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Las novedades de las bodegas catalanas triunfan en la Barcelona Wine Week

La Barcelona Wine Week (BWW) es considerada el escaparate del vino español. Durante tres días, miles de visitantes nacionales e internacionales han paseado por dos de los pabellones del recinto de Montjuïc de la Fira de Barcelona para degustar, conocer y descubrir todo lo que el sector vitivinícola puede ofrecer. A pesar de ser un congreso con el acento puesto en los vinos españoles, las bodegas catalanas se han puesto sus mejores galas y han logrado brillar como cada año. Catalunya es el país con más participación de Denominaciones de Origen y empresas en esta feria, y el alma innovadora de las bodegas de nuestro territorio vitivinícola ha enamorado a compradores, distribuidores y profesionales de todo el mundo. La cantidad de novedades presentadas son infinitas y el objetivo es claro: asegurar a todos que en Catalunya se elaboran vinos de calidad.

«Tener una feria consolidada en Catalunya y más aquí en Barcelona es muy importante», explica a Vadevi Robert Jovani, director comercial de Jovani Vins. Su bodega lleva tres años participando en el evento y han visto claramente cómo poco a poco cobra importancia en el mundo del vino. Para marcas catalanas como Jovani, esta es una oportunidad única no solo para dar a conocer sus elaboraciones sino para mantener el contacto con los importadores; todo sin moverse de casa: «Hay que seguir apostando por la feria y atraer a más gente de fuera», expresa Jovani. Una opinión que parecen compartir otras bodegas catalanas, las cuales también ven clara la oportunidad que brinda la Wine Week para lucirse. Este también es el caso de Castell d’Or, que por primera vez han dejado atrás los stands para hacerse un espacio propio junto a las marcas más grandes: «Freixenet lo tiene, Codorníu también y pensamos que era hora de invertir para tener este espacio», asegura Cristina García, de comunicación de la bodega.

Ambas empresas no solo tienen clara la visibilidad que les da la feria, aunque se centre en ser un escaparate del vino español en conjunto, sino que también han creído necesario llevar novedades para atraer aún más profesionales. En el caso de Castell d’Or, concretan que la sostenibilidad y la innovación son dos mantras inamovibles para ellos y, por tanto, han presentado algunas referencias que consolidan esta estrategia. En concreto, García confirma que destacan un cava monovarietal con más de 24 meses de crianza, una propuesta singular y diferencial concebida para cautivar a los visitantes de la Barcelona Wine Week; y el Vi Negre DO Conca de Barberà, elaborado a partir de la variedad autóctona Trepat. Además, Castell d’Or también quiere mantenerse al día con las tendencias del mercado y, contra la opinión de algunos escépticos del sector, amplían su gama de desalcoholizados y vinos de baja graduación con el Sparkling Cabaret 0,0.

Imagen del interior de la Fira de Barcelona durante la Barcelona Wine Week 2026 / Cedida
Imagen del interior de la Fira de Barcelona durante la Barcelona Wine Week 2026 / Cedida

Innovación ligada a la calidad

En cuanto a Jovani, el director comercial presenta orgulloso una botella de Pur Amor, el espumoso rosado que ganó el Gran Oro en los Barcelona Rosé. Esta no es una referencia nueva, ya que el concurso se celebró el año pasado, pero para Jovani es un claro ejemplo de lo que les gusta elaborar. «Es un rosado pálido de tres variedades blancas y garnacha que se elabora con cero azúcares añadidos y cero sulfitos», dice Jovani. Paralelamente, también han querido hacer gala de sus espumosos más tradicionales. Porque cabe recordar que en Catalunya no solo se apuesta por la innovación, sino que la tradición tan arraigada a la cultura catalana también tiene un lugar en esta feria y, en ocasiones, prioritario. En este caso, Jovani ha traído su Gran Enriet 2020, un espumoso de 48 meses de crianza de macabeo, xarel·lo y parellada -la tríada por excelencia- que es perfecto para «maridar la cocina de invierno», describe el director comercial de la marca de vinos catalana.

Los vinos catalanes son un claro ejemplo de la tradición del país, pero las bodegas más emblemáticas también tienen claro que la innovación forma parte de las nuevas tendencias de mercado. Albet i Noya fue la primera bodega de la península ibérica en pasarse a lo ecológico. Josep Maria Albet, propietario de la bodega, presentaba una de las conferencias de la Barcelona Wine Week -titulada La DO Penedès, la primera 100% ecológica del mundo– muy orgulloso de aquella innovación que sus elaboraciones han sido las primeras. Ahora bien, aquí no termina la investigación de Albet i Noya, el relevo generacional también ha llevado a la bodega a hacer elaboraciones diferentes, ligadas a la tradición pero con un nuevo aire de juventud. Durante la feria, la bodega ha recuperado la cultura de los negros monovarietales con Crestabocs 2023, elaborado 100% con garnacha negra. El proyecto lleva el sello de Martí Albet i Esteve, nueva generación de la bodega, con una visión clara y compartida: elaborar vinos con identidad propia, fieles al origen y capaces de explicar el paisaje de donde provienen.

Un espacio para la solidaridad

Cellers Domenys es otra marca emblemática catalana que ha encontrado un espacio en la Barcelona Wine Week. Su propuesta ha sido dejar probar su primer cava solidario, el Capaç, que se presentó el 3 de diciembre de 2025, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Capaç es un proyecto social y cultural que nace con la voluntad de unir vino, arte e inclusión, y que se ha impulsado en colaboración con la Fundació Josep Santacreu a través del programa artSingular. Esta iniciativa acompaña a artistas con diversidad funcional, enfermedad mental o en riesgo de exclusión, ofreciéndoles espacios de creación y una red de exposición en toda Catalunya. El cava es el primer producto vinculado al proyecto. Se trata de un Reserva Brut Nature 2020, con 50 meses de crianza, elaborado con xarel·lo, macabeo y parellada. La etiqueta ha sido creada por el artista Manel Ruiz, participante del programa artSingular. Aparte de ser un proyecto inclusivo para aquellas personas que no tienen una entrada fácil al mundo laboral, también tiene un retorno real hacia la sociedad, ya que los beneficios de la venta se destinan íntegramente a impulsar trayectorias artísticas dentro de este programa, reforzando espacios de creación, exposición y profesionalización.

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