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Jóvenes, enoturismo y desalcoholizados: las claves del nuevo mundo del vino

El sector vitivinícola está cambiando rápidamente. Las tendencias mundiales denotan un cierto decrecimiento del interés por esta bebida tan arraigada a la cultura y la tradición. Además, las nuevas generaciones comienzan a pedir alternativas no alcohólicas a las bebidas de siempre y las crisis económicas no ayudan a la supervivencia de un sector que no es considerado de primera necesidad por los consumidores. La preocupación de expertos y profesionales es evidente, pero también la oportunidad de cambiar las reglas del juego para hacerlas más atractivas para los clientes. En un intento por destacar las líneas de acción clave para recuperar consumidores, Alimarket presenta -en el marco de la Barcelona Wine Week– un estudio que reflexiona sobre esta nueva sociedad y cómo las bodegas pueden acercarse para no perder ventas.

El informe Observatorio del vino en España: Hábitos de consumo, percepción, tendencias y futuro del sector se ha realizado a través de una encuesta a unos 1.600 consumidores en edad de beber y con cierto consumo cotidiano de vino. Esta muestra pretende ser un reflejo de la sociedad española, no por la cantidad de encuestados sino por sus preferencias a la hora de consumir el elaborado. Entre las principales conclusiones destaca el consumo de vino mayoritariamente en comidas y encuentros familiares o sociales fuera de casa, y la hostelería es su prescriptor natural.

Según apunta el informe, el hogar sigue siendo el entorno donde toman vino más de la mitad de los consumidores de vino del mundo, y lo compran sobre todo en los supermercados, que concentran el 73% de las ventas, seguidos de los hipermercados, con un 55%. Otros canales como bodegas, tiendas especializadas, compra en línea o clubes de vino llegan a un 23%. “Este análisis muestra cómo el consumidor de vino en España confía en sus puntos de restauración de referencia, elige momentos compartidos y no individuales”, asegura Jesús Barbero Quirós, autor del estudio y manager market research en IO Investigación, empresa de investigación de mercados y estudios de opinión.

Ante esta necesidad de salir de casa, el estudio señala la necesidad de mantener la restauración al día con las nuevas tendencias y sobre todo hacerla consciente de la realidad actual de los consumidores. En este sentido, casi 7 de cada 10 encuestados reconoce que los vinos son muy caros en la restauración, una situación que a veces les hace consumir menos cantidad de la que desearían. Sin embargo, desde el estudio concretan que no es una tarea sencilla, ya que los márgenes son muy reducidos, pero explican que si la percepción social es esta podría retroceder el consumo total de vino, porque si los bares son el lugar predilecto y lo que preocupa más en términos de precio podría causar una crisis de consumo.

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Viñedos en el Priorat. 25.09.2025, Porrera foto: Jordi Play

Siguiendo en la línea de beber fuera de casa, el estudio destaca el enoturismo como una nueva herramienta para atraer compradores. El 76,3% de los encuestados presentan interés en el turismo de vinos y, por tanto, creen que realizarán alguna actividad en los próximos meses. No solo eso, sino que el enoturismo también se alza como un gran polo de atracción para la gente joven. Este segmento de la población -que también está interesado en el sector vitivinícola, aunque en menor medida- es un buscador de nuevas experiencias y estímulos diferentes. Es por esto que acercarlos al enoturismo -según apunta el informe- es una buena manera de hacerlos entrar en el sector.

La amenaza u oportunidad del NO/LOW

Aunque los vinos sin alcohol y de baja graduación se ven como una amenaza para algunos profesionales del sector, la realidad es que el estudio confirma que el consumidor aún no es suficientemente consciente de que existe esta alternativa. En concreto, un 56,7% de los encuestados asegura que no sabe lo que es el vino sin alcohol o de baja graduación. Este dato afirma, pues, que no es una bebida conocida por el consumidor. Además, del grupo de personas que sí conocen la bebida, más de un 70% no pueden identificar marcas que las comercialicen o elaboren. Así pues, el estudio concluye que aunque sea un elaborado que crece entre las bodegas españolas, aún hay mucho desconocimiento por parte de los consumidores.

No obstante, el informe también refleja que la preocupación de los profesionales con esta bebida no es del todo infundada. En este sentido, los encuestados también han respondido que en el caso de consumir vinos sin alcohol, lo harían en detrimento del vino tradicional. En otras palabras, para el consumidor no es una bebida alternativa, sino sustitutiva.

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