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Llopart obtiene el sello Fire Wine por su compromiso con la prevención de incendios

El cambio climático ha supuesto un trastorno para todo el sector vitivinícola. Las catástrofes meteorológicas y el calentamiento global son enemigos de los cultivos de la viña. En los últimos años, los incendios se han convertido en parte de este problema agravado por el cambio climático. No es ningún secreto que el fuego ha devastado algunos bosques del país y ha causado estragos que en la actualidad todavía se deben pagar. La posición de las bodegas en esta situación es clave; lejos de lo que muchos puedan pensar, las viñas son un cortafuegos natural, igual que cuidar de los bosques que forman parte de la bodega. Es por eso que en estos tiempos convulsos desde el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) se puso en marcha la certificación Fire Wine, que premia el compromiso de las bodegas con la gestión del territorio, la protección del paisaje y la prevención de incendios forestales. Esta semana, Llopart ha obtenido el sello y se convierte así en una empresa dedicada a hacer espumosos catalanes de calidad, pero también a cuidar el entorno que los rodea.

«En Llopart entendemos la viticultura como una actividad integrada dentro de un ecosistema vivo», asegura en un comunicado Pere Llopart, director técnico de la bodega, quien además añade que «gestionar el paisaje no es solo una responsabilidad ambiental, sino una apuesta por la calidad, la resiliencia y el futuro de nuestro entorno». El paisaje del que habla Llopart es una combinación perfecta de 102 hectáreas de viña de montaña de cultivo ecológico, 40 hectáreas de cultivos (leguminosas, forrajes, olivos, melocotoneros y campos en barbecho) y 310 hectáreas forestales de bosque, matorral silvestre, márgenes y pastizales. Este mosaico los hace una bodega con vistas increíbles, pero también los convierte en un elemento clave para evitar catástrofes climáticas, como por ejemplo los incendios. En el año 2010, Llopart integró la gestión forestal con la gestión vitícola, y puso en marcha un proyecto de evaluación ambiental continua a través del cual ha podido hacer una fotografía del entorno paisajístico de la Heredad y observar qué mejoras se podían llevar a cabo para su mantenimiento y enriquecimiento.

Pere Llopart, director tècnic de Llopart, i Soazig Darnay, coordinadora de Fire Wine, en una de les vinyes de la finca / Cedida
Pere Llopart, director técnico de Llopart, y Soazig Darnay, coordinadora de Fire Wine, en una de las viñas de la finca / Cedida

Un sello europeo, pero muy catalán

La certificación Fire Wine, impulsada por el CTFC, valora el papel de los paisajes mosaico (aquellos que combinan espacios agrícolas, forestales y zonas abiertas) como elemento estratégico para afrontar los grandes incendios en un contexto de emergencia climática. Tal como lo define Llopart: «el sello Fire Wine reconoce esta visión y el compromiso que mantenemos desde hace generaciones con la tierra». La certificación se enmarca en el proyecto europeo Fire-Res, una iniciativa de innovación tecnológica orientada a promover paisajes resilientes y prevenir grandes incendios forestales. Su objetivo es dotar a las fincas forestales ubicadas en territorios vitivinícolas de herramientas y modelos de gestión que contribuyan a reducir el riesgo de incendio.

Llopart no es la única empresa que forma parte del sello. De hecho, otras bodegas catalanas ya han conseguido esta misma certificación para demostrar que están comprometidas con el paisaje del país. Lo que queda claro de esta iniciativa es que las viñas sirven para mucho más que para elaborar vino; los cultivos siempre han sido un cortafuegos para los bosques y su función es clave para evitar desastres. En este sentido, la misma coordinadora del sello, Soazig Darnay concluye que “las viñas pueden ser especialmente útiles en la configuración de la interfaz urbano-rural para compensar el abandono de las tierras de cultivo y la generación de grandes bosques continuos, y así prevenir grandes incendios”. Así pues, la obtención de este sello no solo es un hito para Llopart, sino que a la larga -y mientras el cambio climático sea una realidad ineludible- serán estas bodegas las encargadas de salvaguardar los bosques catalanes.

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