«La cosecha verde es más necesaria que nunca», describe David Sendra, responsable del Vino y la Viña de Unió de Pagesos (UP). Esta semana, el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación ha fijado el presupuesto que se destinará a esta medida de crisis. En total son aproximadamente 3,6 millones de euros, casi el doble de lo que la Generalitat pensaba destinar, ya que cuando se abrió la convocatoria en abril se hablaba de unos 1,5 millones de euros. Aun así, no será suficiente. Sendra alega que la situación actual es «límite» y que muchos agricultores deben recurrir a esta medida de crisis para salvar la estabilidad de su negocio. De hecho, la partida presupuestaria no cubre a todos los solicitantes de la ayuda, «faltan 200.000 euros«, concreta Sendra. Por ahora, los agricultores disponen de dos días para renunciar a estas ayudas y, en caso de que no lo haga nadie -lo más probable, según Unió de Pagesos- el gobierno «tendrá que aumentar el presupuesto». Una decisión que ya en abril se aceptó y según la patronal «están dispuestos a hacerlo», pero no deja de ser una nueva reafirmación de que el sector de la viña «necesita un cambio urgente», explica Sendra.
La primera vez que se abrió una línea de ayudas para la vendimia en verde en Cataluña fue en 2023. Desde entonces, los años de sequía y la producción reducida han mantenido al sector en una situación de falsa estabilidad. Este año, aunque buena parte de la viña catalana ya no sufre estrés hídrico -la entrada de la planta en estado de emergencia por falta de agua que hace que reduzca la producción de uva-, por tanto, la productividad normal está garantizada. En este contexto y contando que la demanda de las bodegas que compran uva se ha reducido, esta vez la cosecha en verde ha sido una ayuda esperada y reclamada. Por este motivo, desde Unió de Pagesos mantienen que el presupuesto que ha destinado la Generalitat a la medida «se tendrá que ampliar». Más allá de los 200.000 euros de ampliación, que la patronal espera que el Gobierno amplíe si no hay renuncias, UP sufre por la situación del mercado. La realidad es que el hecho de que muchos agricultores se hayan sumado a esta medida -más de 400 parcelas y unas 90 en lista de espera- es un reflejo de la situación límite que vive el sector: «Necesitamos medidas de choque para estabilizar la oferta y la demanda», remarca Sendra, quien añade que en este contexto de crisis del consumo, ya hay muchas bodegas que están reduciendo sus compras: «Se necesitan opciones como la vendimia en verde para mantener el modelo de negocio», confirma.
El baile de cifras para los agricultores
La cifra total de ayudas que recibirá cada viticultor es el resultado de sumar varios factores. En primer lugar, se tienen en cuenta las producciones de añadas representativas, que este año se han fijado en los años 2022, 2023 y 2025. Desde Unió de Pagesos se había propuesto incluir también el 2019, mientras que Sendra ha señalado que el 2025 tampoco es un año adecuado para hacer la media, ya que “hay mucha gente que aún no se había recuperado de la sequía”. A pesar de estas peticiones, no se ha llegado a un acuerdo en este punto. Por otro lado, el INCAVI ha decidido no incorporar la producción del 2024, aunque fue un año afectado de manera generalizada por la sequía. En cambio, de ese año sí se tiene en cuenta el precio de la uva, que aumentó notablemente debido a la baja producción. “Con estos cálculos se ha establecido que se pagará 62 céntimos el kilogramo de uva”, ha explicado el responsable de Vino y Viña de UP. Finalmente, al cómputo total se añaden 720 euros para las plantaciones vendimiadas a mano y 773,5 euros para las que se recolectan con máquina, ya que, según Sendra, “se da por hecho que cosechar a máquina tiene un coste más elevado”.

Medidas extraordinarias para equilibrar el sector
La vendimia en verde es una medida que consiste en la destrucción o eliminación total de la uva aún inmadura en parcelas destinadas a la producción de uva para vinificación únicamente, con el objetivo de reducir la producción y contribuir a recuperar el equilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado vitivinícola. La uva se tira y no se puede usar, simplemente sale del circuito del mercado para que baje la producción. Son inspectores enviados por el mismo departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación los encargados de visitar los cultivos y asegurarse de que la uva ha sido tirada correctamente. Aunque es una medida efectiva, su uso denota una auténtica situación de crisis. “Se necesitan más medidas a largo plazo, como arrancar viñas”, ha afirmado Sendra, quien además ha confirmado una manifestación el 10 de julio para exigir medidas a largo plazo como el arranque, a las instituciones públicas.
La cosecha en verde es una de las luchas que los agricultores han vencido, pero sin duda así no se gana la guerra. En este sentido, parches como tirar la uva no son más que medidas a corto plazo y UP destaca en todo momento que se necesita una política clara y líneas de ayudas destinadas a arrancar. Aunque parezca una medida de mucho riesgo, la realidad es que ya hay muchos agricultores que necesitan deshacerse de parte de su producción para continuar adelante: «Se trata de dar salidas dignas», expresa Sendra, quien añade que «arrancar ayudaría a encontrar más estabilidad en el mercado». Sea como sea, la situación de los viticultores catalanes está llegando al límite. Mientras cae la demanda, las bodegas continúan reduciendo su compra de uva y aunque el precio suba, una parte de la cosecha se queda en el almacén, sin utilizarse, pero habiendo sido cultivada y cuidada. «En este momento, a muchos viticultores ya no les compensa, sobre todo desde el encarecimiento de los costos con la guerra de Irán», lamenta Sendra, quien se mantiene taxativo y defiende que se debe encontrar una solución que pase por «medidas extraordinarias para salvar el sector», sentencia.

