VadeVi
Los bodegas catalanas resisten la ola mundial del vino blanco

Los vinos blancos están de moda. Cada vez más consumidores se suman a la tendencia de elaborados con menos estructura, sin tanto cuerpo y más ligeros. No solo Cataluña se ha encontrado con este giro, sino que todo el mundo comienza a valorar más los blancos y deja de lado los vinos tintos. Todos los expertos coinciden en que no hay una certeza sobre si este será un cambio estructural o una moda pasajera, pero algunas regiones vitivinícolas del mundo han iniciado un proceso de arranque de viñedos de variedades tintas para cambiarlas por blancas. En el territorio catalán hay algunas denominaciones de origen que históricamente han basado su discurso en los vinos tintos de calidad, la DOQ Priorat, Terra Alta o Montsant son algunos de los ejemplos de estas regiones que ahora podrían encontrarse en el ojo del huracán. No obstante, la mayoría se mantienen defensoras de sus vinos tintos y a pesar de las reticencias por parte de los consumidores, se alejan de la ola mundial que ha llevado a bodegas de California o Burdeos a comenzar a relegar lo que un día fue la gallina de los huevos de oro.

«Hoy en día la producción de vinos en la DOQ Priorat se mantiene en los mismos porcentajes de los últimos años: un 90% para vinos tintos y un 10% restante para blancos y rosados», asegura a Vadevi, Salus Álvarez, presidente del consejo regulador de la DOQ. Con esta firmeza, el experto y bodeguero concreta que a pesar de la tendencia de crecimiento de los vinos blancos, el territorio del Priorat todavía tiene mucho renombre por sus vinos tintos y, por tanto, queda mucho mercado interesado en estos elaborados. De esta manera, el Priorat se desmarca de otras regiones del mundo, que han decidido leer la moda de los vinos blancos como un cambio estructural de las tendencias de consumo. Ahora bien, el presidente de la DOQ Priorat no niega que haya bodegas de su territorio que estén arrancando viñedos. Sin embargo, argumenta que es por el cambio climático y no por la tendencia del mercado: «En nuestro caso el proceso de arranque está condicionado por la sequía, ya que ha habido variedades que no se han adaptado, más que por las tendencias del mercado», confirma Álvarez.

Una opinión similar tiene Joan Àngel Lliberia, propietario de la bodega Edetària, de la Terra Alta, quien concreta que tienen planificado plantar cinco hectáreas de viñedo nuevo en los próximos dos años «y todas serán de variedades tintas». En este sentido, Lliberia admite que hay un cambio de tendencia, pero recuerda que el cultivo del viñedo se debe hacer teniendo en cuenta el tiempo y, por tanto, planta variedades tintas porque «en 20 o 30 años mi hijo pueda hacer grandes vinos tintos». Su teoría también se desmarca de lo que ocurre en diferentes partes del mundo, ya que él considera que el viñedo es una planta que no da sus frutos de manera inmediata y el vino tampoco es un elaborado que se pueda hacer rápidamente. Es por eso que recuerda que arrancar viñedos o replantar para seguir las modas del presente no te da la certeza de obtener más éxito en el futuro. «Yo de blanco ya tengo mucho y prefiero asegurar el futuro de los vinos tintos de calidad que hacemos en Edetària», mantiene el experto. Paralelamente, además, Lliberia expone que esta tendencia no le viene del todo mal a la Terra Alta, ya que considera que es un territorio que «tiene la capacidad de hacer grandes vinos blancos, pero también grandes vinos tintos».

Copa de vino blanco y tinto | cedida

Un equilibrio «positivo»

Más allá del evidente auge de los vinos blancos, algunos expertos concretan que nos encontramos en un momento «de equilibrio positivo del mercado». Así lo expresa José Luís Benítez, director de la Federación Española del Vino (FEV), quien destaca que tanto en el estado español como en Cataluña se bebía mucho más vino tinto que blanco y que con esta nueva ola de cambio de preferencias del mercado se ha llegado a una cierta estabilidad e igualdad entre elaborados blancos y tintos. Lliberia, de Edetària va un paso más allá y confirma que estas tendencias también se han visto en todo el mundo. De esta manera, el propietario de la bodega de la Terra Alta apunta que los vinos tintos han pasado de tener más de un 50% de la cuota de mercado mundial a un 48%. En cambio, los vinos blancos se sitúan por encima del 50% de la cuota. «Yo no hablaría tanto de caída de los vinos tintos, más bien de un equilibrio mundial», dice el experto.

Ahora bien, todos los expertos apuntan que el problema más grande no es esta migración, sino la caída constante del consumo de vino en general. Esta también es una opinión que remarca Anna Casabona, sumiller en Juvé & Camps. Para esta experta, la preocupación debería ser el poco interés que tienen las nuevas generaciones por el vino y cómo esto está haciendo caer las ventas. De hecho, Casabona asegura que esta nueva moda más allá de causar algunos cambios en las regiones vitivinícolas catalanas también puede ayudar a volver a integrar a estos nuevos bebedores al mundo del vino: «Los vinos blancos son más frescos y más ligeros, pueden convertirse en una buena puerta de entrada al mundo del vino», explica. Precisamente, esta ligereza de entrada es también un punto positivo que ve el propietario de Edetària, quien reconoce que «la moda de los vinos frescos está arrastrando al mercado vinos blancos más estructurados«. De esta manera, tanto Lliberia como Casabona aseguran que cada vez más consumidores buscan vinos blancos gastronómicos y diferentes y se alejan de esta idea de frescos y ligeros. «La tendencia hacia los vinos blancos acerca muchísimo el mercado hacia elaborados que, sin dejar de ser blancos, tienen más cuerpo», comenta el propietario de Edetària.

La era de la inmediatez

Independientemente de que el auge de los blancos se acerque más a un equilibrio que a una caída de los vinos tintos, la realidad es que algo ha hecho que los consumidores los prefieran blancos. Hay varias teorías que explican esta nueva situación, pero una de las más compartidas es el afán por la inmediatez. Casabona explica a Vadevi que cada vez vivimos en un mundo donde se exige tenerlo todo al momento. «Queremos cosas sencillas», dice la experta, quien encuentra similitudes entre esta nueva manera de vivir y los vinos blancos: «Una vida inmediata, lleva a vinos fáciles de beber». Dejando de lado la parte más sentimental, hay otros cambios que explican la tendencia de los vinos blancos. Todos los expertos consultados en este artículo afirman que el cambio climático tiene mucho que ver. Cada año el planeta se calienta más, las temperaturas suben y los consumidores buscan opciones más frescas y ácidas para contrarrestar el calor. Es por eso que los expertos reconocen el vino blanco como una salida atractiva para el presente, pero también para el futuro. Finalmente, Casabona añade que la salud también se ha convertido en una prioridad para todos: más gimnasio, menos carne y más platos ligeros son los favoritos de buena parte de la población. Una elección que, en palabras de Casabona, «no liga ni ligará con los vinos tintos».

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa