La sostenibilidad es una parte clave del futuro del sector vitivinícola. Aprovechar los recursos naturales sin explotarlos no solo mejora la calidad del entorno de las bodegas, sino que también es una manera de mantener el equilibrio entre el hombre y la naturaleza. El sector del vino catalán ha demostrado en diversas ocasiones ser todo un pionero en sostenibilidad y cuidado del medio ambiente. Buena parte de las cosechas de los viticultores catalanes son ecológicas y ya hay muchas bodegas que están implementando técnicas de viticultura regenerativa. Una de ellas es Raimat, una bodega que el año pasado fue noticia por recibir el certificado sostenible de B Corp y que ahora ha puesto en marcha un innovador sistema de depuración de agua mediante procesos naturales que requieren un consumo energético mínimo y no generan residuos.
Según explicó la bodega, hace dos años que trabaja con la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) para sacar provecho de unos humedales que se encuentran en medio de los viñedos de la finca. En total, 40.000 metros cuadrados de terrenos con agua son los que actualmente tendrán un uso específico que ayudará a reducir el consumo energético unos 200.000 kWh, lo cual evitará la emisión de 65,6 toneladas de CO₂ cada año, equivalente a lo que consumen 30.000 coches circulando en un día. “Hemos acondicionado hasta ocho balsas a diferentes niveles y el agua, en lugar de depurarse químicamente, lo hace biológicamente, con los juncos plantados dentro de los humedales y con la grava que actúa como un macro filtro”, explica Joan Esteve, director de Raimat.
En concreto, se trata de un sistema de humedales de flujo vertical destinado al tratamiento de las aguas residuales de la bodega, y que, a través de una tubería, llegan a la depuradora, situada a unos seis kilómetros. Funciona basándose en el paso del agua a través de lechos filtrantes plantados con unos 200 juncos, que actúan como agentes depuradores, sin necesidad de utilizar ningún tipo de producto químico. En otras palabras, Raimat pretende asegurar que los espacios de su finca con aguas estancadas se conviertan en una fuente de recursos naturales útiles por sí solos, sin necesidad de usar energía generada. «Además de su probada eficiencia ambiental y el ahorro económico, este sistema contribuye a mejorar la biodiversidad del entorno, ya que las plantas que se utilizan en el proceso favorecen la creación de nuevos hábitats naturales», subraya la bodega.
Uno de los humedales más grandes de Europa
El proyecto ya se ha convertido en todo un referente y alcanzará su máxima capacidad en aproximadamente un año. Actualmente, el humedal es uno de los más grandes de Europa de este tipo y tiene la capacidad de purificar 80.000 litros de agua al día sin prácticamente utilizar energía, aprovechando los desniveles del terreno. Esta es una idea pionera, que no solo permite ahorrar energía de depuración, sino que también asegura una reducción del consumo general, ya que las aguas se depuran parcialmente de manera natural. Tal como apunta Joan Garcia, catedrático del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la UPC que ha liderado la vertiente científica del proyecto, aportando conocimientos y apoyo técnico, señala que “una depuradora convencional supone un consumo energético excesivo, no tiene mucho sentido continuar con esta opción tecnificada y del siglo XX. La alternativa es un sistema que copia los procesos que hay en la naturaleza, y permite depurar estas aguas a un coste energético nulo o casi nulo. Por lo tanto, ahorra dinero, pero también emisiones de CO₂, de manera que la huella de carbono de la empresa queda reducida”.

Más allá del ahorro de gasto en maquinaria y energía, la depuradora de Raimat no necesita personal de mantenimiento, aparte de los técnicos que semanalmente toman muestras de agua para analizar en diferentes puntos de control, en la entrada y salida de la depuradora y en el punto de vertido hacia el clamor de Raimat, un brazo de acequia que drena de forma natural y desemboca en el río Segre. Así pues, la depuradora dista mucho de una instalación convencional en muchos aspectos, incluso en términos olfativos: “No hace ningún tipo de olor, de manera que también resuelve un problema habitual de las depuradoras tradicionales”, destaca Esteve.
Compostaje propio y reducción del consumo de agua en viña
Paralelamente a estas instalaciones, Raimat también ha incorporado otras dos novedades relevantes en el ámbito medioambiental: la entrada en funcionamiento de una planta propia de compostaje, que permite transformar los residuos orgánicos de la viña y la bodega en compost para enriquecer los suelos de sus viñedos; y la reducción de un 20% en el consumo de agua en la viña, gracias a la combinación de riego de precisión y riego enterrado, una técnica que lleva el agua directamente a las raíces, a 40 centímetros de profundidad, y minimiza la evaporación. «Ambos avances, junto con la nueva depuradora natural, refuerzan el compromiso de Raimat con la economía circular, la regeneración del suelo, la reducción de emisiones de CO₂ y el ahorro hídrico y energético», concluye la empresa vitivinícola catalana.


