Conocer la historia de Cataluña también implica entender que somos una tierra de vinos. Pasear por las calles de Barcelona, ver los monumentos o llegar hasta la Costa Brava no son los únicos motivos por los cuales los visitantes deberían querer ver el país. Las bodegas, los vinos y su historia tienen el objetivo de ser un incentivo más, y por eso, cada vez hay más esfuerzos para poner el sector vitivinícola en el centro de la cuestión a través del enoturismo. Uno de los más nuevos surge de la proclamada ciudad del vino: Vilafranca del Penedès. El Servicio de Turismo del municipio ha formado una nueva alianza con su museo predilecto, el VINSEUM, dedicado a la historia del vino, para ofrecer dos productos complementarios en una nueva oferta enoturística de valor.
El museo del vino ya es una atracción por sí mismo, pero desde la administración se había implementado también la Ruta de Huellas del Vino, un paseo por siete espacios del municipio que tenían elementos relacionados con la cultura y la historia de este elaborado tan catalán. La propuesta presentada esta semana es la entrada de esta ruta dentro del VINSEUM, pero con dos recorridos diferentes: uno para familias y otro para amantes del vino adultos. «Estos dos públicos son los que están identificados como los que más a menudo visitan Vilafranca», aseguró la concejala de Turismo, Gemma Romeu, en la presentación de la iniciativa. Y añadió: “Continuamos apostando por la creación de productos enoturísticos de valor que pongan en relieve nuestros activos principales. En este caso, la sinergia entre el VINSEUM y la Ruta Huellas del Vino nos permite ofrecer una experiencia más completa, coherente y atractiva tanto para la ciudadanía de Vilafranca como para las personas que nos visitan”.
Una ruta para dos públicos
Huellas del Vino entran en el VINSEUM ofrece hacer la Ruta Huellas del Vino y entrar al VINSEUM de dos maneras diferentes. Tal como han explicado el museo y la administración, como Huellas del Vino es una ruta que se ofrece para hacer de forma libre (solo en casos excepcionales se ha hecho una visita guiada), en esta propuesta permite tener un circuito cerrado y controlado con novedades que «aumentan su valor». Por un lado, en la variante del público familiar, se ofrece un cuaderno de actividades para los niños que propone una prueba para cada espacio de la ruta y, además, los relaciona con uno o varios elementos que se podrán encontrar posteriormente en el VINSEUM.

En cuanto a los winelovers, el director del VINSEUM, Xavier Fornos, quien también participaba en la presentación y agradecía “la sinergia conseguida por ambas partes en la promoción del territorio”, explica que se les ofrecerán unos posavasos con un QR con información específica de cada espacio de la ruta y una bolsa para transportar vino. Esta información también está ligada a elementos que encontrarán los visitantes del VINSEUM. En esta variante, la información no será el único complemento de valor añadido, sino que también terminará la actividad en una cata en el VINSEUM, con tres vinos de una DO catalana.
Dónde se podrán comprar las entradas
Las entradas se podrán comprar en línea a través del web de Turisme Vilafranca o del web de venta de entradas del VINSEUM y estarán disponibles a partir del 3 de marzo. La modalidad familiar tiene un precio de 7 euros por adulto, mientras que la propuesta dirigida a los winelovers cuesta 19 euros. En cuanto al material, se podrá recoger tanto en el mismo museo del vino como en la Oficina de Turismo. Tal como ha anunciado Vilafranca del Penedès en un comunicado, para poder combinar las dos propuestas, es necesario consultar previamente los horarios de visita del VINSEUM. Ahora bien, la Ruta de Huellas del Vino está abierta y no tiene un horario establecido, aunque se recomienda hacerla en primer lugar.

