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El enoturismo impulsa la venta directa y gana peso en el negocio de las bodegas

El enoturismo se convierte en uno de los pilares clave para el modelo de negocio de las bodegas catalanas. En pocos años se ha podido comprobar cómo las compañías vitivinícolas que ofrecen experiencias enoturísticas a sus clientes aumentan la venta directa. Si bien es cierto que buena parte de estas empresas asegura que no sustituyen las ventas en tienda, hay que tener en cuenta que más de la mitad de las bodegas que practican enoturismo venden un 10% de su producción durante estas actividades. Es por eso que el enoturismo se está convirtiendo en una estrategia de país que se impulsa desde la administración pública, que mantiene una estrategia de crecimiento y relato conjunto para lograr que este tipo de turismo -teóricamente más sostenible y de calidad que el modelo turístico que vive Cataluña en la actualidad- se extienda, brille y convierta al país en un referente mundial.

Casi un 80% de las bodegas afirman que la mitad de sus visitantes compran vino después de una visita enoturística. Esta es una de las principales conclusiones del informe de ENODATA de la venta directa en enoturismo 2026, una primera base de datos sobre la actividad enoturística de las bodegas catalanas y su relación con la venta directa que ha preparado la revista Enoturista a petición del Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI). A través de una encuesta realizada a una cuarta parte de las bodegas catalanas (127 empresas) que practican enoturismo en el país, la revista ha podido llegar a unas primeras conclusiones que reconocen las actividades enoturísticas como una posible herramienta para la venta de vino, en un momento en que la demanda mundial de vino cae.

“Los datos muestran que la visita a la bodega tiene un impacto comercial claro”. El 78% de las bodegas encuestadas declara que más de la mitad de los visitantes compra vino después de la visita. En un 46% de los casos, la compra supera el 75% de los visitantes», ha explicado el director del INCAVI, Joan Gené. Según el informe, el 79% de las bodegas declara tickets medios superiores a los 20 euros y el 60% vende tres botellas o más por compra. Además, la cata se traduce en una compra en 8 de cada 10 bodegas: el 78% de los encuestados afirma que más de la mitad de los visitantes compra vino después de la visita y, en un 46% de los casos, lo hacen tres de cada cuatro visitantes. La venta directa también gana peso: 7 de cada 10 bodegas indican que este canal ha crecido y, aunque la distribución sigue siendo el principal canal de comercialización para el 69% de las bodegas, una de cada tres quisiera que la venta directa representara entre el 25% y el 50% del negocio en el futuro. Finalmente, el público de proximidad tiene un papel destacado, ya que el 71% de las bodegas señala a Cataluña como el principal origen de los visitantes, un perfil con más capacidad de regresar, repetir compra y recomendar la experiencia.

Imagen de una actividad enoturística / INCAVI
Imagen de una actividad enoturística / INCAVI

Una construcción de relato conjunto

El enoturismo es una elección que hacen las bodegas, y también una inversión. No es sencillo preparar un espacio para ser visitado, contratar personal e identificar las actividades que harán que la bodega triunfe entre las diferentes propuestas ya existentes. Si bien es cierto que la administración pública no puede obligar a las bodegas a participar de esta nueva estrategia enoturística, sí que queda claro que la quieren incentivar y promocionar. Gené concreta a Vadevi que hay una intención de «reflejarnos en nuestros vecinos», es decir, en el modelo francés e italiano. Dando una mirada rápida a estos modelos de enoturismo, lo primero que se puede comprobar es que no venden actividades, sino un relato conjunto. Aunque las bodegas preparan sus visitas solas, hay un cierto talante que hace que todas remen a favor de la causa. Es precisamente este relato intencionado el que quiere intentar construir la administración con el enoturismo catalán. De hecho, actualmente la Agencia Catalana de Turismo ya ha presentado una entidad que gestiona todas las Rutas del Vino de Cataluña y también -según ha explicado Gené- el Ayuntamiento de Barcelona ha mostrado interés en participar de esta construcción, ya que, en palabras del director del INCAVI, «quieren tener la oportunidad de desviar a los turistas de la capital hacia otras zonas de Cataluña».

En definitiva, el enoturismo catalán está en auge y cuenta con el apoyo del Gobierno. La encuesta demuestra que hay un interés creciente de los consumidores por la historia que hay detrás de los vinos, el relato y las actividades únicas. Aunque comprar el vino en el supermercado o en las tiendas especializadas aún tiene mucha fuerza, cada vez más clientes ven el potencial de un vino después de una visita a la bodega, una cata o alguna otra experiencia de enoturismo.

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