Josep Bruna no las tenía todas consigo cuando comenzó a plantar las primeras cepas de forcada. Esta variedad de uva ancestral encontrada en 2005 en el Ripollès, cerca de una colina de la que toma su nombre, era hasta entonces completamente desconocida y tampoco se sabía cómo se adaptaría a las condiciones geográficas y climatológicas de Torrelavit (Alt Penedès). Como responsable de los viñedos que la bodega Jean Leon tiene desde 1963 en este municipio, Bruna sufría por la supervivencia de los ejemplares, que ocupaban el lugar donde antes se había cultivado la variedad chardonnay. A pesar de las dudas iniciales, la apuesta de la familia Torres -propietaria de la firma desde 1994- por recuperar esta variedad perdida en el Penedès era firme. Lo que comenzó como una prueba piloto para obtener un primer vino tranquilo ha culminado esta semana con la presentación en sociedad del primer espumoso del mundo hecho con forcada, una variedad que por ahora no tiene vínculos conocidos con otras.
«Cuando cosechamos la primera uva, vimos que tenía unas condiciones excelentes para ser un buen espumoso, sobre todo por su acidez y equilibrio […] Pensamos que, ya que teníamos esta variedad, ¿por qué no trabajarla para desarrollar un espumoso en un territorio donde estos vinos tienen tanto que decir como el Penedès?», explica Mireia Torres, directora de Jean Leon desde 2010. Después de unas primeras pruebas con vino sin burbuja, decidieron adentrarse en el sector de los espumosos y hace casi tres años salió una primera remesa de 700 botellas de lo que sería el futuro Jean Leon Nativa Forcada. «Nos sorprendió. Veíamos que tenía mucho potencial y lo íbamos probando cada mes hasta que en 2023 nos lanzamos a la piscina», señala Montse Escoté, gestora de la bodega. El resultado ha sido un vino fresco muy aromático y con un sutil toque de sal catalogado en el grupo de los Clàssic Penedès, con una crianza de 27 meses en botella. La remesa que esta semana sale al mercado cuenta con unas 11.000 botellas, que se pueden adquirir por un precio de 23 euros.

Unas cepas que se adaptan al nuevo escenario climático
En Torrelavit, Jean Leon tiene cerca de tres hectáreas y media plantadas de esta variedad ancestral, una cifra que se eleva a un total de 35 hectáreas si contamos los otros puntos donde la bodega también tiene desplegadas estas cepas de forcada. La experiencia con este tipo de planta ha sido excelente. Los ejemplares son de rama vigorosa, con hojas a medio camino entre el verde y el amarillo y una vellosidad media. El tamaño de la uva es pequeño y, con los viñedos a un rendimiento próximo al 50%, la producción oscila entre los 4.000 y 6.000 kilogramos por hectárea. Una de las grandes virtudes que presenta la forcada es su capacidad de adaptarse a las condiciones climatológicas de esta parte del Penedès. Las cepas han sobrevivido a tres años de mucha sequía -entre 2020 y 2023- y este año también a las diversas olas de calor que han azotado el territorio catalán. «Es un sufrimiento todo el año […] En los 39 años que llevo en la bodega no he visto ninguna cosecha igual, cada una es un mundo diferente», asegura Bruna.

La cosecha de los viñedos de forcada de este 2026 se hizo hace ahora dos semanas, unas fechas sorprendentes si tenemos en cuenta que la previsión para los espumosos es entre finales de agosto y principios de septiembre, coincidiendo con la fiesta mayor de Vilafranca del Penedès. «Esta variedad es muy interesante porque tiene una maduración más tardía y eso ayuda a un mejor equilibrio, manteniendo la acidez», destaca Torres. Además de este efecto en el producto final, las características de esta variedad hacen que se adapte muy bien a ambientes más cálidos y, por tanto, a los retos que plantea el calentamiento global del planeta. «El cambio climático ha llevado hasta ahora a plantar a más altura. ¿Por qué no trabajar con unas variedades que sean más resilientes a estas nuevas condiciones?», reflexiona la directora, que augura un otoño con novedades en el sector vitícola, sobre todo en cuanto a los espumosos.

