Los vinos son un producto estrechamente vinculado a la cultura y la gastronomía catalana, pero no siempre sabemos todo lo necesario para un consumo óptimo. Es muy útil, por ejemplo, saber cómo abrir correctamente una botella de vino o de espumoso. Y también será muy útil tener la respuesta a una pregunta clave: ¿cuánto tiempo dura un vino?
Es evidente que, por su naturaleza y por el cuidado que requiere el proceso de elaboración, el vino es un producto sensible. Sin embargo, conservado en buenas condiciones, puede durar años. Depende de varios factores, como el tipo, la crianza y, sobre todo, el espacio donde se guarda. Te explicamos las principales características de los vinos para que, a la hora de comprarlos, puedas saber con más precisión hasta cuándo se pueden consumir.
Los vinos embotellados pueden durar entre un año y más de quince, siempre que se conserven en condiciones óptimas. En términos generales, los vinos tintos jóvenes tienen una vida de entre uno y dos años, los vinos con crianza pueden durar entre 4 y 5 años y los reserva y gran reserva pueden conservarse entre 8 y 15 años o más. En cuanto a los espumosos, la duración suele ser más corta, ya que se considera que las burbujas más jóvenes deben consumirse entre medio año y un año después de la compra. Sin embargo, los espumosos reserva pueden durar hasta dos años y los gran reserva, tres o cuatro años. Ahora bien, una vez abiertos, todos los vinos suelen durar entre 3 y 7 días.
Resistencia estimada con la botella cerrada
Aunque los años de conservación están bastante tipificados y no suelen variar, también hay que recordar que los taninos en los vinos tintos y la acidez en los blancos actúan como conservantes naturales, por lo tanto, cuanto más de estas propiedades tengan los vinos, más probable será que se conserven durante más tiempo.
- Vinos jóvenes (blancos, rosados y tintos): consumir preferentemente dentro del primer o segundo año después de la vendimia.
- Vinos crianza: entre 4 y 5 años.
- Vinos reserva y gran reserva: de 8 a 10 años, llegando hasta 15 años o más en tintos robustos de calidad.
- Vinos blancos con crianza en barrica: pueden evolucionar bien entre 2 y 6 años.
- Vinos espumosos jóvenes: entre medio año y un año desde la compra.
- Vinos espumosos reserva: aguantan aproximadamente 2 años.
- Vinos espumosos gran reserva: pueden llegar a conservarse entre 3 y 4 años.

Conservación después de abrir la botella
Hay que tener en cuenta que en el caso de abrir la botella la duración varía según la cantidad de líquido que queda dentro de la botella de vino. En este sentido, cuanto menos vino queda dentro, más rápido se oxida. Teniendo en cuenta este factor, siempre durará más una botella medio llena que si solo queda un cuarto.
- Vinos blancos y rosados: de 3 a 5 días, con tapón y en la nevera.
- Vinos tintos: hasta una semana, preferiblemente con bomba de vacío.
- Vinos espumosos: entre 1 y 2 días como máximo.
Factores clave para la conservación
Toda información de conservación del vino, aunque sea general, también está directamente ligada a los espacios de conservación de la botella. De esta manera, hay ciertas características que debe tener el lugar para que el vino mantenga todos los sabores. Sin embargo, tampoco es necesario tener una bodega en casa, se pueden encontrar rincones sin utilizar que pueden servir perfectamente para conservar el vino. En concreto, debe ser un espacio oscuro, fresco, seco y sin vibraciones. Además, las botellas con corcho deben conservarse en posición horizontal para mantener la calidad. También influye el corcho en esta estadística, ya que si es un tapón de baja calidad puede afectar directamente a la longevidad del vino.

