalmente prohibido
Haga lo que quiera, pero nosotros le proporcionamos algunos consejos. No llene la copa hasta arriba y no la agarre nunca con la palma. Por favor, los vinos jóvenes se sirven frescos. De ninguna manera calientes. Sobre todo tampoco abra nunca un vino con la cápsula puesta.
Para destapar los espumosos, se da vueltas a la botella (no al tapón) sujetándola por el culo y con el morrión (muselet) puesto. El morrión se extrae dando seis vueltas a la anilla. Ni una más, ni una menos.

