¿Qué valor tiene la viña? Todo consumidor puede catar un buen vino, pero a veces es difícil medir todo el esfuerzo, tiempo y dedicación que hay detrás de cada botella. Años de trabajo duro, de cuidar cada detalle, cada planta, cada grano de uva. La viña forma parte de la historia de Cataluña y los bodegueros son mucho más que elaboradores, son vigilantes de la cultura que arraiga en territorio catalán. Para Enric Soler, una pequeña bodega de Sabanell (Alt Penedès), el cuidado de sus viñedos es una prioridad innegable. Él y su equipo viven con intensidad lo que significa ser elaboradores y sufren a cada paso por la supervivencia de sus cultivos. Y su cruz es encontrarse muy cerca de la C-15, la carretera conocida como el Eix Garraf-Anoia y parte del Eix Diagonal, que conecta las comarcas del interior y la costa central de Cataluña. Una obra pública que, como cualquier otra, necesita modernizaciones y ampliaciones de vez en cuando y que, este año, en la tercera notificación de expropiación de terreno que vivirá la bodega, les hará perder parte del ecosistema que han construido para proteger sus viñas viejas, de más de 80 años, y con ello, parte de estas plantas antiquísimas que tanto esfuerzo ha costado mantener.
«La viña es como nuestro jardín. La hemos regado, la hemos cuidado y de ella obtenemos los frutos», explica a Vadevi Mercè G. Castellví, pareja de Enric Soler, alma y corazón de la bodega penedesenca. Entristecida por la situación, Castellví recuerda que no es la primera vez que les expropian una parte de sus tierras. «Siempre lo hemos aceptado, porque entendemos que forma parte de la evolución del país», asegura. Sin embargo, esta última vez la obra pública amenaza una parcela muy importante para ellos, la Vinya dels Taus, de donde proviene el que este año es el mejor vino blanco de Cataluña para el equipo del prestigioso prescriptor internacional Tim Atkin. Fue precisamente en la gala de recogida de estos premios donde Soler alzó la voz al tomar el micrófono y expresó en público, por primera vez, lo que está a punto de suceder. «Con las autoridades que hay aquí reunidas, si alguien pudiera hacer algo…», pidió. En concreto, hablaba de una ampliación del vial de servicio de la C-15, un paso para tractores y bicicletas que les hará perder una cerca de madera que rodea la parcela de la Vinya dels Taus y una hilera de cipreses que protegen las plantas de la carretera. «No hablan de arrancarnos las viñas directamente, pero sin estas dos protecciones, perderán algunas cepas por logística», lamenta Castellví a este diario.
La notificación de expropiación llegó hace un año y desde entonces la bodega ha luchado para frenarlo. Desde la bodega explican a este diario que algunas personas de la administración han empatizado con su situación y les han ayudado, pero que la expropiación aún sigue en marcha. De hecho, ya no tienen cerca de madera y el siguiente paso son los cipreses. Es cierto, sin embargo, que el plan se ha reducido desde su creación, ahora mismo solo se plantea la tala de tres cipreses, en lugar de toda la hilera. No obstante, Castellví mantiene que dañar este ecosistema podría llevar al arranque de algunas de estas cepas viejas y con uvas que «en los últimos años ha sido muy premiado», remarca.
La Generalitat asegura que se ha adaptado el plan tanto como ha sido posible
Por parte del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica -encargados de este plan de ampliación del vial de servicio de la C-15- aseguran que «ya se ha hecho un replanteamiento del plan» y que «estos tres cipreses que se deben arrancar forman parte de una expropiación anterior». Es precisamente esta la prueba que utiliza la administración para continuar con la tala, aunque desde la bodega replican que «efectivamente era un terreno expropiado, pero si no haces nada durante cinco años, esta expropiación prescribe». Castellví advierte que lo sabe porque han recibido asesoramiento legal.

Un valor incalculable
«Solo pedimos una reducción del vial de 50 centímetros«, explica Castellví, quien argumenta que debe haber maneras de proteger algo tan valioso como las parcelas de viñas de su bodega. La realidad es que la viña se contabiliza como suelo agrario en la tabla de precios por expropiación. Castellví afirma que les han ofrecido una compensación económica, pero «no se tiene en cuenta todo lo que hay detrás de las viñas». De esta manera, las parcelas de viñas viejas tienen un valor histórico y a escala productiva suelen ser muy efectivas para hacer grandes vinos. En caso de arranque, ya no solo se pierde la antigüedad y la historia de esa cepa, sino que para lograr que otras viñas puedan llegar al nivel de producción de las viejas deben pasar muchos años. «Son viñas que hemos heredado y hemos cuidado siempre», destacan desde la bodega e insisten en que «nunca han estado en contra del cambio y la evolución», pero en este caso «nos jugamos mucho por 50 centímetros», añaden desde Enric Soler.
No es que los propietarios de la bodega no sepan de qué hablan. Como explicaba Castellví, esta es la tercera expropiación que viven y siempre las han aceptado. La primera fue por la misma construcción de la C-15, algo que entendieron. La segunda fue una ampliación de la misma carretera, que ya les costó más daños a sus parcelas, aunque también estuvieron de acuerdo. En concreto, Castellví recuerda que arrancaron unas hileras de malvasía, lo que provocó que estuvieran un año sin hacer su vino Estiu, que es un coupage de 50% xarel·lo y 50% malvasía. «Lo hemos entendido siempre todo, pero la Vinya del Taus tiene un valor muy importante para nosotros», remata Castellví. No es solo una viña vieja, sino que en varias ocasiones ha sido la encargada de dar los frutos para grandes vinos premiados. Este año, primero por Tim Atkin y después por Robert Parker, quien le otorga 97 puntos Parker y lo corona como el mejor vino blanco tranquilo de Cataluña. Además, toda la parcela es de xarel·lo, la variedad insignia del Penedès. «Entendemos la necesidad de evolucionar, no queremos ofender a nadie, pero defendemos lo poco que tenemos», concluye Castellví. La bodega mantiene la lucha, pero el proyecto no se puede detener, según el Departamento de Territorio.

