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El Penedès reclama «sensatez» para integrar renovables en los viñedos

La integración de las energías renovables en el paisaje catalán es una realidad innegociable. Algunas comarcas como el Tarragonès o el Baix Ebre son ejemplos claros de cómo la eólica y la fotovoltaica se han apropiado del paisaje, muchas veces sin el consentimiento absoluto de todas las entidades implicadas. El Penedès es comarca de viñedos, pero también se presenta como una región óptima para la construcción de grandes parques fotovoltaicos, una situación que ha puesto diversas entidades del sector vitivinícola de la comarca en pie de guerra. Aseguran que las renovables son el futuro y creen en su eficiencia, pero instan al Gobierno a definir «criterios claros» e implementarlas con «sensatez» y de forma «responsable, estratégica y respetuosa». El impulsor de esta llamada es el Centro de Estudios del Paisaje Vitivinícola (CepVi) y en el manifiesto hay la firma de una docena de entidades del mundo del vino del Penedès, entre ellas la DO Penedès, la DO Cava, Corpinnat y Unió de Pagesos.

«Somos los primeros interesados en la energía verde, pero es necesario que se haga con cabeza y con control», asegura David Martí, presidente del CepVi. Para el experto -que también es arquitecto y trabaja en la administración- las renovables no son el enemigo, pero sí que es necesario poner sensatez e integrarlas de tal manera que se pueda proteger el sector vitivinícola. De hecho, el mismo manifiesto concreta la necesidad de una regulación firme, que reduzca y controle los espacios donde instalar estas plantas fotovoltaicas. Según explica esta entidad a Vadevi hay dos planes en proceso de aprobación, «dos herramientas», en palabras de Roger Rovira, también vocal del Centro de Estudios del Paisaje Vitivinícola e ingeniero agrónomo y enólogo, que podrían ayudar a ordenar la situación. El Plan Territorial del Penedès (PTP), a la espera de aprobación, y el Plan Territorial Sectorial para la implantación de las energías renovables (PLATER), en proceso de alegaciones hasta finales de julio. Pero su clamor va mucho más allá: piden un espacio en la mesa para todas las entidades del sector vitivinícola para formar parte de la toma de decisiones y no dejar el paisaje en manos de empresas privadas.

El CepVi demostró en la publicación de su manifiesto que no están solos. Hasta una docena de entidades del sector vitivinícola del Penedès ven la situación con los mismos ojos y piden más rigor a la hora de permitir que los parques fotovoltaicos entren en cualquier espacio de su comarca. «No estamos en contra de las renovables, pero no pueden dañar un modelo económico y cultural como es la viña», asegura a este diario Alexandre Comelles, secretario general de la DO Cava, entidad firmante. También desde la marca colectiva Corpinnat, el presidente Pere Llopart mantiene que «debe haber transparencia y coherencia en la gestión». La realidad, pues, es que el manifiesto aglutina lo que exige el sector: «Hacer una transición moderada que no ponga en peligro el sector», expresa Francesc Olivella, director de la DO Penedès. Así pues, los firmantes avisan a los responsables políticos que es necesario un trabajo conjunto para afrontar este «momento decisivo» para el Penedès, tal como argumenta Kathy Lindstrom, tesorera del CepVi y arquitecta.

El manifiesto ha puesto de relieve las inquietudes de todo el sector vitivinícola del Penedès, pero nadie tiene la fórmula de éxito para lograr apaciguar las dudas y celebrar la llegada de las renovables. De esta manera, todas las entidades firmantes aseguran a Vadevi que los planes de la administración pública serán una manera de comenzar a ordenar las ideas. Sin embargo, también concretan que es necesario mantener una línea de diálogo constante y aceptar las reflexiones que tenga el sector del vino sobre las renovables. «Hemos hablado con el Consejo Comarcal y nos ayudarán a desgranar todas las propuestas», afirma Martí, del CepVi. De esta manera, las entidades reconocen los beneficios del auge de las placas solares, pero consideran que plantea un dilema: «¿Cómo garantizar la soberanía energética sin dañar el paisaje que nos ha dado nuestra identidad?», reflexionan en el manifiesto.

«La agresividad» de las promotoras

El CepVi es una entidad que ya había promovido la unidad del Penedès en otras ocasiones. De hecho, el manifiesto se presentó en la iglesia Sant Valentí de les Cabanyes (Alt Penedès) y los firmantes dieron por reactivada la Plataforma DIV (Defensem la Identitat Vitivinícola del Penedès), impulsada en 2018 por varios agentes sociales y económicos, cuando sobrevolaba la idea de una ampliación del Cuarto Cinturón. En este caso, el manifiesto se empezó a gestar hace apenas un año, cuando algunos ayuntamientos comenzaron a expresar su preocupación por las campañas «agresivas» que estaban llevando a cabo las promotoras de energías renovables: «Pedían respuestas a muy corto plazo, con un dinero sobre la mesa que, tal como ha sucedido en otros territorios, nunca se termina de pagar del todo», confirman desde el CepVi. Ante estos primeros acercamientos, el centro tuvo claro que era necesario trazar una estrategia y ponerse al servicio de la administración pública para que la situación no se descontrolara.

Plano abierto de la cubierta de placas fotovoltaicas en una empresa de Sallent. Imagen publicada el 21 de junio de 2021. (Horizontal)

La preocupación de los viticultores

Más allá de la esperanza de encontrar una solución que encaje para todos, hay una parte del sector que también está preocupada por la posible desaparición de buena parte de los viñedos del Penedès. Josep Marrugat, de Unió de Pagesos, confirma que en muchas ocasiones los viticultores no son los propietarios de las tierras que cultivan y, si los dueños quieren obtener más rentabilidad, «venderán las tierras a las promotoras». Esta misma opinión comparte Llopart, presidente de Corpinnat, quien concreta que sería necesario ver cómo la administración pública podría ayudar a los propietarios que decidan no vender sus tierras, con alguna bonificación, por ejemplo. Y precisamente, de ayudas también hablan los responsables del CepVi, que concretan que, como sucede en el sector de la vivienda, cuando se urbaniza una zona, hay una parte de los beneficios que van a la administración pública para dedicarlos a la construcción de pisos de protección oficial, «se podría hacer una fórmula similar, pero que los beneficios se dediquen a las medidas de gestión del paisaje«, dice Martí.

En definitiva, las renovables llegarán tarde o temprano al Penedès, pero el sector vitivinícola de la comarca no se quiere mantener al margen, sino que quiere formar parte de la toma de decisiones y mantenerse en el tablero de juego para poder proteger lo que más les importa: el paisaje. El CepVi confirma que tiene una próxima reunión programada para el 14 de mayo para continuar con el diálogo con el sector público y que mientras tanto continuarán explicando y dando voz al manifiesto. Aun así, Martí concluye la conversación con este diario con un mensaje de esperanza: «Yo soy optimista y creo que la cantidad de placas que se necesita en el Penedès es compatible con la gestión paisajística».

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