El sector vitivinícola catalán está en crisis. La falta de agua de los últimos años, la inestabilidad meteorológica, la caída del consumo y el bajo precio de venta de la uva han creado un caldo de cultivo que hace que cada vez menos viticultores y bodegueros puedan ganarse bien la vida. A raíz de las constantes quejas del sector y la clara necesidad de una inyección de dinero, el Gobierno lleva tiempo preparando un plan de choque para proteger a los elaboradores. En la última reunión se han acordado nuevas herramientas de financiación y ayudas específicas, que se suman a las ya aprobadas actuaciones de apoyo para reforzar la viabilidad del sector, como por ejemplo la cosecha en verde o la destilación de crisis. Con estas nuevas propuestas, la administración pretende paliar algunos de los efectos de esta crisis e intentar mantener la vitalidad de un sector que está en crisis en todo el mundo.
El Gobierno ha presentado hoy al sector vitivinícola catalán un plan de choque acordado con los principales representantes del sector, que incluye un conjunto de medidas extraordinarias para dar respuesta a la situación que atraviesan la viña y el vino en Cataluña. Como principal novedad, el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (DARPA) ha impulsado, conjuntamente con el Institut Català de Finances (ICF), el acceso del sector vitivinícola a la línea ICF Emergencias, con el objetivo de facilitar liquidez a las empresas afectadas por la sequía.
Esta línea ICF Emergencias está dirigida a personas trabajadoras autónomas, pequeñas y medianas empresas y grandes empresas afectadas por situaciones de emergencia declaradas en Cataluña. En el caso del sector vitivinícola, es una línea de préstamos que permite obtener entre 20.000 euros y 5 millones de euros, devolverlos en un máximo de 10 años, con la posibilidad de comenzar a amortizar el capital al cabo de un año de haberse solicitado y con un interés variable vinculado al Euríbor. Paralelamente a las medidas excepcionales, el departamento mantiene las líneas estructurales de apoyo al sector vitivinícola, con más de 11 millones de euros destinados a la promoción internacional de los vinos catalanes, la modernización de las bodegas y la mejora de la competitividad de las explotaciones y empresas del sector.
Reequilibrar el mercado con medidas extraordinarias
Estos préstamos no son el único recurso que el DARPA ha puesto en marcha, sino que desde el verano pasado hay otras medidas extraordinarias que buscan reequilibrar el mercado, es decir, reducir la oferta ante la falta de demanda. Entre estas actuaciones destaca una línea de ayudas para la cosecha en verde, dotada con 3,6 millones de euros, destinada a reducir la oferta de uva. Esta es una práctica que consiste en lanzar la uva en perfectas condiciones para disminuir la entrada de fruta al mercado. Los viticultores que se adhieren a esta medida deben continuar cuidando la viña como si fueran a vender la uva, pero vendimiarla antes de tiempo y lanzarla al suelo. Una vez un inspector asegura que se ha hecho correctamente, reciben el dinero de la línea de ayuda solicitada, que varía dependiendo de las hectáreas y tipología de uva.

También se ha solicitado la activación de una línea de ayudas para la destilación de crisis con una dotación de 5,4 millones de euros, para retirar del mercado parte de los excedentes de vino y favorecer la recuperación de los precios. A principios de este año una docena de bodegas de la DO Catalunya y la DO Terra Alta ya pidieron a los consejos reguladores la posibilidad de destilar este excedente. Una petición que recibió la aprobación el mismo mes de enero y fue acompañada de la apertura de una línea de ayudas públicas de 1,5 millones de euros. En aquel momento se pidió por el excedente de vino tinto que algunas bodegas tenían en el almacén, ante el crecimiento del consumo de vino blanco. En esta nueva petición, sin embargo, se habla de una destilación de crisis general. Estas dos medidas representan una movilización global de 9 millones de euros orientada a proteger la renta de los viticultores, reducir los excedentes y contribuir a la recuperación del equilibrio entre oferta y demanda.
Más eventos para aumentar el consumo
Es evidente que no solo hay un problema de desequilibrio de mercado, sino que el vino ha perdido demanda del consumidor. Es por eso que el plan también incorpora actuaciones destinadas a estimular el consumo de vino catalán y reforzar su presencia entre la ciudadanía. Entre las iniciativas previstas está la recuperación de la Muestra de Vinos y Cavas de Cataluña, que volverá a celebrarse este diciembre después de siete años de ausencia, así como la celebración de la Semana del Vino Catalán, con actividades divulgativas, culturales y gastronómicas. Además, se promoverán nuevas acciones de comunicación y difusión para acercar la cultura del vino a los consumidores y poner en valor las denominaciones de origen catalanas.

