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Maria Taps reivindica el papel clave del corcho en la sostenibilidad y el mundo del vino

La empresa familiar de Maria Taps, ha celebrado el Sureig, una jornada para rendir homenaje a la naturaleza y a la tradición familiar. Al acto han asistido más de 200 personas, entre ellas, profesionales del mundo del vino, amigos y familiares. El evento también quiere resaltar la importancia estratégica del corcho en el contexto actual de cambio climático. El sector corchero catalán es un ejemplo paradigmático de economía circular. En Cataluña, se extraen cada año aproximadamente 12.000 toneladas de corcho, un producto 100% natural, renovable y biodegradable. De hecho, el 90% del corcho que se produce se exporta para tapones de vinos de alto nivel franceses o italianos, entre otros. Además, Cataluña concentra la mayor parte de las empresas que se dedican a la producción de tapones de corcho de alta calidad.

La industria del corcho catalán reúne a unos 3.000 trabajadores y empresas a lo largo del territorio y produce cerca de 1.000 millones de tapones de corcho anualmente. Más allá de la cifra, el tapón de corcho es el aliado indispensable para la conservación de los grandes vinos, lo que permite una evolución perfecta dentro de la botella y garantizando la calidad que el consumidor espera. Paralelamente, se estima que por cada tonelada de corcho producida, el alcornocal es capaz de absorber hasta 2 toneladas de CO₂ de la atmósfera. Por lo tanto, al elegir el tapón de corcho, las bodegas también contribuyen a minimizar los efectos del cambio climático de forma positiva. En definitiva, es una industria sostenible, tal como explica la empresa familiar.

Un ritual para devolver el valor al corcho

Maria Taps es una empresa corchera especializada en la fabricación de tapones de corcho para vinos de alta gama con una producción anual de alrededor de 15 millones de tapones. Trabaja con bodegas prestigiosas de todo el mundo: Vega Sicilia, Romanée Conti, Marqués de Vargas, Abadía Retuerta y exporta a los principales países vitivinícolas: Italia, Francia, Alemania, entre otros. Este evento buscaba ser un espacio de pedagogía para profesionales del mundo del vino e invitarlos a reflexionar sobre el origen natural del producto que sella la excelencia de sus vinos: «Con este encuentro, Maria Taps reafirma su compromiso con el entorno forestal, la calidad y la responsabilidad social, celebrando una tradición que mira hacia el futuro», han asegurado desde la empresa familiar.

Alicia i Joan Enric de Maria amb Eloi Madrià, pelador de l'empresa familiar Maria Taps / Cedida
Alicia i Joan Enric de Maria amb Eloi Madrià, pelador de l’empresa familiar Maria Taps / Cedida

El evento giraba en torno a la pela de un árbol en concreto. Este fue pelado por última vez hace 13 años por el padre de Alicia y Joan Enric de Maria, actuales gerentes y cuarta generación de la empresa. En un gesto de respeto y continuidad, los hermanos de Maria han querido reproducir este ritual. «Esta encina es un testimonio vivo de nuestra historia. Pelarla es un acto de amor y de respeto a la naturaleza, un árbol que debemos cuidar porque nos devuelve lo mejor que tiene: el corcho» ha dicho Joan Enric de Maria. «De este corcho esperamos poder hacer tapones para un vino edición limitada que llamaremos Sureig. Nos haría mucha ilusión poder brindar con él en una próxima edición», ha añadido Alicia de Maria.

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