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El californiano Miquel Hudin puntúa con 100 puntos un vino del Priorat

Hace veinte años que dedica su carrera a valorar vinos catalanes y del Estado y finalmente ha llegado el día: el crítico de vinos californiano Miquel Hudin se estrena otorgando la máxima calificación para un vino y ha otorgado los codiciados 100 puntos a un producto que sale al mercado bajo el amparo de la Denominación de Origen Calificada Priorat.

«A pesar de que algunos críticos son a veces muy generosos con las notas máximas, para mí dar 100 puntos tiene mucho peso, puesto que solo un vino completamente perfecto se merece la puntuación perfecta«, comparte.

El vino merecedor de estos 100 puntos ha sido un vino rancio «excepcional», apunta el crítico, «un vino de estilo oxidativo producido tradicionalmente tanto en la Cataluña del sur de los Pirineos como la del norte y que a algunos críticos extranjeros les recuerda el estilo del jerez Oloroso».

El vino rancio merecedor de la máxima puntuación | Foto: Miquel Hudin

El Antic Magatzem, un proyecto de Adrià Domènech

Este vino rancio es una novedad al mercado a pesar de que es un vino con mucha historia y recorrido. El responsable es una nueva bodega denominada el Antic Magatzem y situado en el pueblo de Porrera de la DOQ Priorat. Se trata del proyecto d’Adrià Domènech, propietario de viñas viejas en el pueblo, con las cuales elabora dos vinos tintos y uno de blanco, además de unas poquitas botellas de este rancio. Al recibir los 100 puntos, comparte Hudin, se mostró «muy emocionado» por el reconocimiento a un tipo de vino casi desaparecido por su poca viabilidad comercial y por el hecho que quien lo elabora lo hace puramente por pasión, voluntad de preservar el patrimonio vinícola y vínculos familiares.

Sobre los motivos que lo han llevado a otorgar la puntuación máxima, Hudin profundiza:

«Todo vino se encuentra siempre en evolución, por lo cual resulta difícil encontrarlo en el momento preciso de máxima expresión y perfección. Pero este vino se encuentra en un punto óptimo de excelencia de su larga existencia». Comparte. Y continúa. «Se ha gestado en tres pequeños toneles (llamadas caratulls), que no se han rellenado con nuevo vino desde el 1968. O sea, ha hecho un envejecimiento oxidativo durante 55 años a base de carinyena y garnatxa que ha dado como resultado un vino opulento y seductor del cual solo hay muy pocos litros y que ha logrado el que podríamos denominar perfección sensorial». El crítico concluye: «De aquí poco añadirán más vino por primera vez en más de medio siglo, cosa que sin duda modificará su carácter y perfil actual».

La valoración de este vino se hizo en el contexto de una extensa cata y reportaje en profundidad sobre los vinos de la DOQ Priorat que Miquel Hudin realiza anualmente y que se puede encontrar a su Hudin.com para subscriptores.

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