La empresa alemana Henkell Freixenet ha anunciado este martes que ha adquirido el 50% de acciones que les faltaban para ser los propietarios indiscutibles de la firma de cavas emblemática Freixenet. Así lo han hecho saber a través de un comunicado en el que aseguran que después de «ocho años de estrecha cooperación, la familia Ferrer y José Luis Bonet han vendido las acciones restantes de la empresa vitivinícola catalana de mutuo acuerdo a Henkell Freixenet». A pesar de la venta, Pere Ferrer continuará vinculado a la compañía y asume el cargo de presidente honorario de Freixenet S.A., junto con Josep Lluís Bonet, y «continuará representando a Freixenet en algunas instituciones», aunque no se menciona cuáles. Tampoco se sabe la cifra por la cual se ha vendido la marca, ya que «los detalles financieros de la operación son confidenciales». Más allá de Freixenet, la familia Ferrer continuará vinculada al mundo del vino a través de la firma familiar Ferrer Wines.

Freixenet había sido una empresa muy arraigada a la cultura catalana. Con las cavas situadas en Sant Sadurní d’Anoia, la familia Ferrer había construido un legado que este martes pasa a manos extranjeras por completo. Los últimos ocho años, la familia del sector vitivinícola catalán había compartido la propiedad de su empresa con la compañía alemana Henkell; una división de 50/50 que en la fecha del 2 de marzo de 2026 pasa a ser completamente de Henkell. En este sentido, Freixenet ya no tendrá a la familia Ferrer detrás, sino que la toma de decisiones, así como el 100% de las acciones pasa a estar bajo el control de Henkell Freixenet. «La venta de nuestras acciones marca un momento emotivo para nosotros. Como dos empresas familiares que comparten los mismos valores, encontramos en Henkell Freixenet un socio de confianza que preservará nuestro legado mientras lleva la empresa hacia el futuro», ha explicado Pere Ferrer en el mismo comunicado.

Fachada de Freixenet en Sant Sadurní d’Anoia | Foto: cedida

Ocho años de legado compartido

La entrada de Henkell en el accionariado mayoritario de Freixenet fue en 2018. En aquel momento, tras negociaciones se decidió una división igualitaria, en la cual los alemanes tenían un 50% de las acciones y la familia Ferrer y Josep Lluís Bonet un aproximado de un 40% y un 10% del accionariado, respectivamente. Este año, sin embargo, Freixenet pasa a ser únicamente propiedad de Henkell debido a la venta de todas las acciones por parte de los socios catalanes de la empresa alemana. Una decisión que, tal como ha remarcado Ferrer, «es emotiva», ya que el crecimiento internacional de la marca y el posicionamiento de Freixenet en mercados de todo el mundo también ha sido trabajo de la familia Ferrer. Por su parte, Bonet ha reivindicado el papel de la marca de cava y ha celebrado que con esta adquisición comienza «un nuevo capítulo»: «La adquisición por parte de Henkell Freixenet no solo dará continuidad a Freixenet, una empresa reconocida por su tradición, sino que también ayudará a mantener su excelencia y acelerar su expansión como una gran marca internacional», ha concluido el presidente honorífico.

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