El enoturismo se ha convertido en un pilar de negocio muy potente para las bodegas catalanas. En un mundo en el que el consumo rápido disminuye y las actividades y experiencias únicas ganan adeptos, el turismo del vino se convierte en un gran aliado para las empresas. En Catalunya, hay casi tres centenares de bodegas que se dedican al enoturismo de manera cotidiana, lo cual tiene un impacto directo de unos 20 millones de euros en la economía del país. Además, ha demostrado ser una práctica sostenible que no solo atrae turistas, sino que descentraliza y desestacionaliza la llegada de extranjeros a Catalunya, especialmente a Barcelona. Hasta ahora, las Rutas del Vino eran iniciativas separadas, ligadas a una Denominación de Origen que aglutinaban actividades enoturísticas de las diversas zonas vitivinícolas del país. Actualmente, con la popularidad ascendente de este tipo de turismo y la necesidad de cambiar el modelo turístico catalán por uno con mayor nivel adquisitivo y responsabilidad con el territorio, el Gobierno -a través de la Agencia Catalana de Turismo- pone en marcha la Red de Rutas del Vino de Catalunya. Este espacio aglutina todo el trabajo realizado por las DO y las pone en un mapa interactivo que centraliza y facilita el acceso del turismo a todas las bodegas inscritas.
«No se trata de visitar bodegas o catar vinos, sino de entender el territorio, su cultura y su gente», explicó Cristina Lagé, directora general de Turismo durante la presentación de la Red de Rutas del Vino de Catalunya. De esta manera, Lagé dejó claro que era necesario encontrar un espacio donde todas las Rutas del Vino pudieran cooperar, crear un proyecto común para llegar a mucho más público y, sobre todo, explicar Catalunya a través de todo su vino. La Red de Rutas del Vino, un proyecto de promoción conjunta y gestión compartida de datos que agrupa las 9 rutas del vino del territorio: Ruta del Vino DO Alella, Ruta del Trepat y Vinos de la Conca de Barberà, Ruta del Vino DO Empordà, Ruta del Vino de Lleida, Ruta del Vino del Penedès -la decana, con 25 años de historia-, Ruta del Vino DO Pla de Bages, Ruta del Vino DOQ Priorat-DO Montsant -de nueva creación-, Ruta del Vino DO Tarragona y Ruta del Vino DO Terra Alta.
De momento, hay 244 bodegas adheridas a las 9 Rutas del Vino de Catalunya. La cifra de empresas enoturísticas asciende a un total de 633, incluyendo restaurantes, alojamientos, vinaterías y empresas de guías. Con este proyecto se pretende canalizar todo el turismo que según los datos recogidos por las Rutas del Vino, llega a los 700.000 visitantes anuales. Esto supone un impacto directo que asciende a los 46 millones de euros, de los cuales 20 millones de euros están relacionados con las actividades enoturísticas y 26 millones de euros con la venta directa de vino en la bodega.
Es evidente que el modelo de turismo que recibe Catalunya ha quedado obsoleto. Cada vez hay más dudas sobre el impacto real que tienen esos extranjeros que pasan unos días en la capital catalana y se van sin saber qué puede ofrecer el país. La migración hacia un modelo de turismo responsable y más consciente ha llevado al Gobierno a fijarse en el enoturismo, una nueva forma de visitar Catalunya a través de uno de los elementos gastronómicos más arraigados en la cultura del país: el vino. «Catalunya es una de las pocas regiones europeas capaces de ofrecer 9 rutas del vino con personalidades completamente diferentes y, al mismo tiempo, extraordinariamente conectadas», ha querido destacar el presidente del Consejo Comarcal del Alt Penedès, Xavier Lluch.
La voluntad clara de cooperar
Aglutinar todas las Rutas del Vino en una sola plataforma no es solo voluntad de la administración pública, sino que también las mismas bodegas y representantes de DO que las conforman han asegurado que el camino a seguir debe ser unido. De hecho, la misma responsable de la Ruta del Vino de la DO Tarragona, Maria Rosa Blanch ha concretado durante la presentación que tienen «un objetivo común»: «Trabajar en red nos ayuda a todos, nos retroalimentamos a pesar de tener diferentes identidades». Es por eso que la Red de Rutas del Vino quiere fortalecer el enoturismo a partir de cuatro ámbitos de actuación: el trabajo en red, la estructuración de producto, la promoción conjunta y la gestión compartida de datos. «La Red de Rutas del Vino de Catalunya nos permitirá explicar al mundo, de manera conjunta y cohesionada, la riqueza de nuestros vinos, paisajes y experiencias», ha asegurado en su intervención el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper.

Un relanzamiento para fortalecer la comunicación
En el ámbito del trabajo en red, las Rutas del Vino compartirán más de cerca los conocimientos, liderazgos y visiones dentro de los mismos espacios de trabajo. En cuanto a la estructura de producto, se prevé la elaboración de un manual que establecerá unos requisitos comunes para todos los miembros de las Rutas del Vino, con el fin de garantizar la calidad de la experiencia enoturística. Los mismos representantes de las rutas lo han definido como «un manual». En cuanto a la promoción, se ha presentado un nuevo logotipo y se ha publicado un mapa-guía digital que recoge los activos de las nueve Rutas del Vino y las principales experiencias de cada una, con el objetivo de incrementar el interés y el valor.
El catálogo incluye propuestas dirigidas tanto a los amantes del vino como a los curiosos y viajeros, es decir, a todo tipo de públicos, y destaca que el turismo del vino se puede disfrutar durante todo el año. De esta manera, se pretende huir de la entrada masiva de turistas en fechas señaladas como la temporada de verano o Navidad. Entre las novedades también destaca la producción de un vídeo promocional que presenta el enoturismo como una experiencia viva y transformadora, así como una alternativa turística que fomenta la desconexión y un ritmo más pausado. Además, se prevé llevar a cabo acciones conjuntas en los principales mercados y con operadores internacionales.
En cuanto a la gestión compartida de datos, se ha encargado al Centro Tecnológico de Catalunya-Eurecat el desarrollo de Tourism Data System (TDS) Winetour, una plataforma centralizada, compartida y funcional que permitirá gestionar y procesar datos enoturísticos de manera integral y estandarizada. Esta herramienta estará orientada a facilitar la toma de decisiones y a anticipar las tendencias del mercado. En definitiva, Catalunya se embarca en un proyecto cooperativo para convertir el vino en un atractivo turístico inmejorable. «El enoturismo es más que turismo. No es solo visitar bodegas, sino entender un territorio», concluyó la directora de la ACT, Arantxa Calvera quien añadió que «no es solo catar vinos, sino compartir cultura, paisaje y gastronomía».


