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El vino europeo choca contra el muro comercial de Trump

Los Estados Unidos eran considerados la meca de las exportaciones para los vinos europeos. Consumidores con un nivel adquisitivo alto y con ganas de comprar productos del extranjero eran los principales clientes del vino del otro lado del océano. Un país sin miedo de gastar y con consumidores con suficientes recursos y conocimiento para desvivirse por una botella del último vino catalán, francés, italiano o español del momento. La llegada de Donald Trump al poder, su política de premiar los productos de dentro y expulsar a través de aranceles los de fuera ha reducido el sueño americano de las bodegas, principalmente las europeas. En tan solo un año, las importaciones estadounidenses de vino se han reducido tanto en valor como en volumen. No solo eso, sino que el precio medio también ha caído en picado, lo cual convierte al país que un día fue el objetivo de muchas bodegas en un territorio lejano, de difícil acceso y con pocas perspectivas de crecimiento.

El último informe de la Interprofesional del Vino de España (OIVE) recoge las malas noticias de los datos de aduanas de Estados Unidos sobre la compra de vino. El 2025 no fue el mejor año para los elaborados en este mercado, ya que los aranceles y las tendencias proteccionistas del presidente Donald Trump han provocado una contracción importante de las compras de vino de fuera, sobre todo de Europa. De hecho, era el mismo presidente estadounidense quien afirmaba en su red Truth Social hace ahora un año que «el vino americano es mejor que el francés». Estas declaraciones iban seguidas de las primeras amenazas de aranceles a la Unión Europea, que finalmente se materializaron en un aumento del 15% para todos los vinos europeos. En este sentido, Trump tocaba el preludio de lo que sería la situación del vino a partir de ahora en su país: una caída de las importaciones de productos vitivinícolas, tanto en volumen como en valor.

En concreto, la facturación cayó un 11,7%, hasta los 5,3 millones de euros, la segunda cifra más baja desde la pandemia, solo superada por el 2020, año de la recuperación. En cuanto al volumen, el retroceso fue menor, del 1,4%, unos 866,1 millones de litros. El principal problema de esta caída, según señala el informe, no es el volumen sino el valor, ya que Estados Unidos se mantenía como uno de los países con un precio medio de compra de vino elevado. En 2025, sin embargo, el decrecimiento fue del 10,5% y dejó el precio medio en los 6,14 euros por la compra de vinos envasados; unas cifras que demuestran no la falta de voluntad de los estadounidenses de comprar vino, sino la nueva realidad en la cual ya no son los principales importadores de productos vitivinícolas de alto valor.

También desde la UE se ha corroborado esta tendencia a la reducción de compras y también el valor del vino. De esta manera, la Comisión Europea publicaba el pasado viernes el informe anual de exportaciones agroalimentarias, donde el vino no salía precisamente bien parado. Según los datos recogidos, las exportaciones de vino y de productos derivados del vino representaron el 7% del total de exportaciones agroalimentarias de la UE en 2025. El valor total alcanzó los 16.418 millones de euros, lo que suponía una reducción de 1.037 millones respecto de 2024, equivalente a una caída del 6%. Este descenso situaba al vino como la segunda categoría con una caída más grande en valor dentro del sector agroalimentario europeo, solo por detrás del aceite de oliva. El informe, además, señalaba un culpable principal de esta bajada de ventas: los Estados Unidos.

La caída del precio del espumoso

Si algo habían aprendido las bodegas catalanas de las fluctuaciones del mercado de compraventa de vino era que el espumoso siempre cae de pie, al menos hasta ahora. La realidad es que los espumosos son la joya de la corona de los elaboradores del país, están bien valorados en el exterior y siguen muy de cerca las ventas del Champán francés. Con todo, no son ajenos a la caída de Estados Unidos y por primera vez en algunos años -tal como describe el informe de la OIVE- han perdido ventas. Así pues, todas las burbujas europeas han perdido la batalla en el mercado estadounidense y retroceden un 8,8% en valor, hasta los 1,44 millones de euros. Lo que sobrevive es su volumen, que aumenta un 3,6% (194.390 litros) una cifra que lejos de ser alentadora, demuestra que, como en las otras categorías de envasados, los espumosos se vendían más baratos en Estados Unidos en 2025 que el año anterior. De hecho, el precio medio de las burbujas importadas en Estados Unidos fue de 7,42 euros, casi un 12% menos que el año anterior.

Un camarero sirviendo una copa de vino blanco / EP
Un camarero sirviendo una copa de vino blanco / EP

En cuanto al vino tranquilo, la caída es aún más evidente. Los datos del informe de la OIVE confirman que los estadounidenses compraron un 3,3% menos de vino, unos 660.000 litros. También se redujo la facturación un 13% en comparación al 2024, hasta los 3,8 millones de euros. En concreto el precio medio se situó en los 5,82 euros, un 10% menos que el año anterior.

Cruzar el océano lejos de los estadounidenses

Estados Unidos ha dejado de ser el mercado soñado para Europa. Son muchos los países que ponen la diversificación de mercado para combatir la caída de las ventas, así como la constante disminución del consumo de vino. Es por eso que la Comisión Europea se ha tomado con más ímpetu la reactivación del tratado del Mercosur, una alianza con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay para poder liberar la compraventa de unas políticas arancelarias muy estrictas. A pesar de la constante oposición de algunos sectores agroalimentarios que sufren por la competencia desleal y la entrada masiva de productos de estos países, el sector del vino lo ve como una oportunidad para encontrar aquellos clientes a los que nunca ha podido acceder. Cabe recordar que tanto el vino como otras bebidas alcohólicas son los más beneficiados por este acuerdo que podría hacerse efectivo en abril o mayo de este año de manera provisional, ya que falta la ratificación de Paraguay. Una situación que podría paliar los efectos de la caída de ventas de Estados Unidos, pero no sustituirlo, ya que tal como concluye el informe de la OIVE, Estados Unidos mantiene su liderazgo como principal comprador de vino.

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