El mundo del vino nunca deja de sorprender, y a pesar de que no es una novedad, hay proyectos que nacen con espíritu innovador. Tres elaboradores de Tarragona han sacado de bajo el mar este viernes varias ánforas llenas de vino que habían sumergido ahora hace poco más de un año. Querían conocer como evolucionaba el producto mientras hacía la crianza bajo el mar, en su proceso de reposo en un recipiente con larga tradición en la elaboración del vino como es el ánfora. El resultado, según los responsables, les ha sorprendiendo de manera positiva. «Estamos muy emocionados con el resultado: los vinos que han hecho crianza submarina son más complejos, cremosos y salinos, mejora la textura en boca y aumenta los aromas a causa de una lenta oxidación«, comparte con Vadevi Xavi Ferré, sumiller y propietario de la bodega Mas Vicenç.
Habla como representante de la Taula del Vi, una asociación creada con el objetivo de divulgar y promocionar la cultura del vino en Tarragona y que está impulsada por varios productores del sector. Y lo hacía durante el encuentro que ha servido para sacar las ánforas del Mediterráneo y para conocer cómo ha sido el resultado tras destapar algunos recipientes. El proyecto nació el 6 de marzo del 2023, cuando se sumergieron a la costa de la ciudad de Tarragona un total de 150 ánforas de cerámica con vinos de la región. Todo ello, con el objetivo de observar la aportación de la frescura del mar y de las constantes corrientes marinas al vino.

Están implicados tres bodegas de la demarcación, Vinyes del Tiet Pere, Mas Vicenç y Pallarades, y cada cual de ellos ha elegido una variedad insignia del territorio para estudiar el comportamiento y evolución. En el caso de la primera bodega, ha sumergido vinos de la variedad cartoixà vermell de Vilavella; el segundo, malvasía de Cabra del Camp, y el tercero, macabeo del Catllar.
«La malvasía ha mantenido la frescura e intensidad aromática«, describe el sumiller de Mas Vicenç. Y, en general, se muestran contentos con la evolución de los tres productos. De cada variedad y expresión del territorio había 50 ánforas, de forma que en total estamos ante 150 ánforas de vino tarraconense que de ahora en adelante se podrán comercializar a través de las mismas bodegas productoras, pero sobre todo, explican, utilizar para hacer difusión de la larga historia vitivinícola de la región.
Incluso, explican, hay quien querrá quedarse las ánforas de recuerdo, porque después de esta crianza submarina acontecen «auténticas obras de arte«, en palabras de los responsables. A partir de ahora, a pesar de que quieren dar tiempo al proyecto, para ver la aceptación, tienen en mente darle continuidad y seguir sumergiendo nuevos recipientes cada año.
