El etiquetado de los vinos catalanes, como los de toda la Unión Europea, están a punto de cambiar. A partir del próximo 8 de diciembre, será obligatorio que, además de toda la información que tenían que proporcionar hasta ahora, también tengan que añadir la lista de ingredientes y la información nutricional, entre otras modificaciones. Todo ello es para adaptarse al Reglamento (UE) 2021/2117 de 2 de diciembre de 2021.
Estos cambios, pero, no se tienen que implementar necesariamente de la manera tradicional, con los textos en las etiquetas, sino que hay otra manera de hacerlo. Como el que se considera una excepción al reglamento, bajo algunas condiciones, la información que será obligatoria de aquí pocos meses también se podrá facilitar mediante medios electrónicos, o bien al envase mismo o bien en una etiqueta sujeta.

La normativa permite usar etiquetas electrónicas
Así, los ingredientes se podrán facilitar usando medios electrónicos como un código QR siempre y cuando, obligatoriamente, el envase o la etiqueta indiquen la presencia de sustancias consideradas alérgenos o que causen intolerancias. Además, la información nutricional de las etiquetas se podrá limitar al valor energético, usando el símbolo E. En este caso, la información completa se podrá facilitar, también, por un medio electrónico presente al envase o en una etiqueta sujeta a él. En todos estos supuestos, estará prohibido recopilar datos de los usuarios ni exhibir las indicaciones junto con información que tengan finalidades comerciales o de comercialización.
¿Como se pasa de la normativa a la realidad, pero? Para hacerlo, hay varias empresas que se han puesto a trabajar para ofrecer en las bodegas maneras de implementar el nuevo reglamento sobre etiquetas de la manera más cómoda y facil, especialmente en cuanto a la opción de proporcionar parte de la información de manera electrónica.

Óbal Estudio, una propuesta «flexible y a precios justos»
Una de ellas es Óbal Estudio, de Sant Sadurní d’Anoia, que ha creado una plataforma propia, Digital Label, mirando de adaptarse a las necesidades y a las posibilidades de la mayoría de bodegas. En una conversación con ‘Vadevi’, Blai Carda explica cómo son un estudio de diseño y comunicación especializado en vino que, simplemente, detectó una necesidad en sus clientes y unas carencias en los servicios que ofrecían otros proveedores de QRs.
Así, y después de analizar el mercado, nació una propuesta «flexible y a unos precios justos» y que funciona «de la manera más sencilla posible». Con ella, además las bodegas solo paquen por los códigos QR que necesitan y no por paquetes, como hacen otros servicios, que obligan a pagar más QRs de los que los hacen falta. Además, las bodegas pasan a ser propietarios del QR y tendrán los datos a su servidor, de forma que siempre podrán podrán cambiar de servidor, si lo deciden, llevándose sus etiquetas.
Finalmente, Carda subraya otra diferencia: Digital Label es multimarca, de forma que un mismo cliente puede tener varias etiquetas personalizadas en vez de pedir una cuenta nueva para cada una. Todo ello una propuesta, dice, que ha recibido muy buena respuesta de los clientes.

TACTIC, etiquetas con toda la información que se desee
En Batea, TACTIC (Terra Alta Consultoría TIC) también proponen una solución digital para el problema de la información nutricional a los etiquetados del vino. Miquel Altés explica que hace más de 10 años que trabajan al sector tecnológico en la vitivinicultura, con un centenar de bodegas de Cataluña, cooperativas, viticultores y sed Denominaciones de Origen. También son, pues, una empresa «muy especializada y muy focalizada».
Es por eso que, cuando salió la nueva normativa, detectaron una necesidad y desarrollaron la plataforma AnawinLabels, una «pequeña aplicación web muy fácil de usar» que consta de un monedero virtual de QRs donde se genera el producto y se pone no solo la información nutricional sino «toda la información que se quiera»: videos, documentación, enlaces en la web o en la tienda en línea… incluso pudiendo acceder a un mapa interactivo donde ha marcada la parcela o parcelas de donde proviene la uva. Así, explican, permiten rentabilizar la inversión hecha para estar a la altura de los nuevos estándares europeos. En este caso, además, también se paga por cada QR, prescindiendo de los tramos
Otro rasgo distintivo, explica Miquel Altés es que, además de los 24 idiomas obligatorios, sus etiquetas se traducen mediante inteligencia artificial a 102 lenguas más. Así pues, ante el cambio de normativa, está claro que las empresas catalanas se han espabilado a ofrecer propuestas atractivas para las bodegas y que los permitan cumplir con la legalidad y, además, sacar el máximo de partido posible.

