VadeVi
Europa alerta sobre el futuro del vino: menos consumo y producción a la baja

El consumo de vino es una preocupación para Europa. El continente se ha erigido durante siglos como el principal productor de vino del mundo y países como Francia, Italia y el Estado español han sido pilares esenciales para el crecimiento del consumo de esta bebida en todo el planeta, e incluso han servido de ejemplo para países que en la era moderna se han lanzado al cultivo de viñedos. Sin embargo, los cambios de tendencia de consumo, la crisis meteorológica y los diferentes conflictos socioeconómicos que ha sufrido el mundo, han reducido el vino a una bebida de ocasión y sin muchos adeptos entre las nuevas generaciones. En un último informe elaborado por la Unión Europea se habla del vino como un producto en decadencia, con un claro retroceso en su consumo, lo que serviría de punta de lanza para que se reduzca la producción en tan solo una década. Lo que un día fue el acompañante de todas las mesas mediterráneas, la joya de la agricultura europea se encuentra arrinconado y Europa alerta que los viticultores cada vez tienen un futuro más incierto.

En el estudio EU agricultural outlook, la Unión Europea reconoce que en 2035 la fotografía del sector vitivinícola podría ser muy diferente a la actual. En concreto, se estima que el consumo de vino se reducirá alrededor de un 1% a escala mundial, hasta los 19,8 litros per cápita de media. Además, junto con la reducción del consumo de vino, habrá un cambio claro en los patrones de los consumidores, con una disminución general de los vinos tintos, y un aumento de los vinos más frescos y fáciles de beber, especialmente los vinos espumosos. El mismo informe confirma que habrá un aumento de las ventas de bebidas basadas en el vino, incluidos los vinos no alcohólicos, pero los volúmenes continuarán siendo pequeños y, por tanto, no podrán sostener la economía entera del sector en Europa, que se reducirá, aunque aún no hay estimaciones en términos monetarios.

El principal motor de la reducción de este consumo es básicamente la creciente preocupación del consumidor por su salud. Es decir, la reducción del alcohol y la necesidad de llevar una vida equilibrada representan un modelo que crece entre las nuevas generaciones. La vinculación, en muchos casos errónea, del vino con una vida poco saludable lo pone en el foco del problema, junto con otras bebidas alcohólicas. Otros factores que contribuyen son el cambio de hábitos en relación con los momentos y espacios en los cuales se bebe alcohol y los cambios demográficos. Si bien es cierto que no en todos los países de Europa se ve una clara tendencia a la baja, la realidad es que los más afectados son los grandes compradores y productores de vino del continente, como por ejemplo Francia y Alemania. Cabe destacar, sin embargo, que el consumo ha aumentado en países donde no hay tanta tradición de beber vino, por ejemplo, Chequia, Polonia y Suecia. Aun así, la caída de los grandes bebedores será un golpe fuerte para el sector del vino europeo, según augura el estudio.

Las exportaciones también en peligro

El consumo interior sigue siendo el principal destino del vino del sector vitivinícola de la Unión Europea, ya que entre 2020 y 2024 representó aproximadamente el 66% del total, mientras que un 20% de la producción se destinó a la exportación. A pesar de esto, el descenso sostenido del consumo de vino dentro de la UE, que ya se observa también en algunos de los principales mercados de exportación europeos, apunta a un cambio estructural del sector. Sin embargo, el hecho de que menos personas quieran beber vino también llevará a una reducción de la producción, ya que el excedente podría poner en peligro el mercado. Según las proyecciones, la producción de vino en la UE podría reducirse a un ritmo del 0,7% anual hasta situarse alrededor de los 140 millones de hectolitros en 2035. En un escenario de condiciones meteorológicas estables, esta caída vendría motivada principalmente por la reducción de la superficie de viñedo.

En cuanto al comercio exterior, el vino europeo experimentó un fuerte repunte de las exportaciones después de la caída registrada en el año 2020 debido a la pandemia. Las campañas 2020/21 y 2021/22 alcanzaron niveles récord, pero esta tendencia se revirtió posteriormente. Los cambios en los hábitos de consumo y la acumulación de stock en algunos mercados clave, como los Estados Unidos, han provocado un nuevo descenso de las exportaciones, que se prevé que continúe durante el periodo de proyección. En paralelo, la abundante oferta dentro de la UE también hará que las importaciones continúen disminuyendo. En conjunto, las exportaciones europeas de vino podrían reducirse un 1,2% anual, mientras que las importaciones caerían aún más, con un descenso medio del 2,7% hasta el final del periodo analizado por el informe de la Unión Europea.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa