Las exportaciones de vino catalán cada vez van en más direcciones. Los aranceles de Trump han creado la necesidad de mantener y aumentar el contacto con otros horizontes, entre ellos México, un país donde cada vez se valora más uno de los productos estrella de Cataluña: los espumosos. La importancia de México como mercado estratégico para los vinos del estado español en general queda reflejada en los datos más recientes del sector, que consolidan al país norteamericano como un destino prioritario para la internacionalización del vino español. En términos de valor, España es el primer proveedor de vino a México, con una cifra que llega a los 44,4 millones de euros, lo que representa un incremento del 3% y una cuota de mercado del 31,2%. En cuanto al volumen, el estado ocupa la segunda posición, con cerca de 11 millones de litros, a pesar de registrar un descenso del 7,7%. Este valor crece gracias a los espumosos, de los cuales el máximo representante es Cataluña, donde el cava lidera el segmento con diferencia. México se convierte así en una posible gran oportunidad para los catalanes.
Según los datos de la Interprofessional del vino, la composición de estas importaciones muestra el peso determinante del vino envasado, que representa el 83% del valor y el 67,5% del volumen de las compras mexicanas de vino español. A esta tendencia se añade la relevancia del vino espumoso, que constituye el 15,6% del valor y el 27,6% del volumen de las importaciones procedentes del estado, buena parte extraídas de Cataluña, aunque la cifra no ha sido publicada. Además, en los últimos años el precio también ha ido en alza. Hasta hace poco, los mexicanos no valoraban los vinos del estado español como productos de alta gama, pero cada vez hay más interés por su revalorización. Al fin y al cabo, desde el estado español se extiende un discurso que habla de territorio y alta calidad y parece que los mexicanos lo han comprado. Es por eso que el precio medio de este segmento se sitúa en 4,96 €/litro, con un aumento del 11%.

La relación de las bodegas catalanas con México no es de las más fuertes en cuanto a exportaciones, ya que tradicionalmente han priorizado otros mercados, como China, donde este año se han impulsado diversas acciones a través de organismos públicos para consolidar la marca catalana. Aunque México no es de los países que más vino catalán compra, sí es uno de los que más ha crecido. Según los datos del Idescat consultados por Vadevi, en 2024, las ventas de vinos catalanes en el país llegaron aproximadamente a los 10 millones de euros, y la tendencia de este año apunta en la misma dirección: hasta septiembre ya se habían superado los nueve millones de euros. En cuanto al volumen, en 2024 llegaron a los 2,5 millones de kilos, mientras que este 2025, hasta septiembre, se han contabilizado aproximadamente 2,6 millones de kilos.
Las burbujas catalanas, en cifras
Si Cataluña cada vez tiene más consolidado el mercado mexicano es gracias a los espumosos. Según los datos del Idescat consultados por este diario, en 2024, las exportaciones catalanas de espumoso a México lograron una facturación de 2,6 millones de euros, con un volumen de unos 850.000 kilos. A diferencia de los vinos en general, los espumosos sí presentan un crecimiento solo en los primeros nueve meses del año. En lo que va de 2025, las exportaciones de espumoso a México alcanzan los 3 millones en términos de valor y superan el millón en volumen.
Este conjunto de datos confirma no solo el creciente interés de México por los vinos de Cataluña, sino también su progresiva apertura hacia productos que hasta hace pocos años no estaban posicionados como elaborados de alta gama. El aumento del precio medio y la revalorización de los vinos españoles en el mercado mexicano evidencian que el discurso que enfatiza el territorio, la diversidad y la calidad está calando entre los consumidores. En este contexto, los espumosos -con el cava catalán a la cabeza- se convierten en una oportunidad destacada, tanto por su contribución al valor total de las importaciones como por el creciente prestigio que despiertan. Todo esto sitúa a México como un mercado especialmente atractivo para las bodegas catalanas, que ven en este país un aliado estratégico ante la necesidad de diversificar destinos después de los aranceles de Trump y de fortalecer su presencia en horizontes donde el consumo y el interés por el vino no deja de aumentar.

