A finales del mes de julio llegó a los cines La Dégustation, una comedia romántica francesa que ha sido traducida al castellano como ‘La cata de vinos’ y que, como su nombre indica, tiene en esta bebida uno de los elementos centrales. Una buena idea para una tarde de agosto disfrutando de una película que, además, tiene una cata de vinos como uno de los momentos que ponen en marcha todos los acontecimientos que se narran.
Una ginecóloga y un vendedor de vinos
Para hacernos una idea, la protagonista son la Hortense (Isabelle Carré), una ginecóloga con un gran coro pero que no tiene nadie más cerca que su gato y su madre, y en Jacques (Bernard Campan), el propietario de una tienda de vinos donde tiene enmarcado un poema de Charles Baudelaire sobre el placer de emborracharse y que además, y para conocer bien los productos que vende, consume cantidades notables de vino.

Una comedia con vino y malentendidos típicamente francesa
Cuando el Hortense quiere comprar una botella de un buen vino, se dirige al establecimiento de Jacques, de quién se enamora y, para volver a verlo, decide ir a una cata de vinos que ha organizado él. A partir de aquí, y siente una película francesa y además una comedia romántica, los malentendidos y los momentos cómicos se suceden uno tras otro siguiendo, de alguna manera, el canon establecido por las películas centradas en la comida pero, en este caso, usando solo el vino.
Así, esta bebida, y especialmente la cata en cuestión, es elemento que une los protagonistas, interpretados con solvencia por dos actores que consiguen dar a una fórmula relativamente típica un toque especial y que puede servir para pasar un buen rato. En cuanto a los vinos, pero, y también en una línea típicamente francesa, el film es lleno de Burdeus y Borgoñas sin dejar lugar a nada más.
