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La ruta megalítica de Can Boquet transcurre entre viñedos y explica un territorio habitado durante siete mil años

Hoy os proponemos conocer la zona de Can Boquet, en Vilassar de Dalt, siguiendo la ruta megalítica que, entre viñedos, muestra una serie de yacimientos arqueológicos de gran interés que explican la historia (y también la geología) de este territorio.

La ruta comienza en la Roca d’en Toni, conocida por los locales como “el dolmen”. Se llega fácilmente con la ayuda del navegador de vuestro móvil y podéis aparcar el coche para empezar a caminar (la ruta es corta, en una hora a paso lento la habréis completado y el recorrido es bastante llano).

El dolmen (y la mayoría de elementos que encontraremos) está dentro de la finca de Can Boquet de Vilassar, una masía que dio nombre a Can Bouquet d’Alella, que hoy es la sede de la bodega Bouquet d’Alella. De hecho, en todos los viñedos que veréis en la zona crece uva que se vinifica en esta bodega.

La Roca d'en Toni con viñedo y el mar al fondo / O.P.
La Roca d’en Toni con viñedo y el mar al fondo / O.P.

El paseo pasa por varios lugares de interés que son, sobre todo, grandes bloques de granito que fueron asentamientos humanos y que hoy son yacimientos arqueológicos (en la mayoría, cuando se han excavado, se han encontrado enterramientos humanos, restos de cerámica y herramientas). Nos encontramos en tierras que han sido habitadas de manera continua durante siete mil años. Estos bloques de granito, además, explican el origen geológico de la Serralada Litoral, el omnipresente granito que se descompone y se convierte en el sauló donde crecen los viñedos de la DO Alella. 

Saliendo de la Roca d’en Toni, tomamos el camino principal (GR-92) en dirección a la Creu de Can Boquet y giramos enseguida a mano izquierda y seguimos el viñedo. Luego giramos a mano derecha y tomamos el camino que queda entre un encinar y un campo. La ruta circular nos hará pasar por los Rocs de Sardinyà, los Recers, la cueva de en Joan y la cueva de en Pau. Más abajo encontraréis la cueva de la Granota (si le ponéis imaginación, adivinaréis la forma de rana), desde donde disfrutaréis de unas magníficas vistas hacia el mar. Siguiendo el camino (ahora ya de subida) hacia la Roca d’en Toni, pasaréis por la fuente de en Dirol, uno de los rincones más frescos y húmedos de la zona.

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