El vino nuevo es una tradición antigua en Cataluña. En las masías, se descorchaba la barrica el día de la matanza del cerdo, en medio de grandes reuniones familiares. Era un acto de celebración y cultura que con los años se ha ido perdiendo. Es más, en muchos casos, los catalanes de las nuevas generaciones ya no saben qué es el vino nuevo, ni su origen y mucho menos sus diferencias con los vinos de crianza o los jóvenes. Las bodegas que lo mantienen vivo hacen un esfuerzo por preservar y dar valor a esta cultura vinícola, trabajando para diferenciarlo y acercarlo a la ciudadanía. La tradición se desprende de cada copa de este elaborado y la necesidad de mantenerlo presente en la vida de los catalanes lleva a las bodegas a unirse, compartir y explicar su origen. Este sábado lo hacen desde el Palau Robert, con la novena edición de la Fiesta del Vino Nuevo de Barcelona, toda una feria que comienza con las palabras de Carme Ruscalleda, la madrina del evento de este año, quien hace una oda a la tradición catalana, a la importancia de mantener la cultura y, evidentemente, a la calidad de los vinos nuevos catalanes.
Siete bodegas son las que este año presentan sus vinos de temporada en los jardines del palacio barcelonés. Carles Andreu, Vinícola de Sarral y Vins Petxina, de la DO Conca de Barberà; el Celler Cooperatiu d’Espolla, de la DO Empordà; el Celler Masroig, de la DO Montsant; Maset, de la DO Penedès; y Sant Josep Vins, de la DO Terra Alta. «Es una fiesta para celebrar este vino, pero también para mantenerlo dentro de la tradición catalana», explica a Vadevi Gerard Boix de la bodega Maset. La jornada atrae a curiosos, expertos y amantes del vino, todos en un mismo espacio. Desde las bodegas se toman el tiempo para explicar sus vinos, incluso en otros idiomas. Llenan copas, regalan historias y reivindican la importancia de un vino como este, tan desconocido, pero a la vez tan cargado de cultura. En concreto, se trata de un vino más joven que los vinos jóvenes, que se elabora muy rápidamente, se embotella y se consume sin haber reposado, lo que le da una frescura y unas características muy especiales. El nuevo es un vino de temporada, que se encuentra en su mejor momento desde el mes de noviembre hasta finales del invierno. «Un elaborado perfecto para empezar a introducirse en el mundo del vino», reconoce a este diario Josep Maria Tejido, de la Cooperativa de Espolla.

Gastronomía y vino para principiantes
El evento de este sábado no es más que una celebración para todas estas bodegas que apuestan por elaborar estos vinos tan peculiares que se organiza de manera conjunta con el Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI). Desde el Colectivo de Bodegas Elaboradoras de Vino Nuevo hacen una valoración muy positiva de esta novena edición, con la mirada puesta en el décimo aniversario del año que viene: «Lo afrontamos con mucha ilusión porque vemos que el público barcelonés espera y disfruta esta celebración, y tenemos muchas ganas de hacerla crecer». Por su parte, en su intervención, el director del INCAVI, Joan Gené, ha defendido el apoyo institucional al primer vino del año y lo ha reivindicado como el vino ideal para las comidas de Navidad.
El vino nuevo no es una tradición conocida, de hecho, buen parte del público de esta jornada disfrutaba de sus copas llenas, sin saber bien cuál es la diferencia entre estos elaborados y otros. El trabajo de las bodegas que participaban en este evento ha sido impecable. Durante horas, se han encargado de ir explicando todo lo que la gente quería saber. Los interesados hacían cola para escuchar los relatos que hay alrededor de esta tradición, pero otros solo se dedicaban a probarlos, dejando que el líquido hablara por sí solo. No solo eso, sino que algunos se han atrevido a hacer apuestas más arriesgadas, acercando vinos más desconocidos a los paladares de los curiosos. «Este año hemos traído una parellada, en lugar de nuestro famoso trepat para reivindicar otra variedad muy arraigada al territorio», describe Cristina Fernández, de la bodega Carles Andreu. También se ha acompañado el vino con diversas propuestas gastronómicas de proximidad, una iniciativa que buscaba mantener a los asistentes en el recinto, degustando y conociendo mejor estos vinos. Paralelamente, la organización también ha preparado algunas actividades para los participantes, como por ejemplo un Kahoot del Vino Nuevo, donde los ganadores se han llevado diferentes sorpresas relacionadas con estos elaborados y las bodegas que los hacen.
Jóvenes, jóvenes y más jóvenes
Aunque la jornada ha comenzado por la mañana con una ratio de edad alta, la realidad es que la tarde ha estado dominada por los jóvenes. Si bien es cierto que esto forma parte de la estrategia de hacer una acción como esta en el Palau Robert, en el centro de la capital catalana y en fin de semana, las bodegas entrevistadas por este diario coinciden en que los jóvenes pueden convertirse en un público muy bueno para este tipo de vino. «La juventud es el reto», remarca Tejido, quien asegura que el vino nuevo «es una buena manera de empezar a adentrarse en el mundo del vino». De esta manera, Fernández también confirma que la relación calidad-precio del elaborado le juega a favor: «Creo que cada vez tenemos más jóvenes», explica. En este sentido, el vino nuevo es un elaborado muy ligero, con muy poca crianza y un aire muy fresco. Según los cambios de tendencias mundiales, las nuevas generaciones buscan esta clase de vinos y no tanto las largas crianzas con mucho cuerpo. De hecho, en muchos casos se habla de los vinos jóvenes como buenas alternativas para mantener al público joven. Es por eso que el vino nuevo puede hacerse un hueco entre la juventud y aportar esa frescura tan característica del primer vino de la añada, sin olvidar su gran carga de tradición y cultura catalana.
