
En términos generales, los países del Mercosur suponen un gran beneficio para el vino europeo. Solo en 2024 las exportaciones de vino de la UE a la zona alcanzaron los 238 millones de euros. No obstante, parte del potencial de estos mercados se ha mantenido fuera del alcance debido a las persistentes barreras arancelarias y no arancelarias. Con 270 millones de consumidores en toda la región y una creciente clase media en Brasil, que por sí sola representaba 255 millones de euros de exportaciones de vino de la UE en 2024, «el acuerdo crea las condiciones para un cambio gradual en el desarrollo del mercado», según confirma la entidad europea. En otras palabras, aunque actualmente los vinos europeos no son un gran reclamo para los países del Mercosur, la caída de los aranceles podría marcar un antes y un después lleno de oportunidades para las bodegas de la Unión Europea.
Los aranceles no son la única medida que recoge este acuerdo provisional, sino que hay otras prioridades que también se han tenido en consideración y han sido aceptadas. En este sentido, un total de 145 indicaciones geográficas de la UE estarán protegidas en todos los mercados de Mercosur, garantizando que se reconozcan y protejan los nombres de vinos europeos más emblemáticos. De esta manera, la Unión Europea pretende prevenir el fraude y la falsificación y asegura que las bodegas europeas estarán protegidas de posibles malas prácticas. Además, se simplificarán los procedimientos de importación y se eliminarán progresivamente las principales barreras no arancelarias, incluidas las prácticas enológicas divergentes y los requisitos de certificación. Por tanto, los vinos europeos lo tendrán más fácil para cruzar la frontera del Mercosur, no solo por la eliminación de los aranceles, sino porque podrán venderse con sus cualidades, sin necesidad de ser alterados y con la confirmación de que los sellos de calidad se mantendrán. «En conjunto, estas disposiciones crean unas condiciones más previsibles y equitativas para las empresas vitivinícolas de la UE de todos los tamaños», ha confirmado el CEEV en un comunicado.
«Hemos estado trabajando por este momento durante muchos años y, a partir de ahora, la espera finalmente se ha acabado. Las empresas vitivinícolas de la UE pueden competir por fin en igualdad de condiciones en los mercados de Mercosur, poniendo fin al antiguo desventaja competitiva al que se han enfrentado», dijo Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del CEEV. Aunque ya se celebra el acuerdo, la realidad es que solo es una solicitud provisional que se ejecuta en paralelo con el proceso de ratificación, que aún se está tramitando. El CEEV señala que el Parlamento Europeo ha remitido el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para una opinión sobre su compatibilidad con los Tratados de la UE y «espera que este proceso concluya rápidamente y positivamente» para poder conseguir la entrada completa en vigor de este acuerdo.
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