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Vall Llosera, el microbodega escondido en la Sierra Litoral

En la zona de Reixac, por debajo de la ermita de Sant Pere y cerca de Sant Fost y Badalona (municipios incluidos en la DO Alella), se encuentra Ca n’Artigosa, la antigua casa de verano de la familia Ortigosa que fue construida hace más de cien años y que ahora habitan Lourdes Ortigosa y Antonio Álvarez. Está situada en plena Vall-llosera, un pequeño valle con un también pequeño arroyo en el medio que desemboca, lógicamente, en el río Besòs. Y este valle da nombre al proyecto de los Ortigosa, quienes han querido recuperar la viña que, desde siempre, había en la zona (como demuestran un montón de fotos antiguas en blanco y negro que conservan). De hecho, aún queda alguna cepa vieja superviviente en la finca. Desconocedores del mundo del vino, conocieron al enólogo Ivan Marchuet y enseguida surgió la magia, esa conexión que hace que las personas se entiendan y todo fluya. Bajo su dirección, en el año 2017, familia y amigos plantaron en Ca n’Ortigosa una pequeña viña de 250 cepas de malvasía de Sitges, garnacha blanca, garnacha negra y syrah. 

El interior de la antigua balsa de la casa está habilitado como una bodega tan pequeña que parece de juguete y que permite a Ivan elaborar un vino cada año, dependiendo de lo que la añada permita. Una cantidad limitadísima de botellas (en los últimos años siempre han sido espumosos de método tradicional) con un coupage de todas las variedades. Son botellas de las que disfrutan la familia y los amigos, ya que no salen a la venta. A pesar de las pequeñas dimensiones del proyecto, en Ca n’Ortigosa anhelan hacer crecer la viña y sueñan con que Montcada se incorpore a la DO Alella y poder poner en el mercado unas cuantas botellas del primer vino de Montcada i Reixac amparado por la denominación de origen.

La viña y los antiguos márgenes con muros de piedra seca -Òscar Pallarès-
La viña y los antiguos márgenes con muros de piedra seca -Òscar Pallarès-

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