La viticultura regenerativa es el futuro de la viña. Prácticas beneficiosas para el medio ambiente, investigación de suelos y cultivos ecológicos son algunas de las maneras de hacer que se están extendiendo por todo el territorio vitivinícola catalán. Más allá de ser una apuesta por la sostenibilidad y el cuidado del planeta, estas metodologías pueden aportar beneficios que, a largo plazo, podrían suponer una reducción de costos para agricultores y bodegueros. Varios estudios apuntan a la sostenibilidad como una herramienta para la mejora del sector y, en concreto, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), ubicado en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha estado trabajando en un proyecto con varias empresas del sector agrario, entre ellas Familia Torres, para demostrar que la regenerativa es la forma más adecuada de lograr la supervivencia de los agricultores.
«La viticultura regenerativa puede mantener una producción y unos costos comparables a la convencional aportando, además, beneficios cualitativos vinculados a la salud del suelo y a la biodiversidad», asegura a Vadevi Mireia Torres, directora de Innovación y Sostenibilidad de Familia Torres. La bodega ha participado en el proyecto llamado RegeneraCat, del cual esta semana se han extraído las primeras conclusiones y resultados tras dos años de trabajo. Aunque Torres argumenta que la viña es un sector con mucha más planificación, sí ha podido confirmar que hay un claro componente de mejora. En este sentido, los costos presentados de regenerativa han sido los mismos que de agricultura convencional, pero Torres concreta que «los resultados han estado muy condicionados por la grave sequía de las campañas 2021, 2022 y 2023, sobre todo el primer año de estudio», lo que podría indicar que, en unas condiciones climáticas más estables, los gastos de la regenerativa podrían ser menores. Además, la bodeguera también explica que, en el marco del proyecto RegeneraCat, en el resto de fincas se ha comparado el modelo de agricultura regenerativa con el modelo de cultivo convencional. En su caso, sin embargo, la parcela testigo o de referencia ha sido una viña gestionada en ecológico.
Si hablamos de conclusiones en concreto, Torres enaltece la idea de que los beneficios de la regenerativa son para los suelos, es decir, para la salud de los espacios que permiten que la viña crezca y pueda hacer uva de calidad. «Las tendencias observadas muestran un incremento de la biodiversidad de microorganismos del suelo y de plantas en la viña regenerativa frente a la convencional», especifica la directora de Innovación y Sostenibilidad de Familia Torres. En concreto, las cubiertas vegetales han probado que son una herramienta clave de todo el proceso. En este sentido, mantener ciertas hierbas en medio de las viñas y no limpiar el suelo es una medida bastante innovadora que tiempo atrás se creía que podía afectar negativamente la absorción de nutrientes de la viña, pero que se ha constatado que es absolutamente beneficioso. «Se confirma de manera clara que las fluctuaciones de temperatura en un suelo regenerativo con cubierta vegetal son menores que en un suelo convencional, lo que ayuda a amortiguar las puntas de calor y a conservar mejor la humedad y el microclima del suelo. No se encontraron diferencias, sin embargo, en la calidad nutricional de la uva, que también se cuantificó», dice Torres.

El futuro de la viña es la ecología
El cambio climático es un enemigo feroz que ha puesto en riesgo los cultivos de viña catalanes. Antes la ecología, la sostenibilidad o la regenerativa eran conceptos que solo algunos se atrevían a implementar. Actualmente, algunos consideran que el futuro de los cultivos debe basarse en estas maneras de hacer. Torres no es tan tajante y reconoce que «más que afirmar que será la única manera de hacer vino de calidad, diría que será una vía cada vez más relevante y necesaria para preservar la fertilidad y la vida del suelo, y adaptar la viña a condiciones climáticas cada vez más extremas». De esta manera, la directiva de Familia Torres concreta que la viticultura regenerativa podría salvar la viña porque fortalece los suelos y los hace más resistentes a las posibles catástrofes climáticas que de seguro continuarán llegando al territorio catalán. «A medio y largo plazo, la viticultura regenerativa permite que los suelos se vayan regenerando, estén más vivos y acumulen más materia orgánica, al tiempo que se reduce de manera significativa la erosión frente a episodios de lluvia intensa, un aspecto clave en zonas vitivinícolas mediterráneas», especifica la experta. Aunque se mantiene prudente en las afirmaciones de que la regenerativa podría ser la única manera de cultivar, Torres también confirma que resultados de otros proyectos que han durado más años han visto que «los vinos tienen una mejor boca y son más equilibrados«.
Más sellos para atraer al consumidor
Más allá de los beneficios para la viña y de la posibilidad de que el futuro del sector sea regenerativo, la realidad para las bodegas también es la comercialización de estos productos y la acogida que tienen por parte del consumidor. De esta manera, Torres menciona que aunque «el mercado muestra un interés creciente por los vinos con compromiso ambiental«, hay claras carencias de comunicación que hacen que la clientela todavía no acabe de entender del todo el significado: «Hace falta mucha pedagogía para que el consumidor entienda qué es la viticultura regenerativa y sus beneficios», describe la directora de Innovación y Sostenibilidad de Familia Torres. Es por eso que pone sobre la mesa los sellos de calidad, un identificador que asegura que todo lo que ocurre en la viña termina llegando a los oídos del consumidor.
En esta línea, Torres cofundó en 2021, junto con Can Feixes, Clos Mogador, Jean Leon y Agroassessor, la Asociación de Viticultura Regenerativa (AVR), para impulsar este nuevo modelo de gestión agrícola. También, en 2023 vio la luz la primera certificación internacional centrada en viña regenerativa: la Regenerative Viticulture Alliance (RVA), impulsada por la AVR con The Regenerative Viticulture Foundation y certificada por Ecocert. «Pensamos que, a medida que estos sellos se den a conocer y se comuniquen mejor estos valores, el mercado estará cada vez más preparado para valorar estos vinos», concreta la experta. Una conclusión, pues, que no solo augura un futuro brillante a la regenerativa, sino que también constata que con la ayuda del consumidor, puede llegar a convertirse en la principal metodología de cultivo en Cataluña y en otros lugares.

