Bodega Mir y Torné & Bel se incorporan a la marca colectiva europea Corpinnat, que desde este martes suma 21 bodegas «comprometidas con el territorio, la excelencia y la calidad», según asegura en un comunicado la entidad. Con estas dos nuevas incorporaciones, Corpinnat reafirma su posición y su modelo, que trabaja con uno de los reglamentos más exigentes del mundo: uva 100% ecológica, vendimia manual, vinificación íntegra en la propiedad, crianzas largas, compromiso con las variedades históricas, viñedos de propiedad o de contratos de larga duración con un precio mínimo garantizado para el viticultor y auditorías anuales externas. Una estructura que demuestra ser un éxito y que ya supera la veintena de empresas pocos días después de haber comenzado el 2026, y que según el mismo presidente de la marca, Pere Llopart, «no serán los últimos».
Desde su nacimiento, el 10 de abril de 2018, Corpinnat ha ido integrando las siguientes bodegas: Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Torelló, Huguet de Can Feixes, Júlia Bernet, Mas Candí, Can Descregut, Pardas, Bufadors, Cisteller, Viader, Mas de la Basserola, Bodega Kripta, Demost, Mas Bertran, AT Roca y, desde este martes, Bodega Mir y Torné & Bel. El crecimiento de la marca colectiva es una prueba de un modelo que funciona y que aparentemente ha robado el corazón de algunas de las bodegas de espumosos más emblemáticas del Penedès. Para Llopart, la decisión de estas empresas vitivinícolas es algo de lo que está orgulloso y asegura a Vadevi que Corpinnat «se ha convertido en un motor transformador». De esta manera, la intención de continuar ampliando sus filas es evidente, hasta el punto de que el presidente de la marca colectiva confiesa que hay ocho bodegas que se encuentran en auditoría actualmente y que en los próximos años podrían pasar a formar parte de Corpinnat.
Más allá de las posibles incorporaciones futuras, en el presente dos bodegas han logrado pasar todas las pruebas necesarias para formar parte de este grupo selecto de elaboradores de espumoso del Penedès. Bodega Mir es una bodega histórica situada en Subirats, en el corazón del Penedès, con un legado vitivinícola que se remonta a 1776. A lo largo de 17 generaciones, la familia Mir ha cultivado viñedos y elaborado vinos convirtiéndose en una parte esencial de la memoria vitivinícola de la región. En 2020, sin embargo, con la jubilación de Josep Maria Rosell Mir, la bodega inicia una nueva etapa bajo la dirección de tres socios: Nicolas Marmonier, Christophe Ribeyron y Xavier Ortiz. Según confirma Marmonier a este diario, para ellos formar parte de un colectivo como Corpinnat «es muy importante» y concreta que «después de tres años de auditorías estamos contentos de poder decir que por fin formamos parte de este equipo».

La segunda incorporación se encuentra en Espiells, en el corazón del Penedès. La bodega familiar Torné & Bel representa la continuidad de una historia vitivinícola iniciada hace seis generaciones. Esta empresa es la apuesta de una sola familia. Felix Torné y Lluïsa Bel comenzaron a elaborar los vinos que ahora comercializan junto a sus dos hijas, Anna y Marta Torné. La entrada en Corpinnat de esta bodega parece el único camino que podían seguir, ya que Marta Torné explica a Vadevi que «solo fue necesario dejar de vendimiar a máquina». Torné & Bel cumplían todos los requisitos que exige Corpinnat y su apuesta de calidad, así como de pequeños elaboradores, ha logrado cautivar a la marca colectiva. «Era un paso clave y necesario que estamos orgullosos de haber dado», reitera Torné, quien espera que Corpinnat se convierta en una palanca para revalorizar sus vinos y recibir «el reconocimiento de 30 años de trabajo», dice.

Una marca que suma con pocas ayudas
Para Corpinnat, la llegada de estas dos nuevas bodegas consolida su legado, pero también se convierte en un motivo más para intentar recibir más ayudas públicas. Llopart lamenta que este crecimiento no se traduzca en más incentivos públicos y concreta que «no es una cuestión de dinero» solo, sino de «promoción y comunicación». De esta manera, el presidente de Corpinnat alerta que cada vez hay más bodegas dispuestas a entrar en la entidad, pero que muchas veces se encuentran silenciadas o sin un apoyo claro por parte de la administración. Esta es una queja constante de la marca colectiva que, a pesar de tener cada vez más presencia y mantener la comunicación abierta con las autoridades, todavía no recibe el mismo trato que las Denominaciones de Origen catalanas en términos de ayudas y de promoción. «No pedimos que se nos equipare a una DO, pero sí que se acepte que generamos un retorno económico importante«, remarca Llopart.
